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Fantasías de fin de siglo y de milenio. EL ANGEL DE LA GUARDA. ENCUENTROS CERCANOS. Silviano Martínez Campos

EL ANGEL DE LA GUARDA

Silviano Martínez Campos

—Oye niña, ¿Por qué siempre pides una ayudita para tu hermanito enfermo?, ¿De qué padece?

—De su mente.

—Pero ¿Por qué siempre te encuentro aquí y allá? El otro día estabas en el portal del centro, donde se compone el mundo. Luego frente a la escalinata del templo, donde se santifica, y ahora nos encontramos aquí, mientras reposo de la caminata. Andas por todas partes, te pareces a mí.

— ¿Cree que nos parecemos? Usted está medio viejo y yo apenas soy una niña. A no ser nos parezcamos en el gusto de andar por estos mundos.

—Para tu edad, razonas muy adulta. ¿Cuántos años tienes?

—Sin cuenta, pero podrían ser sesenta.

—Qué broma, si es mi edad. Cómo adivinas y es mucho tu parecido con una persona a la cual medio conozco. ¿Cómo te llamas? —Silvia.

—Es curioso, con un no agregado, se forma mi nombre. Mira niña, me intrigaste, quién eres o qué haces, de seguro alguien te platicó de mí, y te encomendó me fastidiaras. No sigas, porque vas a ocasionar me dé un mal que los adultos llamamos paranoia.

—Nadie se vuelve loco por recibir un mensaje de paz. Yo lo conozco desde hace tiempo. ¿Recuerda cuando travieso, de un palo hizo escalera, la apoyó en la pared, sacó a la golondrina de su nido, la traía entre sus manos, la llevó a la cocina, pero el pájaro, atraído por el fuego escapó y fue a quemarse en el fogón? ¿Me va a negar ahora que su cariño por los animalitos es por sentirse culpable de haber chamuscado la golondrina?

— ¡Ay niña!, pareces fiscal, ya me acusaste, pero no te preocupes, peores cosas conocerás de mí, y no vas a pretender que las difunda. Síguele, me pongo en el banquillo.

— ¿Por qué, cuando adolescente, escapó del Seminario? Eso que escribe, bien podría ser un sentimiento de cura frustrado, antes de verdadero espíritu cristiano.

—Quiero a los padrecitos porque también a través de ellos se me dio el don, por eso no puedo ser anticlerical. Pero tampoco clerical, y tengo mis razones: el mundo no se divide, si en forma alguna debe dividirse, entre clericales o anticlericales, sino entre quienes obran la justicia o luchan contra ella.

—En sus entrevistas imaginarias maneja indistintamente el yo y el nosotros y hasta pretende hablar en nombre del homo sapiens, ¿No es eso megalomanía, delirio de grandeza?

—Aquí sí me perdonas, niña fastidiosa. ¿Qué no has echado una ojeada al mundo maltrecho en que vivimos?, ¿No ves que está desintegrándose y ante una eventualidad de desastre todo humano tiene el deber no sólo de hablar sino además de actuar por todos y junto con todos?

Hablar y actuar –-el pensamiento es también acción–, desde las páginas o las ondas; pero además, hablar y actuar en lo pequeño y en lo grande, desde lo comunitario, no sólo por buscar una mayor justicia, sino además para contrarrestar lo que haya de mortífero en la cultura que infesta las aguas, los vientos y los suelos. ¿O quieres cada aldea trastocada en basurero?

¿O no crees que muchos de nuestros males derivan de haber dejado el manejo de la vida pública a los ególatras y ambiciosos y por tanto es deber reivindicar la política, cada quien como quiera y pueda, en la sigla de su gusto o en ninguna, pero siempre participativos?

¿Crees apoco que si los cristianos todos y no sólo los del santoral hubiéramos alcanzado la coherencia entre el pensar, creer y obrar, el planeta estaría tan averiado?

—Te llegué al amor propio, no te enojes, ni solo descompusiste el mundo ni solo vas a componerlo, ya es mucho te pre-ocupes. Ni soy tu fiscal, aun cuando sí severa si te apartas del camino. En el curso de tu larga vida cuántas veces he tendido mi mano amorosa y previsora parea que no caigas al abismo. Nací contigo y te acompaño siempre, soy, pues, tu Ángel de la Guarda.

—Por allí hubieras comenzado, me estabas asustando. Pero dime, angelita, ¿por qué tardas tanto en hablarnos?, ¿Acaso intervienes sólo en momentos de crisis, cuando al parecer ya todo está perdido?

—Comencé a cortejarte, ¿lo recuerdas?, en aquellos bosques de África. Dabas entonces tus primeros pasos de encorvado, no por el peso de tu historia, sino porque no atinabas aún en decidir si clavabas tu mirada en la tierra, o alzabas la frente para aprender a mirar a las estrellas. Yo misma te embromé y en un dos por tres ya cazabas, y después saltando mares, cruzando continentes, llegaste a los rincones de la Tierra, te volviste agricultor, constructor de ciudades, aprendiste la palabra y la hiciste alfabeto, para llegar a tu mundo de hoy, manejando la imagen, la computadora.

—Hablas ahora del homo sapiens. Así en abstracto me siento más seguro. Lo general no compromete: puedo manejar cifras y hacer del hombre una ficha y trastrocarlo en cosa y en recurso. En lo particular, tengo qué meterme en los zapatos del hermano, como tú cuando pides para tu hermanito enfermo. Me intrigas, angelita. ¿Los ángeles también se enferman?

—Tengo un hermanito enfermo. Enfermo de su mente desde niño. Eran cuatro las semillitas regadas en su huerto, pero una al cruzar su cielo se averió y llegó dañada. Desde entonces hay pena, dolor, muerte, maldad y egoísmo en tu planeta; pero venimos al rescate y cual expertos caporales hemos lazado a tu Tierra para sacarla de las profundidades del abismo, llevarla al país de la luz y hacer de ella el corazón del cielo.

—Hablas no como ángel, sino además manejas tú también el yo-nosotros, cual si formaras parte de un equipo.

—Un equipo inmenso quizá. Tu Ángel de la Guarda está enlazado a una red amplia y diversa con miríadas de hombres que aman en selvas y desiertos, islas, continentes, aldeas y metrópolis y desde ese gran equipo conspiran por la vida y no todo en tu mundo está perdido.

Son quienes aman el pro-greso, no al grado de hacerlo ídolo y adorar su cara destructiva; aman la ciencia mas no como explicación última del hombre; la religión que libera, pero no en sus aspectos mortíferos que matan y enloquecen; la letra y la cultura, pero exaltan el espíritu. Son humanistas que sólo creen en el hombre y sus obras, pero también los humanistas-creyentes, con un pie aquí, y otro allá, o mejor, peregrinos constructores de la gran utopía que se les dona.

—Curiosa tu “Internet”. No me digas, angelita, que ha quedado establecida una especie de “Intercosm”, una trama de estrella en estrella, de galaxia en galaxia y de universo en universo y tú serías enlace, entre ángeles y planetas.

—Mi Internet es sólo modestamente planetaria. Une conciencias, une voluntades, afectos y aspiraciones, utopías y sueños, entre ellos hacer real el canto al que el gran Beethoven puso coros.

Soy ciertamente el Ángel de tu Guarda, mensajero de nuevos tiempos en tu Tierra, nacido en cada hombre desde que germina en él la semillita. Soy tu conciencia libre y responsable, engarzada con otras mil, al igual que responsables, libres.

Imagina tus redes tecnológicas y verás que enlazan mentes y mensajes, pero también estados financieros, planes, programas, coloquios de la ciencia, secretos del saber, es tu conocer profundo y muy diverso; pero hay otras redes donde se engarzan culturas, sanas costumbres perdurables, tradiciones sin fin desde tu cuna de África y todas conspiran para que seas uno, plural, diverso, animado por el espíritu del ascenso.

Una más en la cual el vaivén de cada rama, el aleteo de la hoja y la sonrisa de la flor hacen señas a hombres y animales y juntos todas vibran diversos y al unísono, animados por fuerzas misteriosas y por ellas habla el mundo en el canto de pájaros y en la voz del hombre, expresada en tres mil o más lenguas, en el Internet de lo viviente.

Y baja hasta el centro, donde se compone la sinfonía de lo real, se tejen los filamentos de las cosas, se trenzan los afectos, se elabora la trama de los sueños, nace el proyecto concertado de hacer de tu Cosmos un cielo, es la matriz, la madre, la energía creada en el primer instante, es la Internet de lo objetivo.

No llegas a él si no te despojas de lastres, tomas tú mismo un par de alas porque se vuela en sus espacios cruzando cielos tempestuosos, es la Internet de la poesía y el arte. Allí es donde intervengo yo, tu ángel, en concierto con muchos otros seres y juntos en red de comunión, agradecemos y alabamos, pedimos y ofrecemos, lloramos o reímos, sufrimos o gozamos, es la Internet de la plegaria.

Y sin dejar de ser tu Ángel de la Guarda, te enlazo con las Fuentes de la Vida, donde no hay nombre posible que agote su presencia, pero puedes darle cualquiera que apunte a las alturas. Por mí, uno te propongo: Sabiduría-Amor-Vida Verdadera que crea, enlaza y anima todas las Internet del cosmos y aquí en tu Tierra, sabiduría donada de pueblos y personas que puede y debe enderezar tu mundo y sólo así podrás curarte tú, quien eres mi hermanito enfermo.

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, 28/V/1995, Ventanas, Pag. 9-B y en ETCETERA, semanario, La Piedad, Mich.)

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ENCUENTROS CERCANOS

Silviano Martínez Campos

— Entiendo que anda usted con dificultades.

—Ando, y no encuentro la puerta, ya no siento lo duro sino lo tupido; hacia donde quiera que dirijo mis pasos, topo con barreras a tal punto que creo encontrarme en un callejón sin salida.

— En qué puedo ayudarlo, creo me llamó usted.

— Lancé un S.O.S. (Save Our Soul, salve nuestra alma), a las cuatro direcciones del Universo; mi ser atribulado se encuentra como una tempestad marina, que debe ser espantosa, según cuentan quienes han experimentado las furias del mar. Usted respondió a mi lamento. Cualquiera que sea su planeta, gracias señor extraterrestre.

— Confía usted en los extraterrestres y está bien, aunque los pinta monstruosos, guerreros, conquistadores y hasta chupasangre. Es bueno confiar en alguien aun cuando mejor sería confiara también en usted mismo.

— ¡Quién nos salvará de esta hecatombe de no ser ustedes los extraterrestres! Porque déjeme contarle, si usted no lo sabe, es interminable la letanía de nuestros males. Las leyes de este planeta, sabrá usted, determinan que nos comamos unos a otros. Me refiero desde luego a seres no movientes y a los semovientes: unos ni se mueven del lugar donde nacen y otros pisan cualquier lugar aunque no sea suyo. Entre estos últimos nos contamos los inteligentes y estamos a punto de “cuando el destino nos alcance”, comernos también entre nosotros, en forma de galletita.
—…

— Creo que no me entendió, su silencio lo dice. El caso es que muchos seres inteligentes, unos mil millones, tienen dificultad de comerse a los no movientes y a algunos de los semovientes.

— No sea rebuscado, tortuoso, retorcido. Por qué no dice claramente que hay hambre en su mundo, los bienes son mal repartidos, el SIDA los acosa, los flagelos del narcotráfico, violencia, terrorismo los desquician; cambios climáticos los asustan; treinta guerras dan idea de su desequilibrio global y, en su ombligo del mundo, su México, se acabó el desarrollo estabilizador, unos veinticuatro muy inteligentes se quedaron con la parte del león, los volvieron a saquear y tampoco pudieron defender el peso.

—Sí me entendió, conoce parte de la historia, pero no ha terminado la letanía: las cosas están de tal manera descompuestas, que muchos de esta Tierra creen que es acabamiento de mundo y al dos mil no hemos de llegar.

—Así decían el sesenta ¿recuerda?, y muchos apresuraron su casorio. Debe ser igual ahora. ¿No cree que la vida amenazada por defenderse más tiende a difundirse?; pero vamos con el acabamiento de mundo, ¿No cree más bien que el mundo que ha conocido ya se acabó y usted no se ha dado cuenta y todos esos grandes gemidos de su letanía no son sino estertores que anuncian nueva vida?

—No entiendo, señor extraterrestre.

—Voy a llevarlo de la mano, vea y entienda cómo es ahora su planeta. Tome su directorio y verá que puede comunicarse por el aparatito a cualquier lugar del mundo (“o casi”); vea su noticiero preferido, haga a un lado manipuleos interesados y entérese de las catástrofes de cualquier rincón del mundo (aquí sin “casi”); vaya al aeropuerto internacional más cercano y desde allí viaje a cualquier lugar; no se lo recomiendo si no lleva visa y una talega de dólares, pero allí está la posibilidad al alcance de su mente.

—No siga, para saber eso no requiero consultar a extraterrestres. También sé que ya pisamos la Luna, pero en vez de plantar la bandera de la Tierra, izamos la de un país pionero en la astronáutica. El mundo se encamina a su unidad, pero hasta ahora la ONU rehúsa la forma de gobierno mundial democrático y participativo que deje a un lado pretensiones hegemónicas de los viejos imperios o pretensiones de dominio por los dineros de potentados financieros.

—Volvamos pues a lo pequeño. Vuélvase contemplativo. Siéntese junto a un hormiguero, o junto a una colmena o un avispero, no tan cerca, por supuesto. Observe a los animalitos, cómo todos trabajan, todos tienen su lugar, todos comen del aporte común y no hay jerarquías dominantes sino de función y de servicio. Pero no calque su modo de vida a la suya social, porque sus ciudades se vuelven inhabitables. No olvide que la lucha a muerte contra la propiedad terminó con la muerte del sistema. Pero tampoco desestime que la propiedad sin coto ni medida también puede terminar con el sistema y de paso con la Tierra.

—Eso también lo sabemos, nuestra inteligencia clasifica día a día ensayos, estudios y serias consideraciones en periódicos, libros y memorias electrónicas.

—Volvamos pues a lo grande. Vuélvase contemplativo. Mire de vez en cuando hacia arriba, cuente las estrellas de su galaxia y luego cuente las galaxias sin olvidar, desde luego, la descubierta el otro día y verá cuán grande y variado es, qué bello y qué asombroso su Universo. Esa es su casa.

O mire hacia abajo a lo pequeño y vea hasta sus confines donde se borra el tiempo y dé gracias porque hay límites en su mundo y en usted, así está mejor porque no se pensará omnipotente, reconocerá sus límites y así será plenificado.

—Ya lo sé, pero eso no es noticia, perdí el sentido del asombro.

—Creo haber detectado la causa de sus males. Su pequeñez lo apena y siéntese marcado por la grandeza del mundo descubierto; y se refugia, para sentirse grande, en las arcas de sus cajas fuertes, en la madeja de su poder; lo indigestan sus juguetes tecnológicos o la abundancia de su mesa o se aturde con ruidos e imágenes. Su miedo lo ha hecho más violento. Es cuando olvida lo que es compartir, cuando la ley fundamental en su planeta es donarse los unos a los otros, los no movientes y los semovientes, como quiso explicarme, para que todos coman del pan propio y del ajeno.

—También eso lo sabemos los inteligentes, sólo que no ha bajado de la idea al afecto ni el afecto ha motivado la mano que comparta.

—Puesto que ya lo sabe todo, debo decirle sólo que bajé del reino de los sueños para ayudarlo a usted, el homo sapiens. Misionero soy del país de la vida, yo mismo ángel, reina coronada, si prefiere, o un hada bienhechora. Destellos rojos, verdes, amarillos, tornasoles visten el arcoiris que es mi cuerpo y a través de mi cuerpo mi mensaje. Soy reina o rey si prefiere y la diadema que a mí corona es receptáculo de lenguajes cifrados venidos de más alto, o de más profundo si prefiere y cada luminiscencia es una caricia para usted, el homo sapiens, en conspiración amorosa, acordada en las estrellas. Somos en mi planeta luminosos, dotados de luz fuerte, vigorosa, aun cuando su colorido iridiscente no lastime. Tachonada nuestra frente de joyas diminutas en destellos ordenados. Reflejamos con ellas lenguaje inteligente y en él afirmamos nuestro ser y nuestro estar vivos y damos gusto y regocijo a quien regocijo y gusto nos prodiga. Razón, gusto y afecto, alegría de ser que chocan con mundos y universos donde tal vez sólo domina el intelecto. Capaces somos de recibir los secretos máximos del mundo en la cadencia de una frase musical, pero también palpamos el misterio en la barrera diminuta de un bemol.

—Satis mirari nequeo, señor extraterrestre, no puedo admirar bastante y disculpe el latinajo ya en desuso, que sea bello, radiante su planeta, ¿De cuál, de cuál procede, señor extraterrestre? ¿De Alfa Centauro o tal vez la Tau Zeta, Epsilon Eridani, Sirio, la estrella más cercana, o acaso la última lejana?; ¡Será usted habitante en Tauro, bella Orión, el Cangrejo o tal vez alguna de las Osas! ¿Y si es una galaxia, cuál, la próxima o aquella, Andrómeda tal vez, Magallanes será, M 3 ó la Z 24?

—De tu mismo planeta procedemos, el bello, rutilante, multiforme, viviente, el astro azul llamado Tierra, bendecido, tal vez con otros muchos de tu Cosmos, en el don prodigioso de la vida. Entiéndelo mejor, somos tú mismo, cuál eres ya por dentro, muy adentro pero no tanto que puedas negarte a escuchar lastimeros los ecos de tu SOS. Verás así que estamos cerca, encuentros cercanos surgidos de lo alto podrán ayudarte y junto y amoroso con todos mis hermanos, arregles desde ahora tu morada en justicia y la PAZ que te regalo. Tempestades vendrán, qué duda cabe, tormentas provocadas o espontáneas, pero encuentros cercanos con tu alma bien podrían ayudarte a esperar y hacer esperando la casa que viene hasta tu encuentro, hermosa, plena y solidaria. Tu pregunta respondo, al fin contento: los contactos cercanos que apeteces contigo mismo son, y yo tu HERMANO, soy tu mismo, el HOMBRE iridiscente del futuro.
(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Ventanas, Págs. 7B-8B, 14/V/1995. y en ETCETERA, semanario de La Piedad, Mich., el 15/V/1995)

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Fantasías de fin de siglo y de milenio. EL ENREDO. A2K O EL ERROR DEL MILENIO. Por Silviano Martínez Campos

 

navidad3

(De la red, Liberación Ahora)

EL ENREDO

Silviano Martínez Campos

—Te ves muy enredado estos últimos tiempos, como que ya se te acabó la cuerda.

—Cómo no voy a estar enredado: la última vez me dijiste que eras duende y resultaste musa.

—El enredo fue tuyo: nunca me presenté como duende; el enredo fue tuyo, me trataste como duende y te trambuluqueaste.

—Quien me trambuluqueó fuiste tú, qué tal si te falto al respeto.

—No sería la primera vez, tienes callo, comenzando porque siempre te has faltado al respeto a ti mismo.

—¿Hablas como musa o como duende?.

—Dí tú primero. ¿Me consideras duende o musa?.

—Duende no: a ti no te vendría el nombre de Duende de los Vientos, pero tampoco Musa de los Bosques.

—Esos son faunos o silvanos, dioses de los bosques. —Ya me faltaste al respeto, duendecillo, qué es eso de Silvano, dios de los bosques. Por lo demás, me llamo Silviano: Silvia, no. Soy pagano, pero no tanto.

—No lo eres; antes sí pagabas a tiempo tus deudas y ahora no eres muy buen pagano.

—Ya me trambuluqueaste con el lenguaje, duende juguetón. No imagino una Musa de los Vientos jugando al sí pero no, no pero sí. O puede ser que sí, puede ser que no, lo más seguro es que quién sabe. —Fíjate que sí y ahí está el enredo. Doy de sí, pero también de no.

—No veo claro.

—Porque no quieres. Veme en la mujer soltera que entrega la primavera y el otoño de su vida como ángel de la gurda de sus padres ancianos y achacosos. Veme en la viuda joven que inmola lozanía para ver fructificar a sus hijos pequeños y acompañarlos como ángel guardián en tanto caminan por sí mismos. Veme en la enfermera que mitiga el dolor de los sufrientes: en la madre o en el padre atribulados por la penuria; en el grupo que trata de entenderse a fin de entender y humanizar su entorno. Veme en los fanatizados destructores, muchas veces víctimas sociales, además de victimarios. A propósito, ¿qué lees en esas hojas amarillentas?

—El fragmento de un escrito que encontré en un basurero. Por su contenido, más bien creo cayó de la NAVE espacial que seguía al cometa Hale-Bopp, el OVNI que esperaba a los sectarios del rancho Santa Fe, cerca de San Diego, en California. Lo someto a tu crítica.

—No está fechado, pero a juzgar por el cometa que menciona, parece lo soltó el Kohoutec. Dices que cayó del cometa, allá tú y tus fantasías. Debió escribirse durante la guerra fría, porque lo que es ahora, ni tantito hay riesgo de guerra caliente. Matanzas por todos lados, sí; hambrunas y pobreza en medio mundo, sí; pero eso no es guerra, sino cataclismo. En fin, léeme el escrito.

—Rescatado de los estragos del tiempo, están cuatrapeadas las fechas. Se va del presente al pasado y de éste al futuro, hacia atrás, hacia abajo, en horizontal, en vertical, hacia arriba y hacia delante. Es un enredo. Sin embargo, lo legible y menos borrado por las telarañas del recuerdo y por la contaminación del basurero, dice: “BABILONIA, 539 a.c.- Baltasar asistía aquí (probablemente junto con Epulón como asesor), a un banquete de negocios cuando en las paredes del centro de convenciones vio una pinta que decía: Mane, Tecel, Fares, la cual luego Daniel habría de interpretar como tus días están contados.

HIROSHIMA, NAGASAKI, 1945 D.C.- Hoy fue lanzada sobre víctimas inermes la primera piedra atómica. El arma civilizada quemó con el fuego nuclear a miles de humanos.

WASHINGTON, MOSCU, 1975 D.C.- El arsenal de estos 2 imperios se contaba en miles y miles de megatones –después de la experiencia bien asimilada de Hiroshima–, capaz de incinerar a medio mundo y en un descuido a todo…unas 25 veces.

BELEN, año del nuevo comienzo.- Hoy nació aquí un niñito que transformó al mundo al predicar y practicar el amor de un Padre Celestial común a todos. Su prédica generó muchos testigos y bellos pensamientos como aquellos de libertad, igualdad y fraternidad que han quedado plasmados en bellos documentos, pero muchos de sus llamados seguidores se resisten a que todo ese mensaje de esperanza pueda ser cierto.

MONTE PALOMAR, 1975 D.C.- Investigadores de éste y otros observatorios han descubierto en los últimos tiempos innumeras galaxias, quásares, pulsares y hasta agujeros negros. Se teme que en un descuido logren descubrir universos paralelos o señales de inteligencias extraterrestres.

LA LUNA, Julio De 1969 D.C.- Astronautas de la Tierra pusieron hoy por primera vez pie sobre la Luna. Colocaron una bandera norteamericana en lugar de poner encima la de la ONU y, de paso, comprobaron que dicho satélite artificial no es de queso ni en él habita el profeta Elías.

AÑO 10,000 A.C.- Comienza a nacer la historia humana. El avance se nota en que si antes el homo sapiens peleaba con piedras y flechas, hace lo mismo ahora, pero en lugar de defender las cuevas, ahora protege sus ciudades.

AÑO CERCANO A 2 MIL, D.C.- El hombre de estos tiempos se interesa cada vez más por cuestiones enigmáticas y misteriosas, como los fenómenos telepáticos que probablemente ya practicaban sus ancestros de las cavernas. Se distingue de aquéllos en que en vez de piedras y flechas usa bombas, metralletas y pistolas, para matar.

AÑO 3,500 MILLONES A.C.- Sobre la superficie de este planeta azul, pero solitario y desolado, comienzan a notarse perturbaciones microscópicas en sus mares, posiblemente virus, el inicio de la vida.

AÑO 2,025 D.C.- Un virus que nació en África (o en el país de la abundancia), al que desde luego llamaron SIDA, amenaza con hacer regresar, tras diezmarlo, al homo sapiens con sus parientes los changos, a su cuna de aquel Continente, donde se considera nacieron ambos.

AÑO 2,000, d.c.- El talento humano ha descubierto con mayor claridad que la vida sobre la Tierra forma un solo sistema, surgido de los fondos acuáticos y se tejió durante millares de milenios hasta llegar al homo sapiens. Tras siglos de irse bajando él mismo del pedestal, ahora acepta, también, la posibilidad de que no sólo su planeta sino el Cosmos todo esté habitado. Ha descubierto que su ciencia tenía límites y sus sistemas socio-económico-políticos, además de injustos, no eran eternos.

SIGLO XXI D.C.- El hombre del Siglo XXI teme que su creatividad destructiva logre abortar la historia. Tres mil quinientos millones de años de vida sobre la Tierra perdidos por la estupidez humana que ha utilizado los secretos de la materia para trasmutar piedras en armas. no es posible que suceda, pero es posible que suceda. Sería el fin del mundo, el fin de la Tierra, un planeta abortado. Pero no un aborto cósmico. Tan Sólo un cosmos sin nosotros. O un cosmos con nosotros mutilados. La grieta se abre, del centro de la Tierra escapan flamas gigantescas que amenazan extenderse por toda la superficie del planeta.

Explosión inconmensurable que amenaza sumir en la tiniebla de la NADA al inventor de bombas. Millones de fragmentos de materia terrestre se expanden, en fuego pirotécnico inconmensurablemente grande por todas las inmediaciones del sistema solar, donde se agitan en bamboleo todos los 8 planetas y todas sus lunas que antes giraban armoniosamente en torno a ellos, incluido el planeta extraviado. Pero esto no sucederá, no teman a quienes pueden matar el cuerpo, pero no podrán con el alma de la Tierra.

No pasará, sí pasará, es posible, no es posible, será, no será pero puede ser. La angustia del hombre cubre de lamentos la Tierra. El miedo a perecer se extiende por todos los continentes, ya están cebadas las bombas, ya han sido alineadas las huestes bacteriológicas, ya están en sus marcas legiones microbianas para destruir la vida, ellas que son vida, Los sistemas económicos, políticos, sociales que he creado se han derrumbado. Sólo percibo tinieblas, sólo respiro oscuridad, el tapete se ha movido, ya no hay ningún punto de orientación que sirva para sostenerme, el mundo ha crecido demasiado en mi derredor y ya no lo entiendo. Demasiado grande, es demasiado absurdo para mí. Siento que algo me ahoga. Millones de moléculas congestionan mis pulmones. Pulverizaciones de pequeñas partículas impiden mi respiración. Se acaba el aire que respiro, estoy muriendo, estoy feneciendo, algo atosiga mi garganta, algo cambia mi sabor, algo perturba mi nariz, percibo veneno que atraca todos los poros de mi cuerpo. Estoy pereciendo, estoy pereciendo, estoy pereciendo, tengo miedo a la vida y estoy pereciendo. Gases contaminantes cubren mi atmósfera, ruidos de locura profanan mi intimidad, vaivenes de máquinas interrumpen mi circulación. Soy hombre máquina, me estoy maquinizando. Detritus asfixiantes, maceración de cuerpos y almas, desquites de la materia “profanada”. Nieblas estrangulantes de ciudades, vidas, atmósfera sutil, placenta que protege del rayo cósmico comienza a desgarrarse. Industrias contra el hombre, maquinación que capturas solo una dimensión de mis muchas dimensiones. Técnica que te has vuelto contra tus creadores. Poderes vengativos contra su aprendiz de brujo. Es el fin del mundo. Regreso a la NADA de donde salí hace 3 mil 500 millones de años. Miedo, miedo, miedo de perecer, Mejor dormir, regreso a la NADA, mejor que la soñada grandeza, prometida grandeza. Me he fragmentado, me he despedazado, sólo reducido a mi dimensión económica de consumidor de objetos, yo que trasciendo todos los objetos. Me he vuelto hombre económico, yo que soy también hombre sufriente, intuitivo, pensante, emotivo. Poder que absolutizas lo relativo, pretendes trascender por donde no hay trascendencia porque no hay dirección. La injusticia se yergue por sobre toda la Tierra. Perdí el camino, no sé cuándo. Perdí la orientación, no sé cuándo. Tengo miedo, miedo de perecer destruida mi debilidad por poderes englobantes y totalizadores fragmentadotes del hombre. Es una ilusión, yo no soy más que mi propia ilusión. No existo, me dicen que existo pero no es cierto. ¡Ah pero sí! Si el mundo se derrumba en mi derredor hay mundo; si he descubierto un mundo nuevo inconmensurablemente grande, hay mundo; si he descubierto el valor de la vida, hay vida, yo mismo; si he descubierto el valor del espíritu, si he descubierto mi desorientación, hay orientación; si he temido morir, es que hay muerte; si hay muerte, es que hay vida, si hay vida, es que la tengo atrapada mucho muy dentro de mí, hasta lo más profundo. Soy vida, soy espíritu, soy materia, soy hombre. ¡Viva la vida!, no podrán contra la vida. Tus días están contados. No están contados. Sí están contados. ALGUIEN los cuenta. Mi historia tiene principio y tiene fin, ése es el fin de mis días, mis días están contados. No pereceré, el absurdo es perecer, no vivir, no creer, no esperar, no luchar, no amar, el absurdo es una ilusión. Puedo morir pero puedo vivir, estoy amenazado por mí mismo, pero puedo regenerarme. Nadie podrá contra la vida. La vida es irreversible, el espíritu es irreversible. Mis días están contados, pero yo levo el cómputo de mis días. La grieta se cierra, se va cerrando. Cuento mis días. Mis días están contados. La grieta se cierra. Energías inmensas de amor y solidaridad, empuje y lucha la cierran. Se está cerrando, aparece una Tierra Nueva. No, es el planeta, el cometa. ¡Eso!, veo un cometa. ¡Qué bello cometa!, su superficie se altera, vemos, veo, vemos, veo…aparecen letras sobre la superficie del cometa. Dios mío, se está moviendo. Dios mío, éste es el fin del mundo. Dios mío, éste es un anuncio. Conozco la frase: tus días están contados, tus días están contados, tus días están contados. Los tres ayes: ¡ay, ay, ay!, Año 1974, año 1, año 10 mil, año 2 millones, año 3 mil 500 millones, año 2 mil después de Cristo, año 3 mil, año 4 mil, año 5 mil, año, año, mis días están contados, pero hacia el futuro. ¡No pereceré!. Veo allá una lucecita, luciérnaga colorada que alumbra mi salida. Me acojo a ese punto rojo que es mi compañero. Es mi fe, mi esperanza, mi camino, mi verdad, mi vida. Ahí está, es coherente, la vida es coherente, el cosmos es coherente, yo soy coherente. Ya pasará, es una curva del camino, aún no veo claro. El cometa, el anuncio. Si intuyo mi propia autodestrucción, intuyo mi propia recuperación. Es obra mía, yo también cuento mis días. La tierra tiembla, es la Nueva Tierra, pero ahora no es terremoto, su Temblor es suave, como un vaivén de cuna que mece al recién nacido que es el hombre. La Tierra cuna del homo sapiens, cuna de niños que serán adultos cósmicos. Cometas, planetas, estrellas, galaxias, mundos sin fin. No veo el cometa, sí veo el cometa, ya no aparecen sus signos, ya no percibo sus alteraciones. Tan sólo veo un Astro Refulgente, refulgente de promesas, refulgente de vida, refulgente de esperanza. Un cometa que tal vez se presentó a nosotros también en el año 1 de la Era Universal.

MONTE PALOMAR, 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes. El cometa Kohoutec comenzó a perder hoy brillo, conforme se aleja del Sol. Cálculos astronómicos indican que se alejará definitivamente de nuestra vista en pocos días; pero podría reaparecer alrededor del año 12 mil después de Jesucristo. Su última visita al planeta, consideran los expertos, fue unos años antes de que empezara a computarse nuestro calendario.

—Parece que esto no es el fin, sino el comienzo.¿Qué te pareció, duendecillo?.

—Truculento. Las influencias del género literario y además la moda y el clima anímico de estos tiempos, son obvios. ¿No escaparías tu mismo de la mansión aquella?. Dos observaciones solamente: allí la historia es leída al revés o sea está alrevesada. Menciona la NADA. Reflexiona si muchos de esos temores no serán porque está cargado el acento en el pasado, la nada. Pero si lo lees al revés, resulta ADAN, y Adán, El Hombre, tiene futuro.

La otra palabra: Nave espacial. Cierto que a la Virgen de Nazareth se la saluda así: ¡Ave (¡te saludo!) María!. Pero si lo lees al revés, queda EVA María. Es más tranquilizante creer en y confesar a Jesucristo como nuevo Adán y a la nueva Eva como la madre de los creyentes, es decir, de los vivientes.

Dicen que el paraíso no está en el pasado, sino en el futuro. Porque el gran paso ya se dio y se da todos los días, pero respetando las leyes de la vida y es mejor caminar que volar a velocidades supersónicas. Aun cuando a veces, es bueno volar. Pero como los papalotes, asidos de un hilo, para que no pierdas el rumbo.

—Ahí está el enredo. En el rumbo, en el hilo (el sentido de orientación), allí está el enredo.

—Como te dije, ¿recuerdas?. No soy duende, soy Musa de los Vientos. Y allí está el enredo. Como te digo, no se te ha quitado lo pagano. Y allí está el enredo

—¡Ay, Musita, a poco tú estabas en todo aquel enredo! —No soy yo quien enreda las cosas; pero también las desenredo.
(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Las Ventanas, Pág. 4-B, 26/X/1997.)

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A2K O EL ERROR DEL MILENIO

Silviano Martínez Campos

—Debo ser muy enérgica contigo y, si no un regaño, mereces ciertamente tu jalón de orejas, porque ¡descompusiste mi computadora! No es lo mismo manejar el aparato, aprovechar del todo sus hertz, gigabytes y seguir las instrucciones, que meterte de ingeniero, manipular circuitos, conexiones y mostrarte así torpe, torpe, torpe sin remedio.

¿Qué argumentos me das en tu defensa, tras haber provocado la caída del sistema?.

—No los tengo, y has de disculpar la interrupción: ¿qué no habías abandonado ya esta Tierra, dejándonos atribulados y contritos en los estertores del siglo y del milenio?.

Esperaba una carta o de perdida un telegrama como antes, en nuestros buenos tiempos, cuando hasta te disfrazabas de duende o de microbio; pero resulta que interrumpes mi trabajo y trajín diario, usas la tecnología del hombre blanco, si bien a través de mi computadora vieja y averiada.

Me pusiste a usar la nueva técnica y ya ves los resultados. Me perdí en los vericuetos de la red, entre la publicidad y la mercadotecnia; tenía qué ser, el Y2K y el cambio de fecha me trambuluquearon.

Has de disculpar, Musita, aún me comunico con señales de humo, a pesar de toda la apariencia; y si te averié el hardware, el disco duro quedó intacto, o más bien el chip que mueve todo. Y viéndolo bien, Musita Adolorida de los Vientos, me trambuluqueaste, porque si bien lo reconozco, desenchufé el sistema, pero de la computadora Terminal, mas no de la matriz que sólo tu manejas y esa muy intacta que está y por tanto no la toco.

—Problemas de herramienta, no te apures por eso del A2K o fines de milenio. Eras ciertamente más ducho con señales de humo para comunicar mi mensaje en estas tierras. Hubo sin embargo interferencias entre tú y los anteriores dinosaurios así como especimenes modernos, la riqueza y las formas, los pleitos callejeros con imperios y la grilla.

Dejemos lo pasado, ¿estás de acuerdo?, y te hago la pregunta pertinente: ¿Supiste de mi paso muy reciente por estas tierras que de siempre quiero?.

—Estuve entretenido viendo tele. Disculpa mi actitud impertinente, insisto en sacarme la espinita del uso “inapropiado” del equipo. Por principio de cuentas la regué de a feo, será porque olvidé las instrucciones, la clave o el “password”, la contraseña pero: ¡ya pediré perdón al inicio del milenio! Pulsé, pulsé botones de tal modo, que a fin de cuentas bien que me hice bolas.

Quise reparar el desatino y enredé más las cintas negras (¿perforadas?) que entrelazaban la trama del equipo. ¿Y qué salió después, Musita, en la maraña amontonada de tiras en desorden?. No me lo has de creer: era un empaque rojo, de papitas. No lo toqué, le dí su puntapié y apareció después blancuzca una bolsita que me atreví a interpretar: de mala leche.

¿Quién metió su cuchara?, preguntéme. Ya la regué, pensé o me dije con azoro; pero nunca creí yo haber puesto las bolsitas; más sí torpeza en manejar botones. Miré hacia el interior y vi el LIBRITO de tu clave, hojeándose a sí mismo y me dio cierta confianza en que sólo había averiado el hardware, pero no el disco duro del programa, ni tampoco el chip que lo controla.

—No tomes tan a pecho esas cuestiones. Tengo el Librito de cualquier manera y ya se hagan niñitos o expertos ingenieros, tarde o temprano les agarro el modo. Descomponen mi hardware by yo que lo reparo, averían los circuitos y yo los reprogramo.

Señales de humo, rayos o centellas, nevadas, tolvaneras, terremotos o tormentas o volcanes, tramas globalizadas, cibernéticas, insanias destructivas que rechazo, signos todos lo son de que algo al fin se mueve.

Pero prefiero el gesto generoso, palabra bienhechora y el afecto para decir que sí, que aquí me encuentro: reluciente, feliz, resucitada.

Recojo los ¡vivas! De la urbe azteca para centrar su alma en mi figura. Acepto a manera de plegarias los gritos del estadio, vestido tricolor en la tribuna, con los colores de México e Italia. En el sacro recinto del santuario, directrices les doy pa’que me sigan.Lluvia de rosas hago caer y que perfumen el ajuar o la sotana de Juan-Diego.

Pide a la Guadalupe o a la Myriam, tu muchacha, te donen el secreto de la trama: cosas sencillas, artesanas, que equilibren la grande telaraña, con el afectado que sólo prodigan las mujeres. Dile a Miguel (¡viva la vida!) que conjure la peste de la guerra. Pídele al Emmanuel (¡Dios con nosotros!), devuelva tu inocencia ya perdida.

Las aguas impetuosas, torrenciales, cavaron un boquete en esta Tierra. La ROCA no se cae, no te preocupes, y aun cuando esté floja, la sostengo. Y el agujero negro que percibes permitió que entrevieras las RAICES.

En árbol de mezquite o el de zapote, plantados en el patio de la casa, revuelan los insectos presurosos en busca de la fruta que no encuentran. Si sanas las raíces perseveran, tarde o temprano te dará zapotes.

—La regué, fui “traidor”, lo reconozco, confieso mi conducta “inapropiada”. Inhibí los circuitos del equipo y por ello cometí cada burrada. Recibí inteligencia y sentimientos, revueltos con ensueños y quimeras: después los convertí en resentimientos, enlodados en cada borrachera.

La regué, fui traidor, lo reconozco, debato mi conducta inapropiada. Cuerno de la abundancia por mis frutas, hortalizas y cereales; pero llegó a tal punto la codicia que tuve qué cambiar mis decisiones por un mísero plato de frijoles.

La regué, fui traidor, lo reconozco, me deshago en disculpas y perdones. Tomé poder, riqueza, territorio en alianza con otros desertores. Me libraron por fin las ataduras, en medio de protestas y rencores. Libre quedo, por fin, para enseñarles la Palabra de Dios a los bribones.

La regué, fui traidor, lo reconozco, acepto mi conducta inapropiada. Pulsé botones sin mediar razones, desquicié los circuitos de la vida, obré sin seguir las instrucciones. Creí que mi ciencia lo era todo, hice un dios de equipos y sistemas. Rendí mi devoción al podero$o, vendí mi condición por hamburguesas.

La regué, fui traidor, lo reconozco, jugó con fuego mi aprendiz de brujo: profané los secretos de tu seno, quise hacer de tu imagen una copia; de la honda y la flecha fabriqué misiles, puse veneno en gases y solventes.

Desplumé las alas de los vientos, calenté las entrañas de los polos, enturbié los pulmones de mi Tierra: sofoqué los gorjeos de pajaritos.

—No es para tanto, acepta mi apapacho. Qué más puedo decir, que “te amo, te amo”. Larga la lista de tus mil perdones, aun cuando sale verso sin esfuerzo. La regaste por fin, como te dije: esparciste en tu Tierra la semilla del bien y la bondad que se te dona y usaste del bit y la pantalla, a pesar de la bolsa de papitas.

Los circuitos se cruzan, ¡qué le hacemos! Entenderás mejor si te despojas de fijación individual y solitaria para entender mejor la onda universal, comunitaria.

Lo de traidor lo acepto, te lo digo: Traedor de novedades, utopías; traedor de buenas nuevas, justicieras. Es la misión que tienes, persevera. Misión comunitaria, mexicana, o si amplías la visión, americana.

Por un pueblo empecé, por otro acabo de regar el mensaje libertario, antes que cambie fecha centenaria, del Y2K o trastorno milenario.

Porque si arreglas claves, lenguajes y circuitos, el A2K ni siquiera te regresa al 900, pero menos atrás, al cuaternario, a hacerle compañía a tu pariente el chango.

Mejor será el 2001 firme signo de la odisea que te proyecte, a confines insondables del espacio, tras arreglar en paz y justicia esta tu NAVE.

Vendrá después la danza de los pueblos: fundida la alegría de los cubanos con la del noble pueblo americano. También el zapateo de los tarascos, mexicanos, con los ritmos sabrosos colombianos, unidos al tambor maravilloso de los múltiples pueblos africanos.

¡Sí se puede”!, dirás, ¡Sí que se puede!, el Espíritu hablará, sí por mi raza, mi raza bullanguera, americana. Para decirle a pueblos y naciones que su parto pasó y de la TIERRA el EJE cambió de dirección y ahora se orienta al nuevo mundo, en fin, el POLO del AMOR, por justo y solidario, en gozo permanente, planetario.

Y el A2K o trastorno milenario, nueva fecha tendrá, y habrás recobrado la nueva clave en SOL, Sol de la VIDA. por plena, tierna, suave, rebosante de ENERGIA. Y queden desarmadas para siempre por insanas, las garra$-guerra$ destructoras, del petróleo.

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Las Ventanas, Pág. 3-B, 28/II/1999).

Entrevista con Papá Diosito. Y Entrevista con el diablo. Silviano Martínez Campos

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ENTREVISTA CON PAPÁ DIOSITO. Y ENTREVISTA CON EL DIABLO.

                

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ENTREVISTA CON PAPA DIOSITO

                     Silviano Martínez Campos

 

—Señor, papá Diosito, con todos mis respetos, o sea, con todo mi temor, permíteme hacerte una entrevista con motivo de esta Semana Santa, para mis posibles lectores.

—Me vienen entrevistando desde hace más de cien mil años, desde que los hombres tienen uso de razón.

—Sí, y hay entrevistas muy famosas, las de Abraham y Moisés o la de Job, pero a éste cómo le fue por pedirte cuentas, y a mí mismo, guardando las proporciones, en el curso de la vida me has dado respuestas aún no digeridas; pero esta entrevista sería para publicarse.

—Tu crees que todo puede publicarse, también en estas dimensiones hay censuras, pero censuras piadosas, para no sobrecargarlos con demasiada información.

—Es cierto, porque Pablo, el apóstol, decía que al recién converso, o sea al neófito, primero habría de dársele biberón antes de los alimentos fuertes como carnitas, al igual que a niño y, en realidad, en estas cuestiones, todos somos infantes; pero Jesús, tu Hijo, también dijo que lo dicho por El en secreto debía difundirse desde las azoteas, o sea, a través de los medios de comunicación.

—Me pediste una entrevista y la estás cambiando a diálogo, aunque también me gusta el diálogo. Y siempre he dialogado con ustedes, aun cuando las más de las veces ha sido diálogo de sordos. En fin, viene la entrevista, pero te aguantas las respuestas.

—Puedo grabarla, o confías en mi memoria.

—En tu memoria sí confío, aunque la tienes débil, tan débil que a menudo te olvidas del Decálogo; en cuanto a grabarla, tú sabrás, has grabado mi ley en libros y obras de arte, tus interpretaciones llenan bibliotecas y, ya ves, el mundo que te encomendé, no es el mismo que salió de mis manos. Mejor me gustaría conservaras la grabación original que puse desde siempre en tu corazón.

—Creía que esta entrevista era personal, pero veo estás cargando sobre mis hombros el peso del mundo.

—¿No será que confundes lo personal con lo individual?, ¿no tus mismos pensadores dicen por allí que cada ser humano es la especie y representa la especie?. En fin, puedes preguntar si quieres.

— ¿Realmente existes?, porque muchos lo dudan, sobre todo en estos tiempos calamitosos.

—Realmente existes tú, porque saliste de mí. En cuanto a mí, sencillamente soy. Pero no te metas en esos enredos, eso es lo que te embrolló, tu dialéctica libresca, aunque por supuesto respeto tu cultura. ¿Por qué no me preguntas en tu lenguaje campesino?, ¿no crees que sería más fácil entendernos?.

Podrías por ejemplo preguntar a dónde regresa el rayo de sol reflejado en el ala de una mosca, si retorna a las alturas o penetra en las profundidades; dicen que escucho los pasos de las hormigas y podrías interrogarme si la sonrisa de un pequeño también ilumina la materia oscura del universo, o si un suspiro, o un lamento del hombre atribulado, de no encontrar eco en el corazón del hermano, puede retumbar en los agujeros negros; si los cantos de los grillos son el concierto que impide oír los gritos de los condenados, como se decía antes, o más bien piadosamente atenúa los coros de ángeles y bienaventurados porque tu oído aún no está terminado para poder escucharlos sin estallar de gozo.

De que te enredas, te enredas si insistes en desentrañar los secretos del átomo y aplicarlos a tu técnica, pero puedes hacerlo, eres libre. Aunque me gustaría más bien preguntaras sobre cómo engarzar dos miradas sin que las corte la desconfianza y el recelo; cómo concertar dos afectos en uno solo para que vibren al unísono pulsados por una sola mano en dos entrelazadas; cómo orquestar una y mil voces en una sola para entonar la canción que realmente vale, la oda de la vida; o cómo encontrar la tierra prometida donde todos coman, todos canten, todos sepan, todos amen.

—Así está mejor, dime, entonces, ¿por qué a los niños les gusta lo pequeño?, por qué guardan sus caricias para un cachorrillo y reducen el mundo al tamaño de sus cuerpos; en cambio los adultos soñamos con grandezas y pretendemos escalar montañas y conquistar universos; pero como el Sísifo del mito regresamos una y otra vez al punto de partida.

—Porque los niños no han salido de mi seno, pueblan todavía el reino de los sueños y su inocencia los arraiga aún en el paraíso. Están todavía en el vivero de mi jardín, donde cultivo con esmero su plantita que será trasplantada, a su tiempo, en otros suelos, fértiles o áridos, para que también a su tiempo fructifiquen.

Pero no te preocupes, a todos los trato como a niños, no que pretenda siempre retenerlos en viveros, sino los quiero libres y adultos; pero mi afecto va para ustedes y quién te dijo que el único lenguaje es el del logos, el del verbo; también de un suspiro se forma un alfabeto y en una mirada se descifra el universo.

Con una palmada, a tiempo, se desarma una furia y mediante un susurro se deshace un vocerío; un afecto lo descifras en la clave de una nota, o bien escalas el señuelo en la tonada; te remontas al cielo en el vaivén de una sinfonía o te explico el mundo en el momento de un acorde; pero también te doy la clave de las cosas en el ritmo ternario, o cuaternario de una ranchera melodía surgida de las raíces de la tierra.

—Parece poesía, ¿sirve de algo para acercarnos a ti, en nuestros tiempos azarosos?.

—Construiste tu ciencia en torno al intelecto y tejiste con los siglos la técnica moderna; sentaste los principios de las cosas en grandiosas teorías y sistemas de pensamiento que culminaron en complicadas ideologías. Y a través de ciencia, técnica, pensamiento e ideas encontraste de nuevo los límites del mundo. ¿Qué más da entonces que vuelvas al principio y redescubras el afecto y el sentido del ritmo mesurado y busques la razón de las cosas a través del lenguaje más profundo y más abarcante de la poesía y el mito?.

— ¿Y no sería esto una regresión?

—Alabo desde luego tu ciencia y tu técnica y tus sistemas de pensamiento; has usado la razón que te dí, pero serás tu ahora, como Job, quien me conteste: ¿Es o no regresión el arsenal atómico que has logrado acumular, capaz de acabar con tu vida?, ¿Es o no regresión la guerra moderna destructiva, aunque toda guerra siempre ha sido armada por las huestes de Caín?, ¿Es o no regresión parte de tu industria y de tu técnica que viene esterilizando ríos, lagos, mares, suelos y amenaza con trastornar la placenta de tu Tierra?.¿Es o no regresión el que se hayan desatado sin aparente control los azotes de la violencia multiforme, la real y la simbólica, al grado de que empieza a llamarse a tu cultura, una cultura de la muerte?. Y hay más, aún, muchos se han olvidado en teoría o en práctica, de que existo y allí está la explicación.

—No tengo respuestas claras; pero has de disculpar, estamos tratando de desenredar las cosas, en lo pequeño comunitario y en lo grande planetario.

—Otra pregunta más: ¿es o no regresión establecer, mediante su ciencia económica y sistemas de poder, en la teoría y en la práctica, modelos de organización que facilitan la acumulación de bienes en pocos y el despojo masivo de los más, cuando los bienes de la tierra son para todos?

—No tengo respuesta clara y creo que ni muchos economistas Pero una pregunta más: ¿cómo podemos salir de este calvario que llamamos crisis?.

—Respuestas técnicas no las tengo, no les gustó mi mundo, háganlo a su manera, pero les doy una receta: ámense.

—¿Cómo?.

—Pregúntenle a Jesús, mi Hijo, mi Ungido, mi Cristo, mi Enviado.

—Gracias Señor, papá Diosito, te trato así de cariño.

—De nada. No lo olvides, siempre estoy disponible par las entrevistas; ¡pero cuidado!, que duelen las respuestas.

—Algo más que desees agregar, tú siempre tienes la primera y la última palabra.

—Y tú también la tienes: ¿No es la Palabra, el Emmanuel, al que recuerdas en la Semana Santa?. Si lo recuerdas siempre, siempre encontrarás la respuesta.
(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Las Ventanas, 7-B, 16/IV/1995)

 

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ENTREVISTA CON EL DIABLO

    Silviano Martínez Campos

 

— ¡Riiing, riiing!

— ¡Bueno!

— ¡Malo!

— ¿Quién habla?

—Soy el diablo.

—Son las 12 de la noche, no es hora de bromear; por lo demás, tengo cortado el teléfono. ¿Cómo hizo para llamar?

—Soy el diablo, solicito tus servicios profesionales.

—Sólo a Dios sirvo y por El trato de servir a mis hermanos. Además, no me tutee, no somos iguales.

—Y cómo a El sí lo tuteaste en esa entrevista, motivo de mi llamada, ¿Son iguales acaso?

—Porque confío en Dios y si no somos iguales, sí a El soy semejante, me hizo a su imagen y semejanza. Déjese de bromas, quién es usted, si tiene alguna objeción a mi entrevista y no le gustó, refútela por escrito.

—A eso voy, quiero que me entrevistes para dar también mi parecer sobre ti y sobre tu mundo.

— ¡Hay Dios!

—Sí hay, me consta y por habérmele rebelado, Miguel me agarró de la cola, me zangoloteó y me lanzó a la Tierra, donde peno y hago penar.

—No quiero diálogos con demonios.

—Sólo una entrevista, tú pones las condiciones.

—Sale. La primera, no tuteos. La segunda, pongo la cruz y el afecto de por medio. La cruz es donación y usted no sabe donarse, y el afecto es destello del amor y en usted no hay destellos amorosos sino fuegos destructores, por lo demás apestosos. Así es de que una entrevista objetiva, intelectiva, racionalista, lógica, maquinal, cibernética. Si aún así le interesa, va.

—Viene, aunque sé por allí que lo dialéctico no es su fuerte.

—Lo intuitivo sí, y también lo afectivo y, hasta donde soy capaz de amar, que no es mucho en mi condición de pobre mortal, mi amor es afectivo. Pero este no es su lenguaje y aquí está mi fuerza y si trata de tenderme una trampa, se la devuelvo. Comienzo: ¿No le pareció mi entrevista con Papá Diosito?

—No me pareció, qué es eso de ser igualado. Todo comenzó hace unos dos mil años cuando un mortal se atrevió a llamarlo “papá”, algo así como “papi” y desde entonces sus seguidores igualados le hablan con tanta confianza que a mí no me conviene. Me interesa le conserven alejado de estas tierras y qué mejor, por lo tanto, el tratamiento más civilizado y elegante de motor primero, el ser en sí, etcétera, etcétera.

— ¡Ese mortal vive por siempre! ¿En un universo tan grandote, con miríadas de estrellas y galaxias, no se le ocurrió a Miguel lanzarlo a otro planeta?

—No tuve tiempo de averiguarlo, pero quedé bien aquí como en mi casa. Una especie naciente, un “homo sapiens” destinado a la grandeza, que se resiste a ella. Es mejor dominar hombres que enseñorear universos. Mejor acumular oro que contabilizar y poseer estrellas. Mejor destruir vidas que engarzar corazones.

— ¡Muy retórico! Usted tiene fama de mentiroso y tramposo desde el principio. De seguro anda metiendo su cuchara en esta crisis planetaria donde abundan acusaciones y zancadillas entre grupos y naciones y quién quite también tenga qué ver algo en nuestra cultura de la muerte con genocidios espantables y exaltación visual y auditiva del más fuerte.

—Por ganas no queda, pero en poco se estimarían los homo sapiens si se bajaran a nivel de títeres; no niego que yo pueda atizar una que otra guerrita o armar más de una masacre. ¿Mas dónde queda su libertad presumida? Mi grito rebelde del “non serviam” tuvo eco en Miguel, pero cuántos non serviam libres se darán a diario entre gente de su planeta. Desde luego me favorecen sus non serviam a la vida, a la justicia, a la moderación en el uso de la tierra, sus homicidios, genocidios y matanzas.

—También lo ha de favorecer un progreso desbocado, favorable a los epulones de la historia, el vértigo de la velocidad suicida que anula el razonar y el sentir, la máquina moderna no instrumento ni herramienta, sino nuevo ídolo a quien adorar.

—No fui yo quien inventó la civilización industrial ni desentrañó antes de tiempo los secretos del átomo, ni fundó sus laboratorios químicos ni escrituró los veneros de petróleo ni intenta desenredar los códigos genéticos. Pero vas bien, muchachito, tus imprudencias te conducen a mis dominios de la muerte.

—En ese caso usted metió su cuchara desde el principio al prometer a nuestra madre de los vivientes que si comía de la frutita seríamos como dioses. Y ahora, en verdad, como dicen que dijo el humorista, no sabemos si somos ángeles caídos o changos levantados.

—El único ángel caído soy yo y mis huestes, y ¡Oh envidia!, ¡Qué dolor!, me topé con un chango levantado destinado por lo menos a ser ángel. Vas bien, muchachito, tus imprudencias te conducen aquí en tu historia a mis dominios de la muerte, aunque sé, y lloro de rabia, que de todas maneras se te promete el paraíso.
–“¡Quién como Dios! ¡Viva la vida!”. Son gritos que a miríadas lanzan a diario voces esperanzadas y no todo está podrido, no ha ganado aún la hueste destructora. ¿Qué dice usted a eso?

—Desconozco ese lenguaje, no hay comentario.

—Las sombras de la noche caminan lentamente sobre pueblos y continentes, cuando al mismo tiempo apagan la oración postrera de acción de gracias o lamento, adormecidos devotos. Pero al otro lado del mar y de las islas, otras oraciones madrugan y se unen al coro diario de lo vivo y de la comunidad orante. Mas dormidos o despiertos, hombres y mujeres innúmeros cantan a lo vivo en cada inspiración o expiración de su pecho, en cada parpadeo de su asombro, en cada palpitar de su alma o en cada pulsión de su conocimiento. No todos los sueños son pesadillas, porque los hay fecundos y alados, que se desprenden del tiempo y del espacio de su tierra para remontarse a lo infinito y vagar entre universo y universo para atisbar su futuro y regresar como Prometeo, con el fuego, éste regalado, a fin de regenerar su mundo. ¿Qué dice usted a eso?

—Desconozco ese lenguaje, no hay comentario.

—Fuegos nocturnos, suaves fuegos se levantan noche a noche del lecho de la Tierra, generados por la chispa del abrazo amoroso y juntos tejen sutil red a manera de oración en torno a este planeta para impedir se destruya en su cuerpo y en su alma por las insanias terroristas, las locuras fratricidas o la sinrazón de encerrarse en sí mismo. ¿Hay algún comentario?

—Desconozco ese lenguaje.

—Sí hay especies que regalan su último hálito de vida refutando al progreso desbocado. Pero hay una confabulación amorosa de los pequeños, me lo dijo un pececito para que hormigas, tábanos, mariposas y ciempiés extraigan de las raíces de la tierra la savia vital que energice al homo sapiens para que éste detenga su mano ecocida y salve su Tierrita amenazada. ¿Hay algún comentario?

—Ninguno, desconozco ese lenguaje.

—Y juntos, hormigas, tábanos, ciempiés, mariposas, yerbas y homo sapiens hagan real la intuición tempranera infantil de que el canto de los grillos va en dúo con el parpadeo de las estrellas. En la esperanza de que en el rítmico, espontáneo cantar sin sentido lógico de una estrofa de niño esté cifrado también el código de sobrevivencia que se grabó desde el principio en el canto de los pájaros, en la cadencia de un lenguaje autóctono, en el ritmo de una canción ranchera, en el rondar metódico de un astro y, sobre todo, en el mítico grito victorioso de Miguel: ¡Viva la Vida!, ¡Quién como Dios!

—¿¡!?, ¿¡!?.
(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, 30/IV/95, Ventanas, 3-B).

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Navidad: fiesta de la humanidad de Dios y de la comensalidad humana. Leonardo Boff

Navidad: fiesta de la humanidad de Dios y de la comensalidad humana

24/12/2014

La Navidad está llena de significados. Uno de ellos ha sido secuestrado por la cultura del consumo que, en vez del Niño Jesús, prefiere la figura del vejete bonachón, Papá Noel, porque es más llamativo para los negocios. El Niño Jesús, por el contrario, habla del niño interior que llevamos siempre dentro de nosotros, que siente necesidad de ser cuidado y que, una vez que ha crecido, tiene el impulso de cuidar. Es ese pedazo de paraíso que no se ha perdido totalmente, hecho de inocencia, de espontaneidad, de encanto, de juego y de convivencia con los otros sin ninguna discriminación.

Para los cristianos es la celebración de la “proximidad y de la humanidad” de nuestro Dios, como se dice en la epístola a Tito (3,4). Dios se dejó apasionar tanto por el ser humano que quiso ser uno de ellos. Como dice bellamente Fernando Pessoa en su poema sobre la Navidad: «Él es el eterno Niño, el Dios que faltaba; el divino que sonríe y que juega; el niño tan humano que es divino».

Ahora tenemos un Dios niño y no un Dios juez severo de nuestros actos y de la historia humana. Qué alegría interior sentimos cuando pensamos que seremos juzgados por un Dios niño. Más que condenarnos, quiere convivir y entretenerse con nosotros eternamente.

Su nacimiento provocó una conmoción cósmica. Un texto de la liturgia cristiana dice de forma simbólica: «Entonces las hojas que parloteaban, callaron como muertas; el viento que susurraba, quedó parado en el aire; el gallo que cantaba se calló en medio de su canto; las aguas del riachuelo que corrían, se estancaron; las ovejas que pastaban, quedaron inmóviles; el pastor que erguía su cayado quedó como petrificado; entonces, en ese preciso momento, todo se paró, todo se silenció, todo se suspendió: nacía Jesús, el Salvador de las gentes y del universo».

La Navidad es una fiesta de luz, de fraternidad universal, fiesta de la familia reunida alrededor de una mesa. Más que comer, se comulga con la vida de unos y otros, con la generosidad de los frutos de nuestra Madre Tierra y del arte culinario del trabajo humano.

Por un momento olvidamos los quehaceres cotidianos, el peso de nuestra existencia trabajosa, las tensiones entre familiares y amigos y nos hermanamos en alegre comensalidad. Comensalidad significa comer juntos reunidos en la misma mesa como se hacía antes: toda la familia se sentaba a la mesa, conversaban, comían y bebían, padres, hijos e hijas.
La comensalidad es tan central que está ligada a la aparición del ser humano en cuanto humano. Hace siete millones de años comenzó la separación lenta y progresiva entre los simios superiores y los humanos, a partir de un antepasado común. La singularidad del ser humano, a diferencia de los animales, es la de reunir los alimentos, distribuirlos entre todos comenzando por los más pequeños y los mayores, y después los demás.

La comensalidad supone la cooperación y la solidaridad de unos con otros. Fue ella la que propició el salto de la animalidad a la humanidad. Lo que fue verdad ayer, sigue siendo verdad hoy. Por eso nos duele tanto saber que millones y millones de personas no tienen nada para repartir y pasan hambre.

El 11 de septiembre de 2001 sucedió la conocida atrocidad de los aviones que se lanzaron sobre las Torres Gemelas. En ese acto murieron cerca de tres mil personas.

Exactamente en ese mismo día morían 16.400 niños y niñas con menos de cinco años de vida; morían de hambre y de desnutrición. Al día siguiente y durante todo el año doce millones de niños fueron víctimas del hambre. Y nadie quedó horrorizado ni se horroriza delante de esta catástrofe humana.

En esta Navidad de alegría y de fraternidad no podemos olvidar a esos que Jesús llamó “mis hermanos y hermanas menores” (Mt 25, 40) que no pueden recibir regalos ni comer alguna cosa.

Pero no obstante este abatimiento, celebremos y cantemos, cantemos y alegrémonos porque nunca más estaremos solos. El Niño se llama Jesús, el Emanuel que quiere decir: “Dios con nosotros”. Viene bien a la ocasión este pequeño verso que nos hace pensar sobre nuestra comprensión de Dios, revelada en Navidad:

Todo niño quiere ser hombre.
Todo hombre quiere ser rey.
Todo rey quiere ser ‘dios’.
Solo Dios quiso ser niño.

Feliz Fiesta de Navidad del año de gracia de 2014.

Traducción de Mj Gavito Milano

¿Dónde está el nudo de la cuestión ecológica?. I y II. Leonardo Boff

¿Dónde está el nudo de la cuestión ecológica? (I)

15/12/2014

Estamos acostumbrados al discurso ambientalista generalizado por los medios de comunicación y por la conciencia colectiva. Pero hay que reconocer que restringir la ecología al ambientalismo es incidir en un grave reduccionismo. No basta una producción de bajo carbono pero manteniendo la misma actitud de explotación irresponsable de los bienes y servicios de la naturaleza. Sería como limar los dientes de un lobo con la ilusión de quitarle su ferocidad. Su ferocidad reside en su naturaleza, no en sus dientes. Algo similar ocurre con nuestro sistema industrial, productivista y consumista. Está en su naturaleza tratar a la Tierra como un mostrador de mercancías a ser colocadas en el mercado. Tenemos que superar esta visión si queremos alcanzar otro paradigma de relación con la Tierra y así parar un proceso que puede llevarnos al abismo.

Estamos cansados de medio ambiente. Queremos el ambiente entero, es decir, una visión global del sistema-Tierra, del sistema-vida y del sistema-civilización humana, formando un gran todo, hecho de redes de interdependencias, complementaciones y reciprocidades.

Con razón la Carta de la Tierra tiende a sustituir medio ambiente por comunidad de vida, pues la biología y la cosmología modernas nos enseñan que todos los seres vivos son portadores del mismo código genético de base – los veinte aminoácidos y las cuatro bases fosfatadas– desde la bacteria más originaria surgida hace 3,8 mil millones de años, pasando por las grandes selvas, los dinosaurios, los colibrís y llegando hasta nosotros. La combinación diferenciada de esos aminoácidos con las bases fosfatadas origina la diversidad de los seres vivos. El resultado de esta constatación es que un lazo de parentesco une a todos los vivientes, formando de hecho una comunidad de vida que debe ser «cuidada con comprensión, compasión y amor» (Carta de la Tierra, n. I, 2). Lo que Francisco de Asís intuía en su mística cósmica, llamando a todos los seres con el dulce nombre de hermanos y hermanas, nosotros lo sabemos por un experimento científico.

Entre esos seres vivos resalta el planeta Tierra. Desde los años 70 del siglo pasado se afirmó, en gran parte de la comunidad científica, primero la hipótesis, y desde 2001 la teoría de que la Tierra no solo tiene vida sobre ella. Ella misma está viva, y ha sido llamada por su formulador principal, James Lovelock, y en Brasil por José Lutzenberger, Gaia, uno de los nombres de la mitología griega para la Tierra viva. Ella combina lo químico, lo físico, lo ecológico y lo antropológico de forma tan sutil que se vuelve siempre capaz de producir y reproducir vida. En razón de esta constatación la propia ONU, en una famosa sesión general el 22 de abril de 2009, aprobó por unanimidad llamar a la Tierra, Madre Tierra, Magna Mater y Pachamama. Es como decir que ella es un super Ente vivo, complejo, a veces contradictorio a nuestros ojos (hace convivir el orden con el desorden), pero siempre generadora de todos los seres, en sus distintos órdenes, especialmente es gestadora de los seres vivos, máxime de los seres humanos, hombres y mujeres.

Se añade aún este dato, que, según el bioquímico y divulgador de asuntos científicos Isaac Asimov, es el gran legado de los viajes espaciales: la unicidad de la Tierra y de la humanidad. Desde allá arriba, desde las naves espaciales y la Luna, dice él y lo confirman los astronautas, no hay diferencia entre ser humano y Tierra. Ambos forman una única entidad. En otras palabras, el ser humano, dotado de inteligencia, de cuidado y de amor resulta de un momento avanzado y altamente complejo de la propia Tierra. Esta evolucionó hasta tal punto que comenzó a sentir, a pensar, a amar, a cuidar y a venerar, como ya señalaba el gran cantor y poeta argentino indígena Atahualpa Yupanqui. Y he aquí que irrumpió el ser humano en el escenario de este minúsculo planeta Tierra. Por eso se dice que el hombre deriva de humus: tierra buena y fértil; o adamah en hebreo bíblico: hijo e hija de la tierra arable y fecunda.

Todo ese proceso de la gestación de la vida sería imposible si no existiese todo el sustrato físico-químico (la escala de Mendeleiev) que se formó hace miles de millones de años en el corazón de las grandes estrellas rojas, que al explotar lanzaron tales elementos en todas las direcciones, creando las galaxias, las estrellas, los planetas, la Tierra y nosotros mismos. Por lo tanto, esta parte que parece inerte, también pertenece a la vida, porque sin ella, ayer al igual que hoy, la vida y la vida humana serían imposibles.

La sostenibilidad –categoría central de esta visión– es todo lo que se ordena a mantener la existencia de todos los seres especialmente los seres vivos y nuestra cultura sobre el planeta.

¿Qué concluimos de este rápido recorrido? Que debemos cambiar nuestra mirada sobre la Tierra, sobre la naturaleza y sobre nosotros mismos. Ella es nuestra gran madre que al igual que nuestras madres merece respeto y veneración. Es decir, conocer y respetar sus ritmos y ciclos, su capacidad de reproducción, no devastarla como hemos hecho desde el adviento de la tecnociencia y del espíritu antropocentrista que piensa que ella solo tiene valor en la medida en que nos es útil. Pero ella no necesita de nosotros, somos nosotros los que necesitamos de ella.

Este paradigma está llegando a su límite, porque la Madre Tierra está dando señales inequívocas de estar extenuada y enferma. O reinventamos otra forma de atender nuestras necesidades vitales en relación con la Tierra o ella, que está viva, podrá no querernos más sobre su suelo.

Asumir esta nueva mirada y esta nueva práctica es para mí el gran nudo y el desafío decisivo de la cuestión ecológica actual.

Leonardo Boff es autor del libreto con DVD As quatro ecologias: a ambiental, a social, a mental e a integral, Mar de Idéias, Rio 2011.

 

 

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¿Dónde está el nudo de la cuestión ecológica? (II)

15/12/2014

En el artículo anterior con el mismo título abordamos el lado objetivo de la cuestión ecológica, tratando de superar el mero ambientalismo a partir de una nueva visión del planeta, de la naturaleza y del ser humano, como la porción pensante de la Tierra.

Pero esta consideración es insuficiente si no se completa con una visión subjetiva, aquella que afecta a las estructuras mentales y los hábitos de los seres humanos. No basta ver y pensar diferente. Tenemos también que obrar diferente. No podemos cambiar simplemente el mundo. Pero siempre podemos empezar a cambiar este pedazo del mundo que somos cada uno de nosotros. Y si la mayoría incorpora este proceso daremos el salto cuántico necesario hacia un nuevo paradigma de habitar la única Casa Común que tenemos.

Nos inspira la Carta de la Tierra, en cuya redacción tuve el honor de participar bajo la coordinación de M. Gorbachov entre otros. Insatisfechos con los resultados finales de la Rio+20 un grupo, entre ellos jefes de Estado, decidió hacer una consulta a las bases de la humanidad para levantar principios y valores con vistas a una nueva relación con la Tierra y a nuestra convivencia sobre ella. Cito la parte final que resume todo:

«Como nunca antes en la historia, el destino común nos invita a buscar un nuevo comienzo… Esto requiere un cambio de la mente y del corazón. Requiere un nuevo sentido de interdependencia global y de responsabilidad universal. Concluye la Carta: “debemos desarrollar y aplicar con imaginación la perspectiva de un modo de vida sostenible a nivel local, regional, nacional y global”» (n. 16 f).

Nótese que se habla de un nuevo comienzo y no solamente de alguna reforma o simple modificación de lo mismo. Dos dimensiones son imprescindibles: un cambio en la mente y en el corazón. El cambio en la mente ya ha sido abordado en el artículo anterior: la nueva visión sistémica, envolviendo Tierra y humanidad como una única entidad. Se podría incluir también el universo entero en proceso cosmogénico dentro del cual nos movemos y del cual somos producto.

Ahora podemos profundizar, aunque sucintamente, el cambio del corazón. Para mí aquí está uno de los nudos esenciales del problema ecológico que debe ser desatado, si realmente queremos hacer la gran travesía hacia el nuevo paradigma.
Se trata del degaste de los derechos del corazón. En un lenguaje científico-filosófico es importante, junto con la inteligencia racional e instrumental, incorporar la inteligencia cordial o sensible (véase Muniz Sodré, Adela Cortina, Michel Maffesoli).

Toda nuestra cultura moderna ha acentuado la inteligencia racional hasta el punto de volverla irracional con la creación de instrumentos para nuestra autodestrucción y para la devastación de nuestro sistema-Tierra. Esta exacerbación ha difamado y reprimido la inteligencia sensible con el pretexto de que obstaculizaba la mirada objetivista de la razón. Hoy sabemos por la nueva epistemología y principalmente por la física cuántica que todo saber, por más objetivo que sea, viene impregnado de emoción y de intereses.

La inteligencia sensible y cordial, que reside en el cerebro límbico que posee más de 200 millones de años, cuando surgieron los mamíferos, es la sede de las emociones, de los sentimientos, del amor, del cuidado, de los valores y de sus contrarios. Nuestra realidad más profunda (previamente existe el cerebro reptil con 313 millones de años) es el afecto, el cuidado, el amor o el odio, los sentimientos básicos de la vida. El neo-cortex, sitio de la razón intelectual, empezó a formarse hace 5 millones de años, se perfeccionó como homo sapiens hace 200 mil años y culminó como homo sapiens sapiens dotado de inteligencia racional completa hace apenas cien mil años. Por lo tanto, somos fundamentalmente seres de emociones y de afectos, base de todo el discurso psicoanalítico.

Tenemos que enriquecer la inteligencia intelectual e instrumental, de la cual no podemos prescindir si queremos explicar los problemas humanos. Pero ella sola se transforma en fundamentalismo de la razón, que es su locura, capaz de crear el Estado Islámico que degüella a todos los diferentes o la shoah, la solución final para los judíos. Dice el filósofo Patrick Viveret: «Solo podemos utilizar la cara positiva de la racionalidad moderna si la utilizamos amalgamada con la sensibilidad del corazón» (Por una sobriedad feliz, 2012, 41).

Sin el matrimonio de la razón con el corazón nunca nos moveremos para amar de verdad a la Madre Tierra, reconocer el valor intrínseco de cada ser y respetarlo y para empeñarnos en salvar nuestra civilización. Bien decía el Papa Francisco: nuestra civilización es cínica, pues ha perdido la capacidad de sentir el dolor del otro. Ya no sabe llorar ante la tragedia de miles de refugiados.

La categoría central de esta visión es el cuidado como ética y como cultura humanística. Si no cuidamos la vida, la Tierra y a nosotros mismos, todo enferma y terminamos por no garantizar la sostenibilidad ni rescatar lo que E. Wilson llama biofilia, el amor a la vida. Todo lo que cuidamos también lo amamos. Todo lo que amamos también lo cuidamos.
Para mí, el núcleo de la razón instrumental analítica que nos dio la tecnociencia con sus beneficios y también con sus amenazas debe ser impregnado por el núcleo de la razón cordial y sensible. Juntas constituyen el nudo de una ecología integral.

Entonces seremos plenamente humanos. Nos sentiremos parte naturaleza y verdaderamente la propia Tierra que piensa, ama y cuida. Entonces podremos creer y esperar que aun podemos salvarnos, sin necesitar pensar como Martin Heidegger: «solamente un Dios nos podrá salvar». Yes, we kann.

Traducción de Mª José Gavito Milano

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Dos fantasías del fin del siglo y del milenio: EL VUELO DE LA ORUGA; LA ORUGA ENDIOSADA. Silviano Martínez Campos

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DOS FANTASÍAS DEL FIN DEL SIGLO Y DEL MILENIO:

EL VUELO DE LA ORUGA. LA ORUGA ENDIOSADA

Silviano Martínez Campos

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(FANT15)

 

 

 

 

 

 

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EL VUELO DE LA ORUGA

Silviano Martínez Campos

 

LA PIEDAD, 23-26 de Diciembre, días navideños.

—Cuando más  necesitaba, me abandonas. Y ahora vienes, suplicante, que escriba sobre ti: ¡Me decepcionas!

Hasta el alto funcionario de   alta casa,  mexicana, de muy lejano origen  pontificio ha decretado, en la solemnidad de la academia azteca, que ¡Fuera el Creacionismo de estas tierras! Salgo sobrando y has de saber que pensaba comentarte, por si acaso lo crees y lo asimilas,  la opinión del científico inglés, aquel que augura , como plazo irreversible de doce años, para que esto no tenga  más remedio. Así que no se puede, considera.

—Académico debe ser, el mexicano,  d’esos de la religión alternativa, así sean ciencias, sistemas, nuevos liberalismos, nuevas edades o algo parecido. Pero no me hagas opinar en lo que no soy competente.

—Yo menos. Y no digo  me hayas desterrado de la academia, aun cuando lo pretendas, ni de las iglesias aunque lo pretendas, pero me desterraste de tu vida y allí están las consecuencias.

—Bueno, eres Musa, o qué, porque en mi atrevimiento, he entrevistado a Dios, al diablo, a duendes y a microbios, pero no a entidades nebulosas que ni siquiera existen.

—Has dado en el clavo, pues ni siquiera existo.

—¡Conque a tu pueblo engañaste  por milenios, si es que pueblo tenías y tienes tiempo!, si he de basarme en anterior supuesto.

—Son cosas del lenguaje y, en el “tienes”, está tu perdición. ¡Aquí me tienes!

—Reconozco el tener, no me desdigo. Tengo poder, tengo mi ciencia. Tengo dineros en las arcas llenas. Tengo saber, conocimiento, sucedáneos que mitigan mis fatigas, tengo mucho poder, te tengo a ti, te tengo, ¡Y tengo!

—Tienes mucha razón, lo tienes todo, menos a mí muchacho  presumido, que te lo  expropias todo. ¡La  regaste!: Guerras de religión, debates turbios, cruzadas bendecidas o en mi nombre pero yo estaba allí, aun cuando no en decretales ni en espadas ni en cañones ni en metrallas ni en las bombas (tontas o inteligentes), sino en el hombre que sufre que desangra, en sus cuerpos, en sus almas.

—Trambuluqueado estoy y no comprendo: compresto eres Musa, eres microbio. Te disfrazas de duende, hada y en ángel, y hasta de extraterrestre. Si no fuiste creador ¡Qué fuiste, entonces! Y si esto sabías  iba a pasar, ¡Pa’qué me creates!

—No llores muchachito, has de guardar tus lágrimas. Acepto tus lamentos y plegarias. Pero acuérdate de Job, ¡Cómo le fue por exigirme cuentas! Contigo estoy de siempre, no me rajo. Y  pido, te suplico, reproduzcas, aquella la oración que te apenaba, porque creías que no era pertinente para el Dios de las alturas que soñabas. Pero el Dios que confiesas  no se raja, está contigo donde quiera existas, te acompaña en tus penas y en tus gozos y renace y renace por lo siglos.

—Me vuelves confianzudo, así ya cambia. Pero si tú lo quieres, sale y vale. ¿Resabios maniqueos, tal vez gnósticos y todo recogido a lo largo de mi historia destemplada? Los fragmentos aquellos ¡Qué atrevidos!,  en el 73. Lo mismos, lo aseguro, lo prometo, y de paso les doy su remozada:

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN EL CIELO. Padre nuestro  porque creemos que lo eres. Tú generaste la explosión inmensa que según los astrofísicos fue el principio de la materia y después en espiral ascendente tejió las maravillas del cosmos, desde la micromolécula hasta el microcosmos de conciencia que es el hombre.

“Tu nos arrojaste a este remolino de vértigo que es la vida y nos lanzaste a una aventura dolorosa. Nos hiciste inmensos  porque colocaste dentro nuestro tendencia insaciable de conocer, de amar y nos has dado potencialidades inmensas de amar (o de odiar) de crear (o destruir)”.

Padre eres de la madeja aún no desecha del microcosmos del átomo y eres padre también de la célula que lleva en sí la vida y engendra vida. Padre eres, porque no tienes prisa, de los primeros microorganismos que despertaron azorados a la vida en la  inmensidad de los océanos vírgenes allá en aquellos tiempos para nosotros lejanísimos. Padre eres de los peces que salieron a tierra firme y transformaron sus aletas en  patas y sus branquias en pulmones  para respirar el aire aún no contaminado por la creatividad del  hombre.

Padre eres de aquellos monstruos biológicos que llamamos dinosaurios y padre eres de los cuadrumanos de los cuales nosotros dependemos por parentesco en millonésima generación. Padre eres también de las plantas y de las piedras, de los metales y de las montañas, del agua y del fuego, de las estrellas y de sus  planetas y sus posibles habitantes, y de las galaxias y sus posibles confederaciones de sociedades inteligentes.

Como padre te manifiesta en todo proceso viviente o  no viviente; en todo fenómeno social. Como padre te manifiestas en toda convulsión humana desde los tiempos de la vida de las cavernas hasta la edad en que el hombre ha amasado el uranio y el hidrógeno respondiendo a esa tendencia que le diste de crear (o destruir).

Padre te manifiestas en este tiempo doloroso para  nosotros en que nos agitamos presas de la desorientación y muchos hemos perdido la fe en la vida pero otros muchos nos renovamos y reorientamos nuestra mirada hacia el nuevo hombre, el hombre cósmico.

Padre nuestro eres (pues nos has dado como herencia todo un cosmos donde habitas) PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS.

Estás en los cielos, en el cosmos poblado de galaxias, desde el centro a la periferia del universo, rumbo a los cuatro puntos cardinales del universo.

Nuestro cielo comienza en la tierra, en este pequeño planeta al que bautizamos con el nombre de Tierra; pero tu cosmos no tiene “fin” aunque tuvo principio. No tiene fin para nuestras miradas porque los juguetes para escudriñarlo que hemos inventado están a la medida de nuestra miopía. Pero medimos su esfera con el metro de la poesía y del arte

Llenas el universo, como se ha dicho. Llenas nuestro globo y te manifiestas en cada pedazo de materia inorgánica u orgánica. En los mares y en las altas montañas, en los desiertos, en las selvas, en las llanuras, en las pequeñas poblaciones primitivas, en las grandes concentraciones urbanas y ultramodernas de lo que nosotros llamamos Europa, América, Asia, Oceanía o Africa.

Permaneces entronizado en las demás estrellas, que por millones se organizan en torno a nuestra Vía Láctea y tu cosmos se extiende más allá, a distancias que nosotros medimos en millones de años luz pero que tu las ves y las percibes fuera de nuestro tiempo y de nuestro espacio, porque trasciendes tiempo y espacio.

“Eres el Señor en la Nebulosa de Andrómeda, en la Nube de Magallanes y en las galaxias alfa, beta, gama y omega. Eres el alfa y el omega porque eres el principio de todo y eres el fin de todo. Los cielos con sus astros proclaman tu gloria. Nosotros  te glorificamos, y por eso aspiramos a que sea SANTIFICADO TU NOMBRE

Nombre indefinible. Absoluto porque no alcanzamos a percibir lo infinito por nuestras miradas limitadas; y te llamamos el Altísimo,  porque te consideramos lejos, muy lejos de nosotros, porque nos falta la fe y no reparamos en que estás dentro de nosotros porque tu Espíritu nos alimenta y dentro de ti vivimos, nos movemos y existimos, según dice de ti s preclaro mensajero. También te llamamos el Señor y Dios y el Eterno y Motor Primero, la Materia. Te buscamos.

Tu nombre ha tomado diversas denominaciones dentro de la memoria mágica de generaciones y  generaciones que te han temido o te han amado. Y eres Alá, Hitzilopoztli, Ahrimá, Astarté, Jehová o Quetalcóatl, Materia, Cosmos, Indefinido. En todos tus nombres se encuentra la angustia y el interrogante del ser que sufre y  pide compasión o del ser que goza y se proyecta (en sublimación).

Santificado sea tu nombre, tu mismo, ahora y hace miles de años y dentro de miles de años más mientras haya hombres y dentro de millones de años mientras haya aún seres inteligentes en el cosmos pasando por  su definitiva creación; y millones de millones de años multiplicados hasta el infinito sin límite ninguno, cuando ya no haya hombres sobre la Tierra como los conocemos y cuando ya sobre ningún  planeta ni estrella ni constelación ni galaxia haya seres en proceso de perfección, sino todo se haya consumado en ti, para que seas todo en todos, como dice tu mensajero, cuando HAYA VENIDO SOBRE NOSOTROS TU REINO.

Reino ciertamente aún lejano, pero que comenzamos nosotros mismos a construir, con tu ayuda, sobre la tierra. Pero ves cómo nos resistimos a construir tu reino. Tu en la persona de tu hijo Jesús te manifestaste a nosotros y nos enseñaste lo que es tu reino, “donde hay muchas moradas” para todos.

Pero hay entre nosotros resistencias no sólo a construir el reino, sino también a considerar factible que ese reino  pueda construirse y aún, que pueda existir. Hay pánicas resistencias a construir tu reino entre quienes creen que la verdad absoluta se ha descubierto ya y que son los poseedores de la misma. Otros nos resistimos a construir tu reino de justicia, aun cuando nos confesemos seguidores y la Tierra está llena de injusticia.

En cambio,  ves qué lejos está de venir tu reino de justicia: el hambre amenaza a millones de hombres a quienes se ha dicho no se preocupen del alimento, porque los pájaros no trabajan y bien que friegan en siembras y cosechas hasta invadiendo la propiedad privada, y bien que comen y beben.

Cuántos millones vegetan sin porvenir, sin alimento ni vivienda, víctimas del despotismo, tratados como cosas cuando debieran verse como centros de conciencia que de alguna manera te refleja en tu imagen.

A pesar de todo necesitamos, sin embargo, acelerar la construcción de tu reino que es don. Aún así, en el aquí y ahora, que las estructuras de poder, y esto parece una utopía, se pongan al servicio de todos pero no sólo en servicio de clanes, castas, mafias y grupos del poder o el del dinero, manejados tal vez por los  imperios que ahora se disputan la Tierra.

Aspiramos también a que líderes de la política conciban al mundo con visión planetaria de promoción humana,  pero no experimento para sus pretensiones de poder y de dominio. Y queden en los archivos de la historia las pretensiones de imperios únicos y llegue el imperio planetario, el de todos, pero sin hegemonías ni ejércitos privados, sin bancos del dinero usurpadores de los bienes comunes ni bancos de datos que niegan el saber y fomentan las ambiciones de poder y dominio y ven al hombre de carne y hueso como ficha, cifra, referente estadístico y no corazón que al amor aspira.

Que se vea al cuerpo como recipiente del amor y de la ciencia que articula al Cosmos, y no esclavo de rufianes que lo insultan con sus manejos violentos y artilugios que lo instrumentan para ganar dinero.

Que tu reino empiece a establecerse en cada uno de los países que conforman la Tierra, los desarrollados o no, los ricos y los pobres, los que hoy por hoy se organizan conforme al sistema capitalista o su tendencia se llama socialista. Los que hablan en griego, hebreo, o latín transformados una vez que el Espíritu sopló tanto en el Hebreo como en el Griego, o en el país del Lacio, en lo que hubo y hay en todos, de humanismo.

Lo sabemos, Señor, que el  implante de tu reino en estos términos y tierras, es difícil y lento. De todas maneras, que venga tu reino a través de la ciencia y de la técnica, en los avances cada vez más acelerados en sus descubrimientos, hasta que no quede rincón de la Tierra que no haya penetrado el ojo, oído, el tacto, el olfato y el gusto de la curiosidad humana.

Que no quede partícula desconocida por nosotros y tampoco rincón alguno inexplorado dentro de la entraña de la Tierra y dentro de la entraña del mar y sobre la superficie de  la Tierra en sus montañas, sus praderas, sus desiertos y en sus lagos y ríos y en sus superficies desoladas por el hielo, o las arenas.

Que el globo terráqueo sea tan transparente para el hombre como lo es un cristal. Y que no quede, después, ningún rincón ignoto para el hombre en torno a su Sol y sus planetas y tampoco enigmas en torno a su Universo, las estrellas próximas y lejanas, las nebulosas cercanas y lejanas.

Que conozcamos si definitivamente, como lo creemos algunos, tu Universo está poblado también, en todos sus rincones, por seres vivos e inteligentes, en mayor o menor proceso de crecimiento, vale decir, de su creación definitiva, porque evolución y creacionismo, teorías siempre de aproximación a lo que creaste, nunca, nunca ni ahora, serán definitivas.

Porque el miedo, el temor y el asombro ante lo que tu creaste, nos hicieron sembrar de inquisiciones y pesquisas para causar también miedo y temblor entre tu  pueblo. Pero ahora también los miedos, no a la ciencia, hacen temer que sí, que eso era cierto, sí tuvo principio, sí fue creado y ciencia y fe no son adversas porque los big-bang, los agujeros negros, innumeras galaxias y a lo mejor innumeras creaciones, signos todos lo son de que tú Existes.

Que dominemos, pues sí, sin trastocar designios, a todo tu Universo aun cuando deban pasar años por millones y millones y la naturaleza que nos diste, por obra tuya y fidelidad nuestra, se encuentre mucho, mucho transformada y las formas humanas conocidas en este siglo XX, y en el XXI, ni rastros de ellas haya y entonces pululen por el Cosmos seres cuyos ancestros nacieran aquí, en este vivero de los hombres libres, por cuanto herederos del universo mundo.

Y entonces, Señor, aun cuando habrán pasado millones de millones multiplicados al infinito, habrá venido tu reino. Mientras tanto, desde ahora, construyéndolo, contribuyendo contigo a construirlo, deseamos que  venga a nosotros tu reino,  pero no, no la nuestra sino que HAGASE, SEÑOR, TU VOLUNTAD, ASI EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO.

Prendiste en nosotros un foco de conciencia que no podrá apagar nadie. Muchos consideramos, sin embargo, a tu obra como absurdo. Pero diste conciencia a los humanos, aspiraciones que cultivan la utopía, pero la fragilidad impide realizarlas.

Qué es la Tierra, y suena a bíblico, sino una pequeña cárcel dentro de nuestro Universo inmenso. Hacemos apenas intentos para sobrepasar la placenta de nuestra Tierra y hemos logrado un poco, acercarnos apenas a la ventana de tu Cosmos.

Nuestro cuerpo es sacudido por la llamada a la unión, pero es copada por la limitación propia y del otro. Imbuiste en nuestro corazón (así expresamos nosotros nuestra emotividad y sentimientos), una inclinación irresistible a amar y ser amados, pero ya ves, qué dividido tu mundo. Nos desgarramos unos y otros, en la guerra desde que éramos tribus nómadas, en las selvas o en la arena, hasta que somos naciones; desde el pedernal, la flecha, el arco, hasta el cañón, el fusil o la bomba “inteligente”.

Nuestra sed infinita de amar o ser amado, no logra, a veces, traspasar el narcisismo, el clan o hasta la etnia, porque estamos divididos en sectores, en gremios o en clases. Tú trazaste las leyes de la marcha del mundo, pero nos hiciste libres de tal modo, que nosotros nos ajustamos, o no a ellas.

Si nos ajustamos, creamos ambientes llevaderos para gozo de todos. Si no, creamos, diseñamos, proyectamos y hacemos la guerra, usamos o abusamos de tus bienes y si el caso  amerita, nosotros mismos podremos inmolarnos, mediante la fuerza del átomo, mediante el suicidio social o transmutar con nuestra química el mismo clima, ahora mediante su cambio drástico, por terrible reacción defensiva de la madre Tierra.

Por todo esto y más y porque permites que la historia humana se vaya gestando, con auxilio de  participación directa del hombre, con suma lentitud y en medio de dolores, hágase pues tu voluntad en la Tierra. Y aunque muchas cosas nos parecen incomprensibles y absurdas, y no las entendemos, hágase, sin embargo, tu voluntad en la Tierra.

Y en los cielos: los astros, las estrellas con sus planetas y lunas, las galaxias y nebulosas, los hoyos negros que remiten a lo incomprensible, los universos paralelos y los reinos de los seres que en inconmensurable número pueblan lo creado. Ya sean lo que llamamos ángeles, ya sean los que llamamos alienígenas, ya sean universos de robots o máquinas o ya sean universos biológicos donde se siente, se ama, se goza, se canta, aunque de momento también se llore.

Que en todo el Universo, que surgió de la “Nada”, para nosotros oscura y que ahora ciframos en la matemática, en la ciencia, pero también en la intuición y en el canto,  se cante  la grandiosa, inconmensurable, admirable y bella explosión del Big-Bang. Y ya sea que tu Cosmos se extienda y se contraiga para cada vez en miríadas de millones de años y en cada eón  hacer surgir nuevas, innumeras especies de ángeles, de hombres, que todos los seres, como en el cuadro de  los cuatro Vivientes, te digan Alabado y que seas por siempre, siempre, el Santo, Santo, Santo.

O sea por el contrario que el Universo haya nacido, crezca, se reproduzca y muera, de frío, o de calor, pero después de haber “expulsado”, en el acto creador supremo por tu Nombre, a miríadas y miríadas  de vivientes para ponerlos frente a tu insondable misterio y sean  plenificados así en, en el gozo y la acción permanente.

Porque serían visitantes, turistas de todos los cuatro puntos cardinales de lo creado y serían hechos así  también el corazón del cielo, en contraste,  y además, con universos robóticos, cibernéticos y automatizados, reales o imaginarios, por lo demás virtuales. Pero aún así, que todos los seres, como en el cuadro de los cuatro Vivientes, todos te digan bendiciendo por siempre, el Santo, Santo, Santo.

Y entonces tu Tierrita, como lo dices en las tradiciones, habrá recibido el don de  transparencia, y si ahora, obediente al “crece y multiplícate”, también se vuelvas dócil al “obra la justicia”, y el pan a ti solicitado sea debidamente agradecido y por eso mismo se comparta, habrá recibido entonces para siempre el prometido Pan del Cielo.

—Allí está, mi Musita misteriosa de los vientos y pregunto, si ha de merecer mi comentario alguna opinión profesional desde tu esfera.

—Megalómano, sí, también Narciso. Navegas demasiado en las alturas y así te desentiendes lo inmediato. Crees que si traspasas universos, sofocas con palabras y con frases tu real acontecer y tu miseria. Opinas que las cosas de tu vida se extienden hacia esferas planetarias. Proyectas hacia tiempos infinitos tu finitud tan dolorosa y triste. Expresas en liturgias luminosas la oscuridad de tu conducta tibia. Remites al Big-Bang evolutivo tus rechazos a tesis creacionistas. Exaltas la creación evolutiva, para eludir plegaria y compromiso. Adoras los esquemas de tu ciencia, para copar pasión y sentimientos. Exaltas discurrir en positivo, para eludir la exultación y el arte. Te afianzas en la sombra de tu Padre, para negar el  regazo de tu Madre. Te asomas a fronteras invisibles, y luego renegar de lo visible. Espero que segunda parte, mantenga tu atención en lo concreto: si de veras compartes pan que pides y perdonas de veras las ofensas, si has sorteado el sinfín de tentaciones y si aceptas en verdad al Bien que te libera.

Como digo una cosa, digo la otra y no lo publicites: el afecto que nace, nunca muere; haré realidad tus sueños nobles; si quieres ser creador, creador eres; navegante serás si así lo quieres, por insondables mundos misteriosos; si apeteces amar, serás amado; si quieres poseer, el todo es tuyo. ¿Rey quieres ser?, tendrás tu reino. Vida quieres tener, la vida es tuya. ¿Inmortal?,  por supuesto, no menos de’eso. Pero está con cuidado: desde aquí, más no del todo en esta esfera. Pobre sería la oruga si volara, antes de que fuera mariposa. Después de Navidad vienen las cruces, después viene la Pascua de la Vida. Nada es tan fácil. Los dones se regalan pero no “gratis”. Los dones caen del cielo, pero para apararlos, de veras, te lo digo, no se vale el estar adormilado pero sí vigilante, despertado.

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora,                                    Mich., México, VENTANAS, 2—3 B, 1 de Enero del 2006)

 

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(FANT16)

 

 

 

 

LA ORUGA ENDIOSADA

                                                         Silviano Martínez Campos

 

— ¡Riing, Riiing, Riiiiiing!

— ¡Bueno!

— ¡Malo!

—Otra vez usted, sus moditos los conozco y no le digo qué se le ofrece,  porque no ando ni tantito de ofrecido con usted ni estoy a sus órdenes. A las  órdenes sólo  estoy de Quien usted sabe y a Quien usted niega. Qué onda, o qué jáis, y no hago más entrevistas a demonios. De seguro tampoco le gustó la oración esa.

—Ni quito ni pongo, en eso de lo que usted llama oraciones. Sólo le pido, le suplico,  no cumpla su amenaza  de abordar eso de compartir  panes (ve cómo me fue en el desierto). Ni prodigar perdones (ve cómo me fue con los arrepentidos Pedro y Pablo). Ni el asunto de las tentaciones (se acaba mi negocio). Está bien, no me opongo: es siempre bienvenida su religiosidad de las alturas, no compromete. Y entre más lejos esté, en las galaxias, menos perturbaciones hay aquí, en mis fértiles terrenos.

—Lo dicho: cómo es que Miguel lo agarró de la cola, lo zangoloteo y lo lanzó a la Tierra, estando el Universo tan grandote.

—Lo dicho: no tuve tiempo de averiguarlo.

— ¡Sáquese!, voy a escribir mi segunda parte de La Oruga.

Por qué no se queda siempre en oruga, viera (y lo digo por mi experiencia aquella del Paraíso): ¡qué estimulante y seductor es arrastrarse siempre por el suelo! Tampoco, ni tantito compromete. Pero eso de sentirse ya endiosado, o de perdida ángel y aspirar a conquistar el Cosmos, aparte de ser más bien inmodesto, como que desentona en estos tiempos. ¡Oruga sí, mariposa no, oruga sí, mariposa no, oruga sí, mariposa no! ¡Duro, duro, duro!

— ¡Óigame seductor!, grilla no, razón sí, manipulación no, diálogo sí. Pero no es usted interlocutor para mí: sus olores apestosos impiden siquiera acercársele. Váyase, si lo dejan, a orquestar intrigas, a manejar guerras y a llenar cajas fuertes. A mí, lo mío, mi Tierrita, aquí, y allá la otra, la Tierra Nueva.

—¿!, ¿!, ¿!.

—Perdón, Musita adolorida de los vientos, se me cruzó un intruche. No se puede con esa chusma . En qué íbamos. Esto me recuerda, y no lo atribuyo a seductor ninguno,  aquellos rezos del rosario en la capilla,  cuando adolescente,  con las rodillas bien plantadas en la banca, mientras andaba vagando por aquellas tierras  de Africa, acompañando a Julio Estrada en sus “Cien Días de Safari”. O codeándome, ¡hazme favor!, con la realeza europea, pero en plenos Siglos XVI ó XVIII. Ya apuntaba  la megalomanía. Con razón el maestro nos conminaba cada rato en clases al grito de: ¡Ya bajen de la torre de Babilonia!

—No ha cambiado mucho la cosa en  ti: entre más viejo, más… soñador. Y no se puede con esa chusma, es verdad,  son legión: hambre, desnutrición, epidemias, violencias, terrorismos, poderes desbordados, riquezas acumuladas, injusticias por doquier, imperios únicos, cambios climáticos… Y, lo peor, los demonios interiores que  ganan la batalla con los desánimos, el enconchamiento en sí mismo, la pérdida del sentido comunitario, la muerte por hambre, o por hartazgo.

Pero a pesar de la hecatombe, yo no predico ni tirrias ni zozobras ni rencores. Ilumino la Tierra más no respondo por los eclipses tenebrosos con que tu mismo la encubres. Si he de ser camino, no respondo de las veredas elusivas que tu mismo construyes; si he de ser verdad, no respondo de tu dialéctica libresca con que llenaste bibliotecas; si he de ser vida, es cosa tuya que te escudes en esa cultura, la cultura audiovisual de  tu santa muerte.

—Me la pones difícil. Dime entonces, con qué cara pido el pan cotidiano y si lo recibo en abundancia me niego a compartirlo y mi consumismo no sólo enajena mi espíritu sino destruye con su química agraria los plantíos necesarios para que otros coman. Con qué cara entonces solicito perdones si a la mera hora se los niego a otros y siembro mi planeta de odios y rencores,  justificados con la ideología del bienestar y el orden. Cómo pido ser liberado del mal,  si yo mismo lo fomento, ya con la pasividad cómplice, haciéndome de la vista gorda, ante tantas infamias; ya negando que haya, para salir del laberinto, otras salidas que conduzcan, ellas sí, al camino, a  la verdad y a la vida.

Aún así, Padre, el PAN NUESTRO COTIDIANO DANOS HOY, pero hoy, y no mañana, pero aquí, y no en el más allá, aun cuando, eso sí, el del más allá está asegurado. El diagnóstico está hecho y nos regodeamos en repetirlo día con día, con la cantinela evasiva del neófito que no sabía pero ya sabe El que ignoraba el hambre del hermano próximo, pero la descubrió mediante el informe o la estadística. Y que mediante el informe y la estadística la quiere remediar por la dificultad que entraña el hacerlo en el aquí y en el ahora, porque realmente lo inmediato compromete y es difícil hacerlo con el que tiene al lado.

Porque es más fácil elaborar planes quinquenales, de un año, o de  sexenio, que formar comunidad liberadora de sí misma. Es más fácil recoger basura que tener la valentía y el arrojo de no tirarla. Es más fácil limpiar ríos, lagos, corrientes y estanques, que acabar con fórmulas mortíferas. Y siempre, siempre, más fácil cosechar que preparar la Tierra.

Por eso, Padre, danos el Pan que tu prometes, el “epiousios” que dicen tus sabios, el supersustancial que alimenta y trans-forma, el que nos conduce a la meta-morfosis, la trans-formación del sí mismo para entonces sí, “endiosarnos” y ser “endiosados”, pero no a la manera de los poderes, sino a tu manera, tu manera amorosa  y callada que transforma, en el silencio y la modestia, a  la oruga en mariposa.

Y así, sí, si somos fieles a la Vida, te confesemos o no, podremos aprender a compartir el pan cotidiano, hecho de la semilla que tú plantaste, amasado por nosotros que somos, eso sí, los responsables en cultivarlo,  repartir y compartirlo.

Por eso mismo, PERDONA NUESTRAS OFENSAS, de las cuales hemos colmado la Tierra. Pero no esas ofensas que te expone a diario, desde el reclinatorio, desde la asamblea ritual, desde el silencio dolorido del rincón solitario, el corazón contrito. A ese le contestas tú, Amoroso, y de  inmediato, con la caricia amorosa y la ternura de la Madre.  Porque más tardamos en solicitar perdones que tu en prodigarlos sin medida.

Sino esas ofensas de tu pueblo en la Tierra. La Tierra que ha sido devastada por la codicia y el apetito depredador del hombre. Y los bosques, selvas, ríos, lagos y mares sufren el atentado de la química humana que ignoró el equilibrio entre el crece y multiplícate, el domina la Tierra, dirígela pero  la destruyes si cometes la injusticia.

Perdón porque hicimos una civilización maravillosa pero injusta, y los Epulones de la historia extendieron sus tentáculos de conquistas por todos los rincones de tu mundo para llenar sus graneros y sus trojes, dejando a los Lázaros sólo las sobras y las míseras pepenas.

Aun cuando es maravillosa tu Tierrita y la dejaste en nuestras manos por aquello de que si no nos gustó como la creaste la hagamos como queramos, somos libres, perdónanos porque no hemos estado a la altura de nuestra prometida grandeza. No habrá maravilla tecnológica que pueda opacar el hecho de que un joven descarriado asesine, mate. Ni que un poder desbordado espante al mundo con sus armas terríficas durante una guerra invasora.

Perdona porque hemos hecho de la política, tan noble como la concebía el sabio griego, un juego de intereses innobles al servicio muchas veces de los arribismos personales o de grupo, de la transnacional petrolera o del consorcio guerrero, pero poco promotora del decantado bien común, muy predicado aún desde el púlpito, pero escasamente practicado.

Y perdón también porque hemos hecho de la cultura un negocio, más que vehículo de promoción humana, en este caso encerrado en cenáculos, tertulias y entretenimientos elitistas. Porque la música del pobre Beethoven o del inestable Mozart salió a la calle, o a la pantalla, pero para animar comerciales. Y porque renunciamos, en el aquí y el ahora, en actitud vergonzante, a cantar con las Jilguerillas o con los artistas purépechas,  la música que sale de nuestras entrañas campiranas, y al contrario nos adherimos al movimiento universal de las nuevas ondas, lo que es bueno, pero renunciamos a expresarnos como nosotros mismos.

Dejaremos pendiente, por siglos todavía, el COMO TAMBIEN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN.

—Riiiing, riiiing, riiiing. ¡Bravo, Bravo, así se hace, así se dice!, pendiente, pendiente…. ¡Duro, duro, duro!

— ¿Oíste, Musita adolorida de los vientos, una interferencia?

—No hagas caso. Nada conviene más al adversario, que un corazón empedernido.

—Aún así, en el aquí y el ahora, perdonaremos  las ofensas de masacres y holocaustos y que levante el dedo el pueblo, o nación libre de culpa, en grande o en pequeño. Pero  no se olvidará, será una ley perpetua, para que nunca, nunca más, vuelvan al mundo las  insanias.

Y por eso mismo, Padre, LIBRANOS DEL MAL. El mal para nosotros un misterio, cuando limitados tratamos de penetrar en sus causas muy profundas. Pero el mal que vivimos en la desolación y el desánimo. El mal que nos agobia por todos lados en estos tiempos finales del siglo y del milenio. Porque si terminó en el calendario un siglo y terminó un milenio, los males heredados continúan y la hecatombe del cambio no ha logrado cambiar esquemas recibidos.

Que el fin del mundo, este mundo rural y agrario por nosotros conocido, no desemboque en el fin de tu pueblo ingenuo, el que se alimenta de manera inmediata de los humores de la Madre Tierra. El que con sus guaraches o botas rústicas la acaricia y con sus manos la toca y la mima y con sus oídos, oye y escucha sus susurros en vientos y mareas y con sus ojos admira lo bien que fue hecha, aun cuando en ella predomine también la ley del toma y daca, del que se inmola para que otros vivan.

Que la sociedad tecnológica naciente, la del conocimiento y saber virtuales, no sea el fin de la especie en catastrófica, apocalíptica, autoinmolación del hombre. Y, por el contrario, el ser hombre en la nueva era implique mayor  y purificada devoción al ser vivo, aun cuando se afiance y consolide la visión del hombre cósmico, al igual que hijo de la Tierra, heredero de los cielos estrellados.

Que los miedos por el no saber y no entender lo que viene, no castren los sentimientos nobles que adornan a tu pueblo, nobles sentimientos que se vuelven amoroso apoyo solidario en tiempos de desastre y dejan manifiesto el rostro bondadoso de tu obra, de tu imagen, fructífera cosecha de la semilla sembrada en aquel por tu Palabra. Fin.

—Viene tu crítica, Musita adolorida de los vientos.

—Debes cambiar el título, debes suprimir el “fin”. Siempre hay interferencias al principio, siempre hay interferencias en el fin. Cuatro semillitas cayeron en tu suelo fértil, pero una al cruzar tu cielo resultó averiada. El fin llegará cuando todos tus esfuerzos, todos tus afanes los centres en curar la semillita insana para que ella también disfrute de los bienes de tu Tierra.

Cultivas, riegas, atiendes en tu huerto a la plantita bella, para que sea más lozana y atractiva; pero no abandones a la frágil, la lisiada, la humildita, para que ella también coma y  beba, para que ella también disfrute y se solace con la savia y el maná sabroso de la Tierra. ¿Y qué si ella, la última es después la primera? Desecha tus temores: en la gran casa ciertamente hay para todos. Y como dice el sabio, tampoco hay epulones excluídos; pero no como aquí: criterios arbitrarios no funcionan.

— Cambiemos pues al alimón, Musita, el nombre de la oruga voladora. Porque si ya vuela, eso quiere decir que algo en ella no funciona. Que se renombre pues y se le llame la oruga trepadora.

—Trepadora, es mejor, aun cuando tampoco encaja. ¿Estás seguro de alcanzar en tus afanes la inmensidad del Universo mundo? Llegarás si acaso a los planetas y a sus lunas y muy si acaso a la estrella más cercana. Cura tu fantasía, al cielo  no se llega cual la mortal oruga.

— Empiezo a comprender, Musita, los planos en que tu te desenvuelves. Otra dimensión, si es que lo entiendo, imposible de remontar por la oruga si no antes se convierte en mariposa. Cambiemos pues el nombre: la clave de la oruga voladora.

—Empíezas a entender, pero aún falta. Si centras tu saber en el entendimiento, inventas y diseñas claves. Y luego diseñas tus sistemas en torno al intelecto. Después absolutizas bibliotecas y saberes, para luego defenderlos con las armas. Es cuando te domina el miedo de perderlas y vienen los gulags, inquisiciones, tu ley inamovible del mercado, vienen las arrogancias del partido, de curias medievales; de cruzadas, antiguas y modernas, las que rescatan templos o inmolan sacrificio al dios  petróleo.

—Y así nos endiosamos los sistemas, confundimos los reinos con las curias,  y al pueblo con todo el aparato. Predicamos libertad, pero la libertad transnacional con que destruye al mundo.

—Encontramos la clave, muchachito. La oruga endiosada, es la salida. El hombre penetrado de infinito, endiosado por don aún como oruga, para que sea él mismo el que descubra el Cosmos, pero sólo convertido en mariposa.

— ¡Es fácil de entender!, haberlo dicho. Para mí que la clave, es la Palabra, pero bien en la oruga penetrada… y encarnada. Endiosada con la ley del amor y la ternura, para que no tenga más miedo y así comparta el Pan que le llega regalado y el pan cultivado con sudores. ¡La oruga endiosada desde arriba, para que ella no se endiose desde abajo!

 

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, VENTANAS, 4—5 B, 22 de Enero de 2006)

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( UN ENLACE SUGESTIVO: http://lavozdelmuro.net/33-imagenes-que-haran-replantearte-tu-existencia/ )

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https://silvianomartinez.wordpress.com/suenos-guajiros-rusticos-vi-con-introduccion-del-11-viii-014/

http://laantenaplanetaria.wordpress.com/mi-caminar-silviano-martinez-campos/

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Características do novo paradigma cosmológico emergente. Leonardo Boff

Características do novo paradigma cosmológico emergente

23/11/2014

Muito se fala hoje de quebra de paradigmas. Mas há um grande paradigma, formulado já há quase um século, que oferece uma leitura unificada do universo, da história e da vida. Ousamos apresentar algumas figuras de pensamento que o caracterizam.

1) Totalidade/diversidade: o universo, o sistema Terra, o fenômeno humano estão em evolução e são totalidades orgânicas e dinâmicas construídas pelas redes de interconexões das múltiplas diversidades. Junto com a análise que dissocia, simplifica e generaliza, faz-se mister síntese pela qual fazemos justiça a esta totalidade. É o holismo, não como soma, mas como a totalidade das diversidades orgânicamente interligadas.

2) Interdependência/re-ligação/autonomia relativa: todos os seres estão interligados pois um precisa do outro para existir e coevoluir. Em razão deste fato há uma solidariedade cósmica de base que impõe limites à seleção natural. Mas cada um goza de autonomia relativa e possui sentido e valor em si mesmo.

3) Relação/campos de força: todos os seres vivem numa teia de relações. Fora da relação nada existe. Junto com os seres em si, importa captar a relação entre eles. Tudo está dentro de campos pelos quais tudo tem a ver com tudo.                                                                                            4) Complexidade/interioridade: tudo vem carregado de energias em diversos graus de intensidade e de interação. Matéria não existe. É energia altamente condensada e estabilizada e quando menos estabilizada como campo energético. Dada a interrelacionalidade entre todos, os seres vem dotados de informações cumulativas, especialmente os seres vivos superiores, portadores do código genético. Este fenômeno evolucionário vem mostrar a intencionalidade do universo apontando para uma interioridade, uma consciência  supremamente complexa. Tal dinamismo faz com que o universo possa ser visto como uma totalidade inteligente e auto-organizante. Quanticamente o processo é indivisível mas se dá sempre dentro da cosmogênese como processo global de emergência de todos os seres. Esta compreensão permite colocar a questão de um fio condutor que atravessa a totalidade do processo cósmico que tudo unifica, que faz o caos ser generativo e a ordem sempre aberta a novas interações (estruturas dissipativas de Prigogine). A categoria Tao, Javé e Deus heuristicamente poderiam preencher este significado.

4) Complementariedade/reciprocidade/caos: toda a realidade se dá sob a forma de partícula e onda, de energia e matéria, ordem e desordem, caos e cosmos e, a nível humano, da forma de sapiens e de demens. Tal fato não é um defeito, mas a marca do processo global. Mas são dimensões complementares.

5) Seta do tempo/entropia: tudo o que existe, pre-existe e co-existe. Portanto a seta do tempo confere às relações um caráter de irreversibilidade. Nada pode ser compreendido sem uma referência à sua história relacional e ao seu percurso temporal. Ele está aberto para o futuro. Por isso nenhum ser está pronto e acabado, mas está carregado de potencialidades. A harmonia total é promessa futura e não celebração presente. Como bem dizia o filósofo Ernst Bloch: “o gênesis está no fim e não no começo”. A história universal cái sob a seta termodinâmica do tempo, quer dizer: nos sistemas fechados (os bens naturais limitados da Terra) deve-se tomar em conta a entropia ao lado da evolução temporal. As energias vão se dissipando inarredavelmente e ninguém pode nada contra elas. Mas o ser humano pode prolongar as condições de sua vida e do planeta. Como um todo, o universo é um sistema aberto que se auto-organiza e continuamente transcende para patamares mais altos de vida e de ordem. Estes escapam da entropia (estruturas dissipativas de Prigogine) e o abrem para a dimensão de Mistério de uma vida sem entropia e absolutamente dinâmica.

6) Destino comum/pessoal: Pelo fato de termos uma origem comum e de estamos todos interligados, todos temos um destino comum num futuro sempre em aberto. É dentro dele que se deve situar o destino pessoal e de cada ser, já que em cada ser culmina o processo evolucionário. Como será este futuro e qual seja o nosso destino terminal caem no âmbito do Mistério e do imprevisível.

7) Bem com cósmico/bem comum particular: O bem comum não é apenas humano mas de toda a comunidade de vida, planetária e cósmica. Tudo o que existe e vive merece existir, viver e conviver. O bem comum particular emerge a partir da sintonia com a dinâmica do bem comum universal.

8) Criatividade/destrutividade: O ser humano, homem e mulher, no conjunto dos seres relacionados e das interações, possui sua singularidade: é um ser estremamente complexo e co-criativo porque intervem no ritmo da natureza. Como observador está sempre inter-agindo com tudo o que está à sua volta e esta inter-ação faz colapsar a função de onda que se solidifica em partícula material (princípio de indeterminabilidade de Heisenberg). Ele entra na constituição do mundo assim como se apresenta, como realização de probabilidades quânticas (partícula/onda). É também um ser ético porque pode pesar os prós e os contras, agir para além da lógica do próprio interesse e em favor do interesse dos seres mais débeis, como pode também agredir a natureza e dizimar espécies (nova era do antropoceno).

9) Atitude holístico-ecológica/antropocentrismo: A atitude de abertura e de inclusão irrestrita propicia uma cosmovisão radicalmente ecológica (de panrelacionalidade e re-ligação de tudo), superando o histórico antropocentrismo. Favorece outrossim sermos cada vez mais singulares e ao mesmo tempo, solidários, complementares e criadores. Destarte estamos em sinergia com o inteiro universo, cujo termo final se oculta sob o véu do Mistério situado no campo da impossibilidade humana.

10) O possível se repete. O impossível acontece: o Mistério.

La urgencia de cuidar de la Tierra y de la vida. Leonardo Boff.

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La urgencia de cuidar de la Tierra y de la vida

05/11/2014

No dia 23 de outubro de 2014 tive a palestra de abertura do Encuentro Mundial de Valores, realizado em Monterrey no México com mais de mil pessoas participando e com outros 80 paises coligados por distintos meios. Participaram conferencistas de vários paises do Ocidente e do Oriente com suas distintas visões de valores. Esse evento acontece cada ano e mobiliza muita gente da cidade e do país. Publico aqui a conferência que dei, cujas ideias básicas se encontram em meus livros e artigos.

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                               La urgencia de cuidar de la Tierra y de la vida

El Tao de la Liberación: explorando la ecología de transformación

Antes de empezar mi exposición quiero aclarar dos términos, el Tao y la ecología de transformación

       1.Aclaración de los términos

Tomamos el Tao del libro atribuido a Lao-tsé (551-479 aC) Tao Te Ching de la antigua China. El ideograma que expresa el Tao combina dos conceptos: el de camino y el de sabiduría. En su sentido originario el Tao es la Realidad Suprema y el modo como el universo funciona. Más concretamente el Tao es aquella fuerza misteriosa e inefable que nos hace caminar o crear un camino hacia la sabiduría intrínseca al universo. El Te es la manera como el Tao toma forma concreta entre nosotros. Ching significa el “libro clásico”. Análogos al concepto de Tao son el Malkuta de Jesús, el reinado, los principios de la politica de Dios en su creación o también el Dharma del budismo que significa el modo como funcionan las cosas en su orden y armonía.

Ecología de transformación representa el nuevo paradigma, capaz de transformar la actual crisis sistémica de la Tierra en un nuevo orden más alto con actitudes de cuidado y de responsabilidad colectiva frente al futuro común.

  1. El proyecto de la modernidad y sus presupuestos

Dos ejes han orientado toda la investigación que nos  costó a mi compañero, eminente pedagogo y cosmólogo Mark Hathaway, y a mí, más de 13 años de intenso trabajo: los pobres y la Tierra crucificada. Nos dimos cuenta de que la lógica que explota al trabajador, a las clases subalternas y a las sociedades, es la misma que explota la naturaleza y devasta la Tierra. Si la opción por los pobres contra la pobreza es la marca registrada de la Teología de la Liberación, entonces, hay que incluir entre los  pobres el gran Pobre que es el Planeta Tierra. Él también tiene que ser liberado y bajado de la cruz.

Esta lógica de explotación está presente en los padres fundadores del paradigma moderno como Galileo Galilei, Newton y especialmente Francis Bacon, el fundador del método científico moderno. Hasta ellos la Tierra era vista como Magna Mater, la Gran Madre que nos regala todo. Para ellos la Tierra es una sencilla res extensa, una cosa sin vida y sin propósito, algo a la total disposición del ser humano, que puede explotar todos sus bienes y servicios para su proyecto histórico.

El proyecto de estos padres fundadores se centraba en la idea de la conquista y dominación de la naturaleza, de las tierras y de los pueblos. Y así ocurrió en África, América Latina y Asia. Todo debía servir al ideal del progreso, o desarrollo ilimitado. En función de este paradigma se proyectó la tecnociencia, que ha cambiado la faz de la Tierra. No hay región o ecosistema que no hayan conquistados y sometidos al proyecto del desarrollo. El desarrollo y el crecimiento se expresan por la acumulación también ilimitada de riquezas materiales.

Ese proyecto prometeico produjo grandes comodidades para los seres humanos, desde la invención del antibiótico, que prolonga nuestras vidas, hasta llegar a la Luna y volver de ella. Pero al mismo tiempo ha creado una máquina de muerte con armas químicas, biológicas y nucleares que pueden destruir toda la vida del planeta cientos de veces. Nos hemos apropiado de nuestra propia muerte colectiva. Ya no necesitamos la intervención apocalíptica de Dios, como comentaba el historiador inglés Arnold Toynbee.

Este proyecto partía de dos presupuestos: los bienes y servicios de la Tierra eran infinitos, un baúl del cual podíamos sacar indefinidamente todo lo que queríamos. Y podríamos seguir progresando hacia el futuro también infinitamente. Pero ocurre que estos dos infinitos se han revelado ilusorios.

La Tierra es un planeta pequeño, viejo y ahora enfermo. Tiene bienes y servicios limitados y muchos no son renovables. Un planeta finito no soporta un proyecto infinito. Hemos tocado los límites físicos de la Tierra. Para que ella pueda reponer todo lo que le sacamos cada año necesita un año y medio de tiempo. Esto significa que la Tierra ya no es sostenible.

No podemos seguir infinitamente hacia el futuro porque si quisiéramos socializar el bienestar de los países ricos del Norte del mundo para toda la humanidad, necesitaríamos por los menos tres Tierras iguales a esta. Lo que evidentemente muestra los límites del crecimiento o del desarrollo ilimitados.

  1. 3. La nueva era geológica: el antropoceno

Como decía Michel Serres en su libro Guerre Totale, los seres humanos se han organizado de tal forma que están llevando a cabo una guerra implacable contra Gaia, en los suelos, en el aire, en los océanos y en todas las partes. El ser humano se ha transformado en el Satán de la Tierra. Según muchos científicos, especialmente Paul J. Creutzen, holandés y premio Nobel de química en 1995, en las últimas décadas hemos creado una nueva era geológica: el antropoceno. El antropoceno significa que la gran amenaza a la vida en la Tierra ya no es un meteoro rasante como sucedió antiguamente que, en15 grandes devastaciones, eliminó gran parte de la vida, sino que ahora la perversa amenaza de autodestrucción es el ser humano. Como decía el gran biólogo de Harvard, Edward O. Wilson, en su libro Creación: como salvar la vida en la Tierra (2006): “la especie humana es la primera especie en la historia de la vida en la Tierra que se ha hecho una fuerza geofísica destructiva” (p.38).

El proceso industrialista es tan feroz que, según los cálculos de Wilson, hace desaparecer al año entre 27-100 mil especies de organismos vivos. Esto es una verdadera devastación como en eras primitivas.

La forma como la Tierra acusa esta sistemática agresión, por ser un super-Ente vivo, Gaia, es una fiebre que no termina de subir. Es el calentamiento global que al aumentar dos grados centígrados (estamos cerca de esto) puede afectar profundamente al sistema-vida y al sistema-Tierra. Lo peor que nos puede suceder es no hacer nada, como los Encuentros Mundiales sobre el Calentamiento lo han demostrado. La Academia Norteamericana de Ciencias ya en 2002 advertía que “el paradigma de un calentamiento abrupto ya está bien establecido por la investigación científica hace más de diez años, pero este dato es poco conocido y no tomado en serio por los policymakers (los políticos)”. Este fenómeno puede ocurrir de forma rápida y dramática, en pocos años. El calentamiento puede aumentar abruptamente de 4,5 a 6 grados centígrados.

Varios científicos han declarado que con este nivel de calentamiento, ninguna forma de vida conocida puede subsistir y gran parte de la humanidad puede desaparecer. Pero como tenemos tecnologías, podemos crear islas o puertos en donde algunos millones de personas puedan salvarse, pero gran parte de la humanidad estaría condenada. Un científico especializado en oceanografía, Pieter Tans, dijo en una entrevista: “Estamos jugando a una ruleta rusa con el revólver apuntado hacia la generación de nuestros hijos y nietos” (Richard Miller, Global Climate Disruption and Social Justice, en R. Miller editor, God, Creation, and Climate Change, N.Y. 2010, p. 16-17). Esto sería una gran desgracia porque nosotros necesitamos a la Tierra. Ella no nos necesita a nosotros. Puede continuar, cubierta de cadáveres, pero sin nosotros.

Tanto Mark Hathaway como yo hemos tomado muy en serio la advertencia de la primera frase de la Carta de la Tierra, seguramente uno de los documentos más importantes del principio del siglo XXI, ya asumido por la UNESCO, en cuya redacción pude participar junto con Gorbachov, Steven Rockfeller y Maurice Strong entre otros: “Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en una época en que la humanidad debe elegir su futuro… La elección es esta: o formar una alianza global para cuidar de la Tierra y unos de otros, o arriesgar nuestra destrucción y la de la diversidad de la vida” (Prólogo).

Rechazamos la idea de que esta advertencia sea fatal y la especie humana y su proyecto civilizatorio, que tanto nos ha costado, pueda desaparecer en las próximas generaciones. Pero hay que estar atentos porque no podemos llegar atrasados ni equivocarnos. No tenemos una Arca de Noé que pueda salvarnos a todos.

Para repensar esta crisis sistémica y global, para que sea profundizada y encontremos caminos alternativos que apunten hacia otra forma de habitar la única Casa Común que tenemos, la Madre Tierra, con más cuidado, reverencia y respeto, nos propusimos producir esta obra que fue bien recibida por la comunidad científica, hasta el punto de ser galardonada en Estados Unidos por la Institución Nautilus, en el año 1210, con la medalla de oro en el campo de la Nueva Ciencia y Cosmología.

Para realizar esta tarea nos han iluminado los muchos saberes de las varias ciencias de la vida y de la Tierra, nos han ayudado las aportaciones de la sabiduría oriental y de nuestros pueblos originarios. Hemos asumido la perspectiva contemporánea del universo en cosmogénesis que nos ha permitido una visión holística y total de todo el proceso cósmico aún en expansión.

No es este el lugar para hacer la crítica del paradigma de la modernidad, al que hemos dedicado en el libro muchas páginas. Lo damos como ya desmantelado por la crítica de varias ciencias. Ha cumplido su misión histórica, pero ha agotado sus virtualidades internas. Ya no tiene nada de alternativo que ofrecernos.cDe continuar, imponiéndose con violencia, puede llevarnos al abismo. Como decía el historiador inglés Eric Hobsbawam en la última frase de su famoso libro La era de los extremos (1999): “nuestro futuro no puede ser la continuación del pasado; nuestro mundo corre el riesgo de explosión y de implosión. Tiene que cambiar. La alternativa al cambio es la oscuridad”. En otro lugar dice simplemente: “o cambiamos o morimos”.

Nunca la humanidad histórica pasó por una amenaza de esta magnitud, la de tener en sus manos su destino fatal y final. Si queremos sobrevivir, tenemos que reinventarnos como humanidad. Y como veremos, no vamos a lograrlo sin una espiritualidad que ame y respete todas las cosas, descubriendo dentro de ella aquella Energía poderosa y amorosa que sostiene el todo y que las tradiciones espirituales llamaron Tao, Shiva, Alah, de Huitzilopochtli, Inti, Javé o sencillamente Dios.

La sabiduría del universo nos lleva a pasar de una visión de la Tierra y del cosmos de máquina a organismo; de lo determinista y lo aleatorio a la manifestación creativa; de la estabilidad a la evolución; de la objetividad a la participación; de la falta de propósito al sentido.

  1. El enfrentamiento de dos cosmologías

En este momento se enfrentan dos grandes cosmologías, la dominante llamada cosmología de la dominación y la emergente cosmología de transformación.

Por cosmología entendemos la visión de mundo o cosmovisión que está en la base de las ideas, de las prácticas, de los proyectos y de las utopías de una sociedad. Cada cultura tiene su cosmología. Por ella se procura aclarar el origen, la evolución y el propósito del universo e identificar nuestro lugar en el conjunto de los seres.

La cosmología de dominación ya la hemos descrito anteriormente. Se caracteriza por ser mecanicista, atomística, deteriminística y reduccionista. La manera agresiva con la cual se relaciona con la Tierra hace que el 20% de la población mundial controle y consuma el 82,4% de los bienes y servicios naturales mientras el 80% más pobre tiene que contentarse con el 1,6% de los mismos.

Este sistema crea una doble injusticia: una social y otra ecológica. La social es el abismo entre los pocos ricos y los muchos pobres; la ecológica es la superexplotación de ecosistemas enteros con la enorme desaparición de organismos vivos y la desestabilización del equilibrio de la Madre Tierra.

La cosmología de transformación es alternativa y potencialmente salvadora. Ya tiene más de un siglo de elaboración, prácticamente desde Albert Einstein y culminó en la Carta de la Tierra. Ella sitúa toda la realidad dentro de la cosmogénesis, que es aquel inmenso proceso de la evolución que se inauguró hace ya 13,7 mil millones de años a partir del big bang. El universo, según esta comprensión, está continuamente expandiéndose, autoorganizándose y autocreándose. Su estado natural es la evolución y no la estabilidad, la transformación, no la inmutabilidad y la permanencia.

En él todo es relación en redes y nada existe fuera de esta relación. A raíz de esto, todos los seres son interdependientes y colaboran entre sí para coevolucionar y garantizar la vigencia de todos los factores del equilibrio cósmico y de la propia Tierra.

Por detrás del universo y de cada ser actúa la Energía de Fondo que fue llamada Vacío Cuántico, y que de vacío no tiene nada porque está llena de virtualidades. La denominaron también Abismo generador de donde todo  emerge o Fuente originaria de todos los entes, que los sostiene en su existencia y hace surgir continuas manifestaciones nuevas, dependiendo del nivel de complejidad alcanzada en el proceso de la cosmogénesis.

La más espectacular de ellas es seguramente para nosotros la Tierra viva, con toda la comunidad de vivientes y especialmente la presencia del ser humano consciente y libre. Él es la porción de la Tierra que siente, piensa, ama, cuida y venera. Tiene la misión ética de cuidar y guardar esta herencia sagrada recibida del universo y de Dios.

Pero en este momento vivimos tiempos de urgencia. El conjunto de las crisis actuales está creando una espiral de necesidades de cambio que, al no ser implementadas, pueden conducir al planeta a un gran caos destructivo. Pero si sabemos manejarlas podremos transformar el caos destructivo en caos generativo, capaz de ofrecer las oportunidades de un otro estadio civilizatorio, con una relación benevolente y amiga con la Tierra.

Porque la cosmología de dominación sigue siendo hegemónica y decadente, en este momento la cosmología de transformación puede sernos inspiradora. Contrariamente a la dominación de la naturaleza, puede ponernos en su seno con un profundo sentido de pertenencia, de sintonía y de sinergia. En lugar de una globalización homogeneizadora de las diferencias, este nuevo paradigma crea la oportunidad de un bioregionalismo, que valora las diferencias y comprende los biomas según el trazado ya hecho por la Tierra, sea por las montañas sea por los cursos de los ríos. Las sociedades pueden ser autosostenibles a partir de las potencialidades de las biorregiones, fundadas en el respeto a los ritmos y límites de cada una de estas biorregiones, ecologizando todos los saberes, incluyendo las tradiciones, la cultura local y la participación de las poblaciones del lugar, buscando el “bien vivir” que es la armonía entre todos, con la naturaleza y la Madre Tierra (Pachamama).

Lo que caracteriza esta cosmología de transformación es el cuidado en lugar de la dominación, el reconocimiento del valor intrínseco de cada ser en lugar de su utilización egoísta por los seres humanos, el respeto hacia todas las formas de vida y la dignidad de naturaleza y los derechos de la Tierra en lugar de la falta de respeto y su explotación ilimitada.

La fuerza de esta cosmología reside en el hecho de estar más acorde con las necesidades humanas reales y con la lógica misma del universo. Al hacerse hegemónica y al triunfar sobre la cosmología de la dominación, van a crearse las bases para otro ensayo civilizatorio en el cual el cuidado, la cooperación, la solidaridad con los más débiles, la compasión, el respeto, el amor, la alegría de vivir y una aura de espiritualidad ganaran centralidad. Esto significaría el gran viraje salvador que tanto necesitamos si decidimos aún vivir sobre este planeta.

Pero hay que ser realistas: junto con todos estos valores positivos nos acompañan también sus contradicciones, porque nuestra condición humana es la de ser sapientes y dementes, portadores de amabilidad y también de enemistad. Pero hay que crear el espacio para que la dimensión de luz tenga más derecho y triunfe sobre la dimensión de sombra.

  1. El rescate de la razón sensible o cordial

Para alcanzar estos fines tan altos se hace urgente un proceso previo: el rescate de la razón sensible o cordial como muchos autores modernos ―de ellos en lengua española Adela Cortina―, lo están postulando. Este tipo de razón se propone ser un correctivo a la irracionalidad de nuestra razón instrumental-analítica que ha creado los instrumentos de nuestra destrucción, y a la vez una complementación de esta razón intelectual, que es irrenunciable, si queremos crear y mantener los medios de nuestra subsistencia en la Tierra. Pero solo con la razón instrumental no vamos a conseguirlo. Como decía Martin Heidegger en su famosa entrevista referiéndose a la crisis de la modernidad científica: “solo un Dios nos puede salvar”.

La razón sensible o cordial tiene cerca de 210 millones de años cuando surgieron los mamíferos. En ese momento irrumpió el cerebro límbico que se sobrepone al cerebro reptil, cuya aparición se produjo hace 300 millones de años. Con el cerebro límbico surgió algo único que no existía aún en el universo conocido: el cuidado, el cariño, el sentimiento y el amor. Al dar a luz a su cría, los mamíferos muestran todos estos comportamientos. Nosotros olvidamos que somos mamíferos intelectuales. En lo más profundo de nosotros, esto lo saben los psicoanalistas, somos seres de afecto, de pasión y de sensibilidad. En la razón cordial está el mundo de las excelencias, del amor, de la solidaridad y también de lo contrario. Ahí se encuentra el lugar adecuado de los valores, de la ética y de la espiritualidad.

La razón intelectual tiene su lugar en el cerebro neocortical (neocórtex) que tiene solamente 6-7 millones de años. Es el lugar del raciocinio formal, de la lógica de los conceptos, del lenguaje, de los proyectos de intervención consciente en la naturaleza y de la elaboración de nuestras visiones. Ocurre que históricamente la razón sensible fue puesta al margen y hasta criticada porque se pensaba que iba impedir la objetividad del análisis científico. Hoy sabemos que todo saber está impregnado de sensibilidad y de intereses. Con su marginación predominó la razón instrumental-analítica creando un mundo, como decía ya Pascal, sin “esprit de finesse” y solamente con “esprit de géometrie”, frio, calculador, adecuado al sistema que se impuso, el mundo de la tecnociencia, tanto en su forma capitalista, como en su forma socialista. En el fondo la razón es poder, y poder ejercido como dominación del otro.

Hoy es fundamental añadir la razón cordial y sensible a la razón intelectual. Es la razón cordial la que nos mueve a cuidar de la naturaleza, a amar y venerar a nuestra Madre Tierra y a mantener las bases físicas y químicas que sustentan la vida, tan fuertemente amenazadas. Sin el corazón no hay salvación para nuestra Casa Común, la Tierra.

  1. Alternativas en curso, sus principios y travesías

¿Cuáles son las alternativas viables que se contraponen al paradigma vigente, enemigo acérrimo de la vida? Aquí hay que reconocer la disparidad del equilibrio de fuerzas. Como decíamos antes, la cosmología de dominación sigue todavía triunfante, pero llena de contradicciones y en plena crisis sistémica. Ya no tiene razones convincentes para imponerse. Por eso utiliza la fuerza económica, política, cultural y especialmente la militar. Su límite insuperable es que no nos puede presentar ninguna esperanza hacia el futuro, sino más crisis, sin excluir una catástrofe ecológico-social de proporciones planetarias que sacrificaría especialmente a millones de pobres.

La cosmología de transformación está brotando por todas partes en innumerables movimientos, en cuerpos de la ciencia de alto nivel, especialmente en la astrofísica y en la nueva cosmología y particularmente por el compromiso ecológico que gana más y más fuerza en las conciencias. Nuestra angustia está, en palabras de Antonio Gramsci, en que los viejos dioses no acaban de morir y los nuevos no acaban todavía de nacer. Pero tenemos una ventaja incomparable: por aquí hay camino, por aquí hay esperanza y por aquí pasa el futuro previsible para la vida, para la Tierra y para nuestra civilización.

No hay lugar para trazar un boceto, por mínimo que sea, de cómo sería este nuevo tipo de mundo necesario. Yo veo que hay cuatro principios indispensables:

  1. a) Cuatro principios fundamentales

El primero es la sostenibilidad, liberada de su cooptación por la economía. Sostenibilidad es todo lo que hacemos para garantizar la existencia y reproducción de todos los seres, especialmente de los vivos, de la vida humana y de la Madre Tierra.

El segundo es el cuidado: si no tenemos cuidado, que es un gesto generoso y amable hacia la naturaleza y hacia todos los seres, no vamos garantizar la sostenibilidad. Como nos enseña el mito del Cuidado, tan profundizado por San Agustín y Martin Heidegger, es la base ontológica de todo el ser y del actuar humano. Es la pre-condición que debe ocurrir para que irrumpa el ser, la vida y ser humano, y a la vez es el condicionador anticipado de todas nuestras acciones, para que sean buenas y no deletéreas para la Tierra.

El tercero es el principio de cooperación. Todos estamos interligados y nos ayudamos recíprocamente para mantenernos existiendo. Esto vale especialmente para los seres humanos. Cuando nuestros ancestros iban a buscar sus alimentos, no los comían inmediatamente, como suelen hacer los animales, sino que los llevaban al grupo para distribuirlos solidariamente entre todos. Lo que fue verdadero ayer, sigue valiendo hoy. Sin cooperación de todos con todos no vamos a salvar la vida en el planeta y el proyecto civilizatorio humano.

El cuarto es el principio de responsabilidad colectiva, tan bien formulado por Hans Jonas en su “Principio de Responsabilidad”. Como todos estamos interconectados, tenemos un mismo destino común. Debemos darnos cuenta del sentido salvador o perjudicial de nuestras acciones. Hoy podemos ser responsables, debido a nuestra falta de cuidado, de la destrucción de algunos ecosistemas y por ende de la propia vida en la Tierra.

  1. b) Travesías inevitables

Además debemos hacer algunas travesías impostergables hasta llegar a lo nuevo que buscamos. La gran mayoría está en curso, pero necesitan ser reforzadas. Hay que pasar:

– Del paradigma Imperio, vigente desde hace siglos, al paradigma de la Comunidad Planetaria.

–  De una sociedad industrialista que depreda los bienes naturales y tensiona las relaciones sociales, a una sociedad de sostenimiento de toda la vida y que busca la equidad social.

– De la Tierra como medio de producción y de recursos puestos en el mercado como commodities, a la Tierra como un Ente vivo, llamado Gaia, Pacha Mama o Madre Tierra.

– Del ser humano desconectado de la naturaleza al ser humano como la porción de la Tierra que en su momento de alta complejidad empezó a sentir, a pensar, a amar, a cuidar y a venerar.

– De la era tecnozoica y del antropoceno, que han devastado gran parte de la biosfera, a la era ecozoica y a la ecologización de todos los saberes y practicas humanas, y de todos unidos cooperando en la salvaguarda del sistema-vida.

– De la lógica de la competencia que se rige por el gana-pierde y opone a las personas y las trata como descartables, a la lógica de la cooperación del gana-gana, que congrega y fortalece la solidaridad entre todos. De ahí nace una cultura de paz.

– Del capital material siempre limitado y perecedero, al capital humano-espiritual que es ilimitado, hecho de cooperación, solidaridad, cuidado, compasión, reverencia y amor. El gran sueño es buscar una confraternización con todos los seres de la inmensa comunidad de vida, creando así una paz perenne con la Madre Tierra.

– De una sociedad antropocéntrica, separada de la naturaleza, a una sociedad biocentrada, que se siente parte del todo de la naturaleza y que busca ajustar sus hábitos a la lógica del proceso antropogénico, cuyas características son la sinergia, la interconectividad entre todos y la colaboración recíproca.

  1. La espiritualidad: el “sitio  Dios en el cerebro

Todo este proceso de reinvención de una nueva relación con la Tierra, conlleva una profunda espiritualidad. Se puede hablar de muchas formas sobre la espiritualidad, partiendo de las experiencias religiosas. En la perspectiva de nuestra reflexión he preferido seguir una línea que viene de la moderna neurología. Pero cabe ante todo decir que la espiritualidad no es monopolio de las religiones; es un dato antropológico de base, como lo es la inteligencia, la libido y otros. Se trata de lo profundo humano. Espiritualidad es un modo de ser, una actitud fundamental que confiere un sentido último a la vida. La espiritualidad tiene una base biológica. En investigaciones recientes hechas por neurólogos como Persinger, Ramachandran, Singer, Marsall, y otros observaron que siempre que alguien aborda temas que tienen que ver con la totalidad, con el sentido de la vida, con lo sagrado y con Dios se produce una alta excitación de las neuronas de los lóbulos frontales. Estos científicos lo denominaron el “sitio Dios en el cerebro” y otros “mystical mind”. Es como un órgano interno mediante el cual captamos el estabón misterioso y amoroso que liga y religa a todos los seres, haciendo que el cosmos predomine sobre el caos.

Cultivar hoy ese “sitio Dios”, liberado de las cenizas de materialismo y egocentrismo que lo cubren, hace surgir en la persona percepciones de bienaventuranza, de solidaridad, de compasión y de amor. En tiempos de travesía y de profundas crisis, la espiritualidad alimenta la esperanza y da un sentido a todos los padecimientos que sufrimos. De ahí se deriva una espiritualidad que puede ser desarrollada dentro del discurso ecológico, Dios como Aquella Energía vital, personal que todo anima, sustenta y orienta. Encontramos a Dios en acción dentro del proceso cosmogénico. Abrazando al mundo estamos abrazando a Dios.

  1. Un horizonte de esperanza

Estas son algunas de las configuraciones de lo que pueden ser los fundamentos necesarios para un nuevo ensayo civilizatorio, capaz de preservar la vitalidad de la Tierra para nosotros y para las futuras generaciones y garantizar un futuro para nuestra civilización. Ellas refuerzan el principio esperanza, de donde nos vienen nuevas visiones y utopías que fundan una nueva realidad viable.

Hago mías las palabras que cierran la Carta de la Tierra:

“Que nuestro tiempo se recuerde por el despertar a una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad, por la premura en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida” (final).

 Obras de Leonardo Boff sobre el tema

– con Mark Hathway, El Tao de la liberación: una ecología de la  transformación. Prefacio de Fritjof Capra, Trotta, Madrid 2014.

Ecología: grito de la Tierra, grito de los pobres, Trotta, Madrid 1996.

El evangelio del Cristo cósmico, Trotta, Madrid 2009.

La dignidad de la Tierra: ecología, mundialización y espiritualidad, Trotta, Madrid 2000.

El cuidado esencial: ética de lo humano y compasión por la Tierra, Trotta, Madrid 2002.

El cuidado necesario en la vida, en la economía, en la ecología y en la vida personal, Trotta, Madrid 2012.

La opción-Tierra: la solución para la Tierra  no cae del cielo, Sal Terrae, Santander 2008.

Del iceberg al Arca de Noé, Sal Terrae, Santander 2003.

Florecer en el yermo: de la crisis de civilización a una revolución radicalmente humana, Sal Terrae, Santander 2006.

El Planeta Tierra: crisis, falsas soluciones y alternativas, Nueva Utopía, Madrid, 2011.

Monterrey, 23 de octubre de 2014.

La Porción femenina de Dios. Leonardo Boff

La porción femenina de Dios

2014-09-07


  Cierta madrugada, insomne, retomé mi trabajo habitual en el ordenador. De repente, me pareció haber oído, no sé si del mundo celestial o si de mi mente en estado alterado, una voz como un susurro, que me decía: “Hijo, voy a revelarte una verdad que ha estado siempre ahí, en mi evangelista Lucas, pero que los ojos de los hombres, cegados por siglos de patriarcalismo no podían ver. Se trata de la relación íntima e inefable entre María y el Espíritu Santo”. Y la voz seguía susurrando: “Aquel que es tercero en el orden de la Trinidad, el Espíritu Santo, es el primero en el orden de la creación. Él llegó antes al mundo; después vino el Hijo de Dios. Fue el Espíritu Santo, aquel que flotaba sobre el caos primitivo, y el que sacó de allí todos los órdenes de la creación. De ese Espíritu creador, se dice por mi evangelista Lucas: vendrá sobre ti, María, y armará su tienda sobre ti, por eso el Santo engendrado será llamado Hijo de Dios. Armar la tienda, como sabes, significa morar, habitar definitivamente. Si María, perpleja, no hubiese dicho su fiat, hágase según tu palabra, el Hijo no se habría encarnado y el Espíritu Santo no se habría feminizado.

Mira, hijo, lo que te estoy diciendo: El Espíritu vino a morar definitivamente en esta mujer, María. Se identificó con ella, se unió a ella de forma tan radical y misteriosa que en ella comenzó a plasmarse la santa humanidad de Jesús. El Espíritu de vida produjo la vida nueva, el hombre nuevo, Jesús. Para ti y para todos los fieles está claro que lo masculino a través del hombre Jesús de Nazaret fue divinizado. Ahora vete al evangelio de san Lucas y constatarás que también lo femenino a través de María de Nazaret fue divinizado por el Espíritu Santo. Él armó su tienda, es decir, vino a morar definitivamente en ella. Date cuenta que el evangelista Juan dice lo mismo del Hijo: Él armó su tienda en Jesús. No es el Espíritu, susurra la misma voz, que toma al profeta para una determinada misión y, cumplida esta, termina su presencia en él. Con María es diferente. Viene, se queda, y no se va jamás. Ella es elevada a la altura del Divino Espíritu Santo. De ahí que, lógicamente, el Santo engendrado será llamado Hijo de Dios. Es el caso de María. No sin razón es la bendita entre las mujeres.

Hijo, esta es la verdad que debes anunciar: por medio de María, Dios mostró que además de ser Dios-Padre es también Dios-Madre con las características de lo femenino: el amor, la ternura, el cuidado, la compasión y la misericordia. Estas virtudes están también en los hombres, pero encuentran una expresión más visible en las mujeres.

Hijo, al decir Dios-Madre descubrirás la porción femenina de Dios con todas las virtudes de lo femenino. Jamás olvides que las mujeres nunca traicionaron a Jesús. Le fueron fieles hasta el pie de la cruz. Mientras sus discípulos, los hombres, huyeron, Judas lo traicionó y Pedro lo negó, ellas mostraron un amor fiel hasta el extremo. Ellas, mucho antes que los apóstoles, fueron las primeras en dar testimonio de la resurrección de Jesús, el hecho mayor de la historia de la salvación.

Lo femenino de Dios no se agota en su maternidad, sino que se revela en lo que hay de intimidad, de amorosidad, de gentileza y de sensibilidad, perceptibles en lo femenino. No permitas que nadie, por ninguna razón, discrimine a una mujer por ser mujer, aduce todas las razones para que sea respetada y amada, pues ella revela algo de Dios que solamente ella, junto con el hombre, puede hacer a mi imagen y semejanza. Refuerza sus luchas, recoge las contribuciones que ella aporta a la sociedad, a las Iglesias, al equilibrio entre hombre y mujeres. Ellas son un sacramento de Dios-Madre para todos, un camino que nos lleva a la ternura de Dios. Ojala las mujeres asuman su porción divina, presente en una compañera suya, María de Nazaret. Llegará el día en que caigan las escamas que cubren vuestros ojos y entonces hombres y mujeres os sentiréis también divinizados por el Hijo y por el Espíritu Santo”.

Al volver en mí, sentí en la claridad de mi mente cuanto de verdad me había sido comunicado. Y, conmovido, me llené de alabanzas y de acción de gracias.

Leonardo Boff


MOSAICO, 9-X-014

MARTINEZ CAMPOS, 9-X-014

(con auxilio de Emmanuel)

MOSAICO

Silviano Martinez Campos.

La Piedad, 9 de Octubre.- “FRANCISCO DE ROMA Y Francisco de Asis”. Así se llama el librito de Leonardo Boff, ediciones DABAR 2013 que me regaló el Padre Alfonso (Sahagún). Acabé de leerlo y como todo lo de Leonardo Boff el autor es plenamente aleccionador y estimulante para ponernos de mejor manera en el camino de nuestra fé. En este caso Boff hace en sus artículos un paralelo entre el Santo de Asís y nuestro nuevo Papa Francisco ni que decir que para un lector interesado y no especializado en estas cuestiones es sumamente estimulante encontrarse con este tipo de literatura. Por supuesto que ha pasado más de un año del nuevo ministerio de Francisco El Papa en, cuyo trayecto del tiempo se han sucedido las novedades una a una dichas, expresadas y actuadas por francisco pero todo lo que se escribe por Boff en el paralelo del personaje de la edad media con el personaje de nuestra actualidad, Francisco, es de interés marcadamente vigente. Quien lea esto está desde luego invitado a transitar por la obra y desde luego también sin duda podrá cosechar muchos frutos. El padre Sahagún originalmente presentaba como educador que es la obrita a sus “maestros de la palabra” y sus familias con motivo de la navidad de 2013. En una cita del Maestro Ekhart, indicaba “Todas las palabras deben su poder al verbo primigenio”. ¡QUE TREMENDO CONTRASTE! Entre los temas abordados anteriormente y las informaciones de estos días en torno a la situación de nuestro México, aún cuando vale decir en realidad en muchas mas partes de nuestro averiado planetita TIERRA. Ha sacudido nuestra conciencia el acontecer violento de estos días en una región del estado de Guerrero. Violencia presumiblemente vinculada al crimen organizado incluido en esto la desaparición de unos 43 jóvenes normalistas de la región de Iguala. Esto ha cimbrado a la golpeada sociedad Mexicana y obligado a todas las instancias de orden judicial tanto local como federales a dar prioritaria atención al caso como una exigencia tanto de justicia como de información adecuada a los familiares de las presuntas víctimas como a la sociedad en general. ESTA NUEVAMENTE EN el tapete de la actualidad, por decirlo así de manera cómoda el caso del Ebola enfermedad virál nacida según todos los indicios en africa, continente sobre el que se ha ensañado. Pero el hecho de que hayan aparecido brotes en países del todavía llamado primer mundo ha intensificado la voz de alerta entre los organismos de la salud tanto los de ámbito universal como de las naciones últimamente afectadas como el caso de España o en Texas nada menos que en los Estados Unidos. Hay alerta preventiva, pues también en las fronteras de nuestro México con el país vecino. Es de recordarse el gran éxito de nuestro país para prevenir y controlar el brote, hace años del famoso virus H1N1. Desde luego que, lo que voy a escribir no tiene relación objetiva con lo anteriormente dicho. Pero es una referencia de tipo literario si se quiere, a las “amenazas” del “Ebola” y del “Sida”, como una expresión desde luego literaria de los grandes retos que en muchas dimensiones de la vida estamos enfrentando los humanos y la vida en general en nuestra TIERRA. Vaya pues el enlace de mi ficción denominada “LA INVASION”http://redescritoresporlatierra.org/2014/07/silviano-martinez-campos-la-invasion/ . POR LO VISTO, ya terminó la temporada de lluvias, si es que algún intruso ciclón, no dice lo contrario. En años anteriores se daba uno cuenta del cambio estacional cuando soplaba el aire frio días antes de terminar Septiembre, ahora quien escribe lo percibió ya avanzada la primera semana de octubre. Este año si llovió parejo, hasta el modesto pasto de los prados llegó a la rodilla. Esperemos que las cosechas sean aceptables para nuestros agricultores regionales. https://losnuevostiempos.wordpress.com/