El concierto coral de la Naturaleza: SONIDOS DE LA TIERRA, con Eva Julián

Liberación AHORA

SONIDOS DE LA TIERRA, con Eva Julián

NATURALEZA: La gran orquesta

Hasta ahora conocía las propiedades curativas de la naturaleza: el sol, el agua, la tierra, las plantas, los minerales, el aire, los animales… pero desconocía que los campos vibratorios -los sonidos- de los diferentes elementos de la naturaleza, también participan de este efecto sanador. Conocer a Eva Julián ha sido para mí algo extraordinario. Ha sido descubrir que, cuando entramos en estado de comunión con la naturaleza, los pájaros, los grillos, las moscas, el viento, el agua, el fuego… todos los sonidos de la tierra -y los seres que la habitan- se unen en un único y especial concierto para nosotros, para nuestros sentidos; la naturaleza emite un campo vibratorio específico para que nuestro cuerpo halle la armonía y nuestro campo biomagnético se equilibre. En otras palabras, la gran orquesta NATURALEZA pone todo de su parte para ayudarnos a mantener nuestro equilibrio vital…

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Entrevista con Papá Diosito. Y Entrevista con el diablo. Silviano Martínez Campos

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ENTREVISTA CON PAPÁ DIOSITO. Y ENTREVISTA CON EL DIABLO.

                

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ENTREVISTA CON PAPA DIOSITO

                     Silviano Martínez Campos

 

—Señor, papá Diosito, con todos mis respetos, o sea, con todo mi temor, permíteme hacerte una entrevista con motivo de esta Semana Santa, para mis posibles lectores.

—Me vienen entrevistando desde hace más de cien mil años, desde que los hombres tienen uso de razón.

—Sí, y hay entrevistas muy famosas, las de Abraham y Moisés o la de Job, pero a éste cómo le fue por pedirte cuentas, y a mí mismo, guardando las proporciones, en el curso de la vida me has dado respuestas aún no digeridas; pero esta entrevista sería para publicarse.

—Tu crees que todo puede publicarse, también en estas dimensiones hay censuras, pero censuras piadosas, para no sobrecargarlos con demasiada información.

—Es cierto, porque Pablo, el apóstol, decía que al recién converso, o sea al neófito, primero habría de dársele biberón antes de los alimentos fuertes como carnitas, al igual que a niño y, en realidad, en estas cuestiones, todos somos infantes; pero Jesús, tu Hijo, también dijo que lo dicho por El en secreto debía difundirse desde las azoteas, o sea, a través de los medios de comunicación.

—Me pediste una entrevista y la estás cambiando a diálogo, aunque también me gusta el diálogo. Y siempre he dialogado con ustedes, aun cuando las más de las veces ha sido diálogo de sordos. En fin, viene la entrevista, pero te aguantas las respuestas.

—Puedo grabarla, o confías en mi memoria.

—En tu memoria sí confío, aunque la tienes débil, tan débil que a menudo te olvidas del Decálogo; en cuanto a grabarla, tú sabrás, has grabado mi ley en libros y obras de arte, tus interpretaciones llenan bibliotecas y, ya ves, el mundo que te encomendé, no es el mismo que salió de mis manos. Mejor me gustaría conservaras la grabación original que puse desde siempre en tu corazón.

—Creía que esta entrevista era personal, pero veo estás cargando sobre mis hombros el peso del mundo.

—¿No será que confundes lo personal con lo individual?, ¿no tus mismos pensadores dicen por allí que cada ser humano es la especie y representa la especie?. En fin, puedes preguntar si quieres.

— ¿Realmente existes?, porque muchos lo dudan, sobre todo en estos tiempos calamitosos.

—Realmente existes tú, porque saliste de mí. En cuanto a mí, sencillamente soy. Pero no te metas en esos enredos, eso es lo que te embrolló, tu dialéctica libresca, aunque por supuesto respeto tu cultura. ¿Por qué no me preguntas en tu lenguaje campesino?, ¿no crees que sería más fácil entendernos?.

Podrías por ejemplo preguntar a dónde regresa el rayo de sol reflejado en el ala de una mosca, si retorna a las alturas o penetra en las profundidades; dicen que escucho los pasos de las hormigas y podrías interrogarme si la sonrisa de un pequeño también ilumina la materia oscura del universo, o si un suspiro, o un lamento del hombre atribulado, de no encontrar eco en el corazón del hermano, puede retumbar en los agujeros negros; si los cantos de los grillos son el concierto que impide oír los gritos de los condenados, como se decía antes, o más bien piadosamente atenúa los coros de ángeles y bienaventurados porque tu oído aún no está terminado para poder escucharlos sin estallar de gozo.

De que te enredas, te enredas si insistes en desentrañar los secretos del átomo y aplicarlos a tu técnica, pero puedes hacerlo, eres libre. Aunque me gustaría más bien preguntaras sobre cómo engarzar dos miradas sin que las corte la desconfianza y el recelo; cómo concertar dos afectos en uno solo para que vibren al unísono pulsados por una sola mano en dos entrelazadas; cómo orquestar una y mil voces en una sola para entonar la canción que realmente vale, la oda de la vida; o cómo encontrar la tierra prometida donde todos coman, todos canten, todos sepan, todos amen.

—Así está mejor, dime, entonces, ¿por qué a los niños les gusta lo pequeño?, por qué guardan sus caricias para un cachorrillo y reducen el mundo al tamaño de sus cuerpos; en cambio los adultos soñamos con grandezas y pretendemos escalar montañas y conquistar universos; pero como el Sísifo del mito regresamos una y otra vez al punto de partida.

—Porque los niños no han salido de mi seno, pueblan todavía el reino de los sueños y su inocencia los arraiga aún en el paraíso. Están todavía en el vivero de mi jardín, donde cultivo con esmero su plantita que será trasplantada, a su tiempo, en otros suelos, fértiles o áridos, para que también a su tiempo fructifiquen.

Pero no te preocupes, a todos los trato como a niños, no que pretenda siempre retenerlos en viveros, sino los quiero libres y adultos; pero mi afecto va para ustedes y quién te dijo que el único lenguaje es el del logos, el del verbo; también de un suspiro se forma un alfabeto y en una mirada se descifra el universo.

Con una palmada, a tiempo, se desarma una furia y mediante un susurro se deshace un vocerío; un afecto lo descifras en la clave de una nota, o bien escalas el señuelo en la tonada; te remontas al cielo en el vaivén de una sinfonía o te explico el mundo en el momento de un acorde; pero también te doy la clave de las cosas en el ritmo ternario, o cuaternario de una ranchera melodía surgida de las raíces de la tierra.

—Parece poesía, ¿sirve de algo para acercarnos a ti, en nuestros tiempos azarosos?.

—Construiste tu ciencia en torno al intelecto y tejiste con los siglos la técnica moderna; sentaste los principios de las cosas en grandiosas teorías y sistemas de pensamiento que culminaron en complicadas ideologías. Y a través de ciencia, técnica, pensamiento e ideas encontraste de nuevo los límites del mundo. ¿Qué más da entonces que vuelvas al principio y redescubras el afecto y el sentido del ritmo mesurado y busques la razón de las cosas a través del lenguaje más profundo y más abarcante de la poesía y el mito?.

— ¿Y no sería esto una regresión?

—Alabo desde luego tu ciencia y tu técnica y tus sistemas de pensamiento; has usado la razón que te dí, pero serás tu ahora, como Job, quien me conteste: ¿Es o no regresión el arsenal atómico que has logrado acumular, capaz de acabar con tu vida?, ¿Es o no regresión la guerra moderna destructiva, aunque toda guerra siempre ha sido armada por las huestes de Caín?, ¿Es o no regresión parte de tu industria y de tu técnica que viene esterilizando ríos, lagos, mares, suelos y amenaza con trastornar la placenta de tu Tierra?.¿Es o no regresión el que se hayan desatado sin aparente control los azotes de la violencia multiforme, la real y la simbólica, al grado de que empieza a llamarse a tu cultura, una cultura de la muerte?. Y hay más, aún, muchos se han olvidado en teoría o en práctica, de que existo y allí está la explicación.

—No tengo respuestas claras; pero has de disculpar, estamos tratando de desenredar las cosas, en lo pequeño comunitario y en lo grande planetario.

—Otra pregunta más: ¿es o no regresión establecer, mediante su ciencia económica y sistemas de poder, en la teoría y en la práctica, modelos de organización que facilitan la acumulación de bienes en pocos y el despojo masivo de los más, cuando los bienes de la tierra son para todos?

—No tengo respuesta clara y creo que ni muchos economistas Pero una pregunta más: ¿cómo podemos salir de este calvario que llamamos crisis?.

—Respuestas técnicas no las tengo, no les gustó mi mundo, háganlo a su manera, pero les doy una receta: ámense.

—¿Cómo?.

—Pregúntenle a Jesús, mi Hijo, mi Ungido, mi Cristo, mi Enviado.

—Gracias Señor, papá Diosito, te trato así de cariño.

—De nada. No lo olvides, siempre estoy disponible par las entrevistas; ¡pero cuidado!, que duelen las respuestas.

—Algo más que desees agregar, tú siempre tienes la primera y la última palabra.

—Y tú también la tienes: ¿No es la Palabra, el Emmanuel, al que recuerdas en la Semana Santa?. Si lo recuerdas siempre, siempre encontrarás la respuesta.
(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Las Ventanas, 7-B, 16/IV/1995)

 

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ENTREVISTA CON EL DIABLO

    Silviano Martínez Campos

 

— ¡Riiing, riiing!

— ¡Bueno!

— ¡Malo!

— ¿Quién habla?

—Soy el diablo.

—Son las 12 de la noche, no es hora de bromear; por lo demás, tengo cortado el teléfono. ¿Cómo hizo para llamar?

—Soy el diablo, solicito tus servicios profesionales.

—Sólo a Dios sirvo y por El trato de servir a mis hermanos. Además, no me tutee, no somos iguales.

—Y cómo a El sí lo tuteaste en esa entrevista, motivo de mi llamada, ¿Son iguales acaso?

—Porque confío en Dios y si no somos iguales, sí a El soy semejante, me hizo a su imagen y semejanza. Déjese de bromas, quién es usted, si tiene alguna objeción a mi entrevista y no le gustó, refútela por escrito.

—A eso voy, quiero que me entrevistes para dar también mi parecer sobre ti y sobre tu mundo.

— ¡Hay Dios!

—Sí hay, me consta y por habérmele rebelado, Miguel me agarró de la cola, me zangoloteó y me lanzó a la Tierra, donde peno y hago penar.

—No quiero diálogos con demonios.

—Sólo una entrevista, tú pones las condiciones.

—Sale. La primera, no tuteos. La segunda, pongo la cruz y el afecto de por medio. La cruz es donación y usted no sabe donarse, y el afecto es destello del amor y en usted no hay destellos amorosos sino fuegos destructores, por lo demás apestosos. Así es de que una entrevista objetiva, intelectiva, racionalista, lógica, maquinal, cibernética. Si aún así le interesa, va.

—Viene, aunque sé por allí que lo dialéctico no es su fuerte.

—Lo intuitivo sí, y también lo afectivo y, hasta donde soy capaz de amar, que no es mucho en mi condición de pobre mortal, mi amor es afectivo. Pero este no es su lenguaje y aquí está mi fuerza y si trata de tenderme una trampa, se la devuelvo. Comienzo: ¿No le pareció mi entrevista con Papá Diosito?

—No me pareció, qué es eso de ser igualado. Todo comenzó hace unos dos mil años cuando un mortal se atrevió a llamarlo “papá”, algo así como “papi” y desde entonces sus seguidores igualados le hablan con tanta confianza que a mí no me conviene. Me interesa le conserven alejado de estas tierras y qué mejor, por lo tanto, el tratamiento más civilizado y elegante de motor primero, el ser en sí, etcétera, etcétera.

— ¡Ese mortal vive por siempre! ¿En un universo tan grandote, con miríadas de estrellas y galaxias, no se le ocurrió a Miguel lanzarlo a otro planeta?

—No tuve tiempo de averiguarlo, pero quedé bien aquí como en mi casa. Una especie naciente, un “homo sapiens” destinado a la grandeza, que se resiste a ella. Es mejor dominar hombres que enseñorear universos. Mejor acumular oro que contabilizar y poseer estrellas. Mejor destruir vidas que engarzar corazones.

— ¡Muy retórico! Usted tiene fama de mentiroso y tramposo desde el principio. De seguro anda metiendo su cuchara en esta crisis planetaria donde abundan acusaciones y zancadillas entre grupos y naciones y quién quite también tenga qué ver algo en nuestra cultura de la muerte con genocidios espantables y exaltación visual y auditiva del más fuerte.

—Por ganas no queda, pero en poco se estimarían los homo sapiens si se bajaran a nivel de títeres; no niego que yo pueda atizar una que otra guerrita o armar más de una masacre. ¿Mas dónde queda su libertad presumida? Mi grito rebelde del “non serviam” tuvo eco en Miguel, pero cuántos non serviam libres se darán a diario entre gente de su planeta. Desde luego me favorecen sus non serviam a la vida, a la justicia, a la moderación en el uso de la tierra, sus homicidios, genocidios y matanzas.

—También lo ha de favorecer un progreso desbocado, favorable a los epulones de la historia, el vértigo de la velocidad suicida que anula el razonar y el sentir, la máquina moderna no instrumento ni herramienta, sino nuevo ídolo a quien adorar.

—No fui yo quien inventó la civilización industrial ni desentrañó antes de tiempo los secretos del átomo, ni fundó sus laboratorios químicos ni escrituró los veneros de petróleo ni intenta desenredar los códigos genéticos. Pero vas bien, muchachito, tus imprudencias te conducen a mis dominios de la muerte.

—En ese caso usted metió su cuchara desde el principio al prometer a nuestra madre de los vivientes que si comía de la frutita seríamos como dioses. Y ahora, en verdad, como dicen que dijo el humorista, no sabemos si somos ángeles caídos o changos levantados.

—El único ángel caído soy yo y mis huestes, y ¡Oh envidia!, ¡Qué dolor!, me topé con un chango levantado destinado por lo menos a ser ángel. Vas bien, muchachito, tus imprudencias te conducen aquí en tu historia a mis dominios de la muerte, aunque sé, y lloro de rabia, que de todas maneras se te promete el paraíso.
–“¡Quién como Dios! ¡Viva la vida!”. Son gritos que a miríadas lanzan a diario voces esperanzadas y no todo está podrido, no ha ganado aún la hueste destructora. ¿Qué dice usted a eso?

—Desconozco ese lenguaje, no hay comentario.

—Las sombras de la noche caminan lentamente sobre pueblos y continentes, cuando al mismo tiempo apagan la oración postrera de acción de gracias o lamento, adormecidos devotos. Pero al otro lado del mar y de las islas, otras oraciones madrugan y se unen al coro diario de lo vivo y de la comunidad orante. Mas dormidos o despiertos, hombres y mujeres innúmeros cantan a lo vivo en cada inspiración o expiración de su pecho, en cada parpadeo de su asombro, en cada palpitar de su alma o en cada pulsión de su conocimiento. No todos los sueños son pesadillas, porque los hay fecundos y alados, que se desprenden del tiempo y del espacio de su tierra para remontarse a lo infinito y vagar entre universo y universo para atisbar su futuro y regresar como Prometeo, con el fuego, éste regalado, a fin de regenerar su mundo. ¿Qué dice usted a eso?

—Desconozco ese lenguaje, no hay comentario.

—Fuegos nocturnos, suaves fuegos se levantan noche a noche del lecho de la Tierra, generados por la chispa del abrazo amoroso y juntos tejen sutil red a manera de oración en torno a este planeta para impedir se destruya en su cuerpo y en su alma por las insanias terroristas, las locuras fratricidas o la sinrazón de encerrarse en sí mismo. ¿Hay algún comentario?

—Desconozco ese lenguaje.

—Sí hay especies que regalan su último hálito de vida refutando al progreso desbocado. Pero hay una confabulación amorosa de los pequeños, me lo dijo un pececito para que hormigas, tábanos, mariposas y ciempiés extraigan de las raíces de la tierra la savia vital que energice al homo sapiens para que éste detenga su mano ecocida y salve su Tierrita amenazada. ¿Hay algún comentario?

—Ninguno, desconozco ese lenguaje.

—Y juntos, hormigas, tábanos, ciempiés, mariposas, yerbas y homo sapiens hagan real la intuición tempranera infantil de que el canto de los grillos va en dúo con el parpadeo de las estrellas. En la esperanza de que en el rítmico, espontáneo cantar sin sentido lógico de una estrofa de niño esté cifrado también el código de sobrevivencia que se grabó desde el principio en el canto de los pájaros, en la cadencia de un lenguaje autóctono, en el ritmo de una canción ranchera, en el rondar metódico de un astro y, sobre todo, en el mítico grito victorioso de Miguel: ¡Viva la Vida!, ¡Quién como Dios!

—¿¡!?, ¿¡!?.
(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, 30/IV/95, Ventanas, 3-B).

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Regalo de Navidad. Silviano Martínez Campos

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(FANT10)

 

                                             REGALO DE NAVIDAD 

                                        Silviano Martínez Campos

 

— ¡De seguro fuiste a comprar los regalos para compartir entre tus numerosas amistades!

—  ¡Otra vez tu!, ¿por qué te da por interrumpir cuando escribo?, Ahora le tocaba a La Musa, no a ti.

—Observé el título de tu escrito y me dije: este Silviano está en mis dominios, no es tan objetivo. Además, tan dadivoso, de seguro ya fuiste a mercar tu regalo. Te vi en el centro curioseando aparadores.

—Nada más curioseando, duende indiscreto, la curiosidad es lo único que nos dejó el neoliberalismo. Están de moda los hermanos incómodos y tú eres uno de ellos. Qué es eso de mercar, te creía más moderno.

—Mercar no es arcaísmo, es tan de moda que todo el mundo le está tributando adoración. Por lo demás, soy duende cibernético. Acabo de regresar de la antigüidá y me traje en equipaje uno que otro arcaísmo, para tu regalo.

—Así es, estoy por recibir arcaísmos. El otro día recibí el don de un amora y me lo regaló un niño.

—Estás muy  alrevesado, lo que tú quieres decir es que te regalaron un amor.

—Un amora. Pero mira, duende juguetón, dicen que no se puede regresar al pasado y volver, así es que no fuiste a la antigüidá. En cambio sí puedo viajar al futuro y traer de regreso  mi presente. Voy y vengo y te traigo un amora.

—Voy y vengo y te traigo un amor.

—Voy y vengo y te traigo un amora.

—Voy y vengo y te traigo una cruz.

—Voy y vengo y te traigo una esperanza.

—Voy y vento y te trago una A.

—Voy y vento y te traigo una Z-

—Voy y vengo y te traigo un pez.

—Voy y vengo y te traigo pan y vino.

—Me trambuluqueaste, ¿cómo viajas al futuro?.

—Dí  tu primero, ¿cómo viajas al pasado?.

—Me trepo en la espalda del tiempo y dejo llevarme por sus alas. El aleteo en su vuelo me transporta poco a poco a las regiones donde surgen los sueños. Capto las claves perdidas y desando el camino guiándome por el parpadeo de las estrellas o el suspiro de los grillos. Te toca.

—Eso está muy oscuro y ni es tan original. Yo atrapo un rayo de sol y como la araña en su hilo me transporto a la velocidad del pensamiento, vago por galaxias y universos y te traigo noticias de lo maravilloso. Sigues.

—Eso es sicodélico y ni tan original. Yo hago mía una canción ranchera, desentraño su compás terciario o cuaternario y me remonto al tiempo en que el hombre cantaba y bailaba en amistad con plantas y animales aceptando los aplausos de la Luna. Sigues.

—Eso es premoderno, ya hasta la pisamos. Yo  pido prestado a Mozart y a Beethoven ese compás terciario y cuaternario, los comparo con tu canción ranchera y luego verifico si en ellos pueda estar la clave del mundo. Vas.

—Eso es megalómano. Yo pregunto a una etnia, arcaísmo viviente, por qué se conforma sólo con tierra, pan, escuela, medicina, le  respeten su ser y su pasado y la dejen vibrar con su cultura enamorada del Universo. Te toca.

—Eso es anticuado. Por eso estoy de acuerdo y pregunto a un imperio, a un potentado, por qué siega su futuro cerrando el paso a la gran ciudad del mundo, la gran Jerusalén de la unificación humana, e impide hacer real la utopía de la Nueva Tierra. Sigues.

—Eso es ideológico, además de pretencioso. Te regalo el arcaísmo del pez, y de paso una cruz: ICHTHUS (pez, en griego) =Iesus Christos Theou Uios Soter=Jesucrisato, Hijo de Dios, Salvador.

—Te regalo un Amor A y de paso una esperanza. Amora, aroma de Navidad, la sonrisa de un niño callejero.

—¿Y cómo viajaste al futuro?

—De la primera A, el presente, a la segunda A, el futuro. Regreso leyéndola al revés y te regalo un amora, un aroma, el aroma navideño de la sonrisa de un niño, un regalo navideño recibido en la calle, uno de esos días atribulados. ¿Y cómo regresaste al pasado?.

—Igual, te dije que era Amor, lo leí al revés y resulta Roma, y es lo mismo. Al calvario se regresa por Roma y por Roma se viaja al futuro. Para regresar lo lees al revés y queda AMOR. Es lo mismo: Amor, Roma, A Roma, Aroma, Amor A.

—Ahora tú me trambuluqueaste. Nada de eso es novedoso, se me hace que ambos la regamos.

—De eso se trata, muchachito, de regarla. Regar por todos lados la noticia de que la sonrisa de un niño, recibida con devoción,  puede darte la clave del mundo. ¿O a poco en el Jesús niño no podemos estar recibiendo el regalo de la sonrisa de Dios?

—Ora sí te agarré, duendecillo, con que te incluyes, ¿por qué?

—Porque soy tú mismo que te preguntas desde el presente y te contestas desde el futuro. En cambio, tú eres un traidor.

—Ya lo sabía, ni me cuesta reconocerlo. A lo largo de la vida no sólo me he traicionado a mí mismo, sino he sido traidor al negar en hechos y palabras la buena noticia que nos cayó desde las alturas.

—No hombre, eres un traidor porque tráis desde el presente al futuro los lamentos del hombre afligido, las quejas contra los hermanos incómodos, las angustias de los torturados por la vesanía o el hambre, en los aromas de las oraciones concertadas en la comunidad creyente.

—Y tú eres también un traidor porque tráis al presente la esperanza vital cifrada en la sonrisa de un niño, la confianza en una comunidad orante, la certidumbre de que quien hace la paz y la justicia está sacando para él y para todos,  el pasaporte hacia la Tierra  Prometida,  el gran Regalo de Navidad, me lo dijo un pececito.

—Siempre que nos trenzamos en polémica quedamos tablas. Te dejo, escríbele a tu musa.

—Musa de los Vientos: por culpa de un duende entremetido, no logré elaborar una carta navideña dirigida a ti, en la cual pretendía pedirte, como regalo de Navidad, me dieras paz y bien y lo hicieras extensivo a mis familiares, amigos de Guía, Etcétera, Porqué, colegas y a todo el mundo y, desde luego, a mis posibles lectores.

—Narciso pretencioso: tus deseos sean cumplidos. Desde la muerte (es un decir) de Chon y de Benita, te me había olvidado, así es que para comunicarme hoy contigo, me disfracé de duende y has de disculpar la treta.

 

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Las Ventanas Pág. 4-B, 22/XII/1996. Y en  ETCETERA, semanario, La Piedad,   Mich.,   17/I/1997 )

 

 

 

Navidad: fiesta de la humanidad de Dios y de la comensalidad humana. Leonardo Boff

Navidad: fiesta de la humanidad de Dios y de la comensalidad humana

24/12/2014

La Navidad está llena de significados. Uno de ellos ha sido secuestrado por la cultura del consumo que, en vez del Niño Jesús, prefiere la figura del vejete bonachón, Papá Noel, porque es más llamativo para los negocios. El Niño Jesús, por el contrario, habla del niño interior que llevamos siempre dentro de nosotros, que siente necesidad de ser cuidado y que, una vez que ha crecido, tiene el impulso de cuidar. Es ese pedazo de paraíso que no se ha perdido totalmente, hecho de inocencia, de espontaneidad, de encanto, de juego y de convivencia con los otros sin ninguna discriminación.

Para los cristianos es la celebración de la “proximidad y de la humanidad” de nuestro Dios, como se dice en la epístola a Tito (3,4). Dios se dejó apasionar tanto por el ser humano que quiso ser uno de ellos. Como dice bellamente Fernando Pessoa en su poema sobre la Navidad: «Él es el eterno Niño, el Dios que faltaba; el divino que sonríe y que juega; el niño tan humano que es divino».

Ahora tenemos un Dios niño y no un Dios juez severo de nuestros actos y de la historia humana. Qué alegría interior sentimos cuando pensamos que seremos juzgados por un Dios niño. Más que condenarnos, quiere convivir y entretenerse con nosotros eternamente.

Su nacimiento provocó una conmoción cósmica. Un texto de la liturgia cristiana dice de forma simbólica: «Entonces las hojas que parloteaban, callaron como muertas; el viento que susurraba, quedó parado en el aire; el gallo que cantaba se calló en medio de su canto; las aguas del riachuelo que corrían, se estancaron; las ovejas que pastaban, quedaron inmóviles; el pastor que erguía su cayado quedó como petrificado; entonces, en ese preciso momento, todo se paró, todo se silenció, todo se suspendió: nacía Jesús, el Salvador de las gentes y del universo».

La Navidad es una fiesta de luz, de fraternidad universal, fiesta de la familia reunida alrededor de una mesa. Más que comer, se comulga con la vida de unos y otros, con la generosidad de los frutos de nuestra Madre Tierra y del arte culinario del trabajo humano.

Por un momento olvidamos los quehaceres cotidianos, el peso de nuestra existencia trabajosa, las tensiones entre familiares y amigos y nos hermanamos en alegre comensalidad. Comensalidad significa comer juntos reunidos en la misma mesa como se hacía antes: toda la familia se sentaba a la mesa, conversaban, comían y bebían, padres, hijos e hijas.
La comensalidad es tan central que está ligada a la aparición del ser humano en cuanto humano. Hace siete millones de años comenzó la separación lenta y progresiva entre los simios superiores y los humanos, a partir de un antepasado común. La singularidad del ser humano, a diferencia de los animales, es la de reunir los alimentos, distribuirlos entre todos comenzando por los más pequeños y los mayores, y después los demás.

La comensalidad supone la cooperación y la solidaridad de unos con otros. Fue ella la que propició el salto de la animalidad a la humanidad. Lo que fue verdad ayer, sigue siendo verdad hoy. Por eso nos duele tanto saber que millones y millones de personas no tienen nada para repartir y pasan hambre.

El 11 de septiembre de 2001 sucedió la conocida atrocidad de los aviones que se lanzaron sobre las Torres Gemelas. En ese acto murieron cerca de tres mil personas.

Exactamente en ese mismo día morían 16.400 niños y niñas con menos de cinco años de vida; morían de hambre y de desnutrición. Al día siguiente y durante todo el año doce millones de niños fueron víctimas del hambre. Y nadie quedó horrorizado ni se horroriza delante de esta catástrofe humana.

En esta Navidad de alegría y de fraternidad no podemos olvidar a esos que Jesús llamó “mis hermanos y hermanas menores” (Mt 25, 40) que no pueden recibir regalos ni comer alguna cosa.

Pero no obstante este abatimiento, celebremos y cantemos, cantemos y alegrémonos porque nunca más estaremos solos. El Niño se llama Jesús, el Emanuel que quiere decir: “Dios con nosotros”. Viene bien a la ocasión este pequeño verso que nos hace pensar sobre nuestra comprensión de Dios, revelada en Navidad:

Todo niño quiere ser hombre.
Todo hombre quiere ser rey.
Todo rey quiere ser ‘dios’.
Solo Dios quiso ser niño.

Feliz Fiesta de Navidad del año de gracia de 2014.

Traducción de Mj Gavito Milano

MOSAICO, 18-XII-014

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(Fotos de Silviano: árbol navideño municipal en la plaza y banda juvenil  de la Ermita, Gto.)

Campos, 18/XII/014

GUÍA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 18 de Diciembre.- A LOS JOLGORIOS, preposadas, posadas y otros desfogues, que ha tomado entre nosotros por su cuenta y riesgo nuestro consumismo, podríamos añadir un “valor agregado”, en esta región de migrantes. Y es el hecho de que nuestros paisas de allá, del otro lado de la frontera, vienen a gastarse con nosotros sus ahorros de un año. Interesados que somos, porque aparte del derrame, en muchos casos en abundancia, de licores y botanas, hay considerable reparto de billetitos verdes entre familiares. Pero seriamos egoístas si solamente viéramos las cosas desde el interés puramente individual o acaso familiar, que viene a ser lo mismo. La derrama pecuniaria, ciertamente menor que antes porque los de allá ya no barren los dólares con escoba, si es que en tiempos de mayor bonanza lo hicieron, nos sirve de mucho porque sí, se activa el comercio, los servicios se “energizan” más de lo usual y caso de las fiestas, con su economía turística los nuestros de allá son el alma de las fiestas de aquí. Los de aquí también contribuimos, claro, a nuestra escala modesta, si es que logramos librar el calvario de cada año que significa el colocar nuestras cosechas (parece que esta vez no nos fue tan mal con el temporal) y que quienes controlan los precios de los granos den algo de chace. PERO NO VAYA  a creerse que los de allá y los de acá, todo lo midamos con dinero ni que tengamos un dólar en cada ojo cada vez que veamos a un paisano. Hay cuestiones más humanas y muy profundas que son las alegrías de los encuentros, o reencuentros entre los seres queridos y entre las amistadas. Y el gran reencuentro, aun cuando sea luego de un año, del paisano con su región, con su pueblito, con su entorno. Aquel recordar los tiempos idos, cuando había sintonía con su ámbito natural del campo, o del barrio en la ciudad. El recuerdo penoso, tal vez asumido, tal vez superado, de aquella ruptura que nos hizo separarnos “de nuestras raíces”, porque así lo exigió la necesidad, acaso la injusticia y perdimos la inocencia del paraíso. PARAÍSO QUE NO lo era tanto para muchos, porque los frutos de sus árboles eran prohibidos para los hijos de los primeros ejidatarios que ya no alcanzaron tierra, los cacicazgos fomentados por los poderes centrales, que sembraron desencuentros y a veces muchas lágrimas entre los amantes del terruño. O simplemente nos rebasaron los tiempos: ya no entendimos su “dinámica”, y las alas juveniles nos impulsaron a buscar lo que creíamos aquí no poder encontrar. Y nos volvimos pueblitos de emigrantes, región, Estado, país de migrantes. Y también fecundamos con la riqueza de nuestras manos y con nuestra cultura no por pueblerina menos valiosa, al país de la abundancia. Y nos volvimos necesarios para él y él se volvió necesario para nosotros. POR ESO Y por mucho más, agradecemos la visita de nuestros paisanos. Y les agradecemos y los festejamos. Así, la autoridad municipal de La Piedad, ha organizado un festival, en su quinta versión, para nuestros migrantes. Esto, del 17 al 19 del presente diciembre, “ con el objetivo de brindar un recibimiento a nuestros connacionales, así como difundir los servicios y trámites a los que pueden acceder en las dependencias municipales. En este evento también se estarán efectuando eventos recreativos, culturales y deportivos tanto en la cabecera municipal como en las comunidades rurales de Los Guajes, Ticuítaco y El Caudillo”, según lo anunciaba el programa respectivo. EN LA PARTE relativa a su mensaje, del tercer informe de gobierno,  el alcalde Hugo Anaya Avila expresó que    “Los ciudadanos y quien tome la estafeta que estaremos entregando en 2015, debemos estar conscientes que un municipio no se inventa cada 3 años. Debe haber una continuidad y planeación hacia el futuro. Construir día a día pensando no sólo en el beneficio inmediato, sino en la proyección para las siguientes generaciones”. QUEDARÁN PARA EL pasado aquellas arengas incendiarias entre “las partes” desde territorios tan vecinos como 90 kilómetros y el desentendimiento entre Cuba y los Estados Unidos irá también atenuándose. Un hecho realmente histórico fue el anuncio, ayer  por parte de los presidentes Raúl Castro y Barack Obama, de que ambos países reaundan relaciones rotas hará más de cincuenta años. Ahora Obama el presidente de la gran potencia, reconoce que el aislamiento hacia Cuba no ha funcionado y es el momento de ver las cosas de otra manera. Pues sí, se abre una amplia agenda de sugerentes cambios en las relaciones…Y de resistencias de sectores norteamericanos fincados todavía en los rescoldos de la guerra fría. Poco a poco, y sufrirá menos el pueblo cubano por el asedio del prologado bloqueo, y ambos  países podrán sentarse juntos, a la luz pública del mundo, a discernir sobre asuntos comunes, entre otros los relativos a la necesidad que tiene un país insular y una región norteamericana, de afrontar las amenazas del cambio climático en una zona donde la violencia de los huracanes va en aumento. (www.silvianomartinez.wordpress.com )

 

 

 

 

 

 

 

Natal: festa da humanidade de Deus e da comensalidade humana

Leonardo Boff

O Natal é repleto de significados. Um deles foi sequestrado pela cultura do consumo que, ao invés do Menino Jesus, prefere a figura do bom velhinho, o Papai Noel, porque é mais apelativo para os negócios. O Menino Jesus, ao invés, fala da criança interior que carregamos sempre dentro de nós, que sente necessidade de ser cuidada e quando, já crescida, tem o impulso de cuidar. É aquele pedaço do paraíso que não foi totalmente perdido, feito de inocência, de espontaneidadea, de encantamento, de jogo e de convivência com os outros sem qualquer discriminação..

Para os cristãos é a celebração da “proximidade e da humanidade” de nosso Deus, como se diz na epístola a Tito (3,4). Deus deixou-se apaixonar pelo ser humano que quis ser um deles. Como diz belamente Fernando Pessoa em seu poema sobre o Natal: “Ele é a eterna Criança, o Deus que faltava; ele é o…

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¿Dónde está el nudo de la cuestión ecológica?. I y II. Leonardo Boff

¿Dónde está el nudo de la cuestión ecológica? (I)

15/12/2014

Estamos acostumbrados al discurso ambientalista generalizado por los medios de comunicación y por la conciencia colectiva. Pero hay que reconocer que restringir la ecología al ambientalismo es incidir en un grave reduccionismo. No basta una producción de bajo carbono pero manteniendo la misma actitud de explotación irresponsable de los bienes y servicios de la naturaleza. Sería como limar los dientes de un lobo con la ilusión de quitarle su ferocidad. Su ferocidad reside en su naturaleza, no en sus dientes. Algo similar ocurre con nuestro sistema industrial, productivista y consumista. Está en su naturaleza tratar a la Tierra como un mostrador de mercancías a ser colocadas en el mercado. Tenemos que superar esta visión si queremos alcanzar otro paradigma de relación con la Tierra y así parar un proceso que puede llevarnos al abismo.

Estamos cansados de medio ambiente. Queremos el ambiente entero, es decir, una visión global del sistema-Tierra, del sistema-vida y del sistema-civilización humana, formando un gran todo, hecho de redes de interdependencias, complementaciones y reciprocidades.

Con razón la Carta de la Tierra tiende a sustituir medio ambiente por comunidad de vida, pues la biología y la cosmología modernas nos enseñan que todos los seres vivos son portadores del mismo código genético de base – los veinte aminoácidos y las cuatro bases fosfatadas– desde la bacteria más originaria surgida hace 3,8 mil millones de años, pasando por las grandes selvas, los dinosaurios, los colibrís y llegando hasta nosotros. La combinación diferenciada de esos aminoácidos con las bases fosfatadas origina la diversidad de los seres vivos. El resultado de esta constatación es que un lazo de parentesco une a todos los vivientes, formando de hecho una comunidad de vida que debe ser «cuidada con comprensión, compasión y amor» (Carta de la Tierra, n. I, 2). Lo que Francisco de Asís intuía en su mística cósmica, llamando a todos los seres con el dulce nombre de hermanos y hermanas, nosotros lo sabemos por un experimento científico.

Entre esos seres vivos resalta el planeta Tierra. Desde los años 70 del siglo pasado se afirmó, en gran parte de la comunidad científica, primero la hipótesis, y desde 2001 la teoría de que la Tierra no solo tiene vida sobre ella. Ella misma está viva, y ha sido llamada por su formulador principal, James Lovelock, y en Brasil por José Lutzenberger, Gaia, uno de los nombres de la mitología griega para la Tierra viva. Ella combina lo químico, lo físico, lo ecológico y lo antropológico de forma tan sutil que se vuelve siempre capaz de producir y reproducir vida. En razón de esta constatación la propia ONU, en una famosa sesión general el 22 de abril de 2009, aprobó por unanimidad llamar a la Tierra, Madre Tierra, Magna Mater y Pachamama. Es como decir que ella es un super Ente vivo, complejo, a veces contradictorio a nuestros ojos (hace convivir el orden con el desorden), pero siempre generadora de todos los seres, en sus distintos órdenes, especialmente es gestadora de los seres vivos, máxime de los seres humanos, hombres y mujeres.

Se añade aún este dato, que, según el bioquímico y divulgador de asuntos científicos Isaac Asimov, es el gran legado de los viajes espaciales: la unicidad de la Tierra y de la humanidad. Desde allá arriba, desde las naves espaciales y la Luna, dice él y lo confirman los astronautas, no hay diferencia entre ser humano y Tierra. Ambos forman una única entidad. En otras palabras, el ser humano, dotado de inteligencia, de cuidado y de amor resulta de un momento avanzado y altamente complejo de la propia Tierra. Esta evolucionó hasta tal punto que comenzó a sentir, a pensar, a amar, a cuidar y a venerar, como ya señalaba el gran cantor y poeta argentino indígena Atahualpa Yupanqui. Y he aquí que irrumpió el ser humano en el escenario de este minúsculo planeta Tierra. Por eso se dice que el hombre deriva de humus: tierra buena y fértil; o adamah en hebreo bíblico: hijo e hija de la tierra arable y fecunda.

Todo ese proceso de la gestación de la vida sería imposible si no existiese todo el sustrato físico-químico (la escala de Mendeleiev) que se formó hace miles de millones de años en el corazón de las grandes estrellas rojas, que al explotar lanzaron tales elementos en todas las direcciones, creando las galaxias, las estrellas, los planetas, la Tierra y nosotros mismos. Por lo tanto, esta parte que parece inerte, también pertenece a la vida, porque sin ella, ayer al igual que hoy, la vida y la vida humana serían imposibles.

La sostenibilidad –categoría central de esta visión– es todo lo que se ordena a mantener la existencia de todos los seres especialmente los seres vivos y nuestra cultura sobre el planeta.

¿Qué concluimos de este rápido recorrido? Que debemos cambiar nuestra mirada sobre la Tierra, sobre la naturaleza y sobre nosotros mismos. Ella es nuestra gran madre que al igual que nuestras madres merece respeto y veneración. Es decir, conocer y respetar sus ritmos y ciclos, su capacidad de reproducción, no devastarla como hemos hecho desde el adviento de la tecnociencia y del espíritu antropocentrista que piensa que ella solo tiene valor en la medida en que nos es útil. Pero ella no necesita de nosotros, somos nosotros los que necesitamos de ella.

Este paradigma está llegando a su límite, porque la Madre Tierra está dando señales inequívocas de estar extenuada y enferma. O reinventamos otra forma de atender nuestras necesidades vitales en relación con la Tierra o ella, que está viva, podrá no querernos más sobre su suelo.

Asumir esta nueva mirada y esta nueva práctica es para mí el gran nudo y el desafío decisivo de la cuestión ecológica actual.

Leonardo Boff es autor del libreto con DVD As quatro ecologias: a ambiental, a social, a mental e a integral, Mar de Idéias, Rio 2011.

 

 

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¿Dónde está el nudo de la cuestión ecológica? (II)

15/12/2014

En el artículo anterior con el mismo título abordamos el lado objetivo de la cuestión ecológica, tratando de superar el mero ambientalismo a partir de una nueva visión del planeta, de la naturaleza y del ser humano, como la porción pensante de la Tierra.

Pero esta consideración es insuficiente si no se completa con una visión subjetiva, aquella que afecta a las estructuras mentales y los hábitos de los seres humanos. No basta ver y pensar diferente. Tenemos también que obrar diferente. No podemos cambiar simplemente el mundo. Pero siempre podemos empezar a cambiar este pedazo del mundo que somos cada uno de nosotros. Y si la mayoría incorpora este proceso daremos el salto cuántico necesario hacia un nuevo paradigma de habitar la única Casa Común que tenemos.

Nos inspira la Carta de la Tierra, en cuya redacción tuve el honor de participar bajo la coordinación de M. Gorbachov entre otros. Insatisfechos con los resultados finales de la Rio+20 un grupo, entre ellos jefes de Estado, decidió hacer una consulta a las bases de la humanidad para levantar principios y valores con vistas a una nueva relación con la Tierra y a nuestra convivencia sobre ella. Cito la parte final que resume todo:

«Como nunca antes en la historia, el destino común nos invita a buscar un nuevo comienzo… Esto requiere un cambio de la mente y del corazón. Requiere un nuevo sentido de interdependencia global y de responsabilidad universal. Concluye la Carta: “debemos desarrollar y aplicar con imaginación la perspectiva de un modo de vida sostenible a nivel local, regional, nacional y global”» (n. 16 f).

Nótese que se habla de un nuevo comienzo y no solamente de alguna reforma o simple modificación de lo mismo. Dos dimensiones son imprescindibles: un cambio en la mente y en el corazón. El cambio en la mente ya ha sido abordado en el artículo anterior: la nueva visión sistémica, envolviendo Tierra y humanidad como una única entidad. Se podría incluir también el universo entero en proceso cosmogénico dentro del cual nos movemos y del cual somos producto.

Ahora podemos profundizar, aunque sucintamente, el cambio del corazón. Para mí aquí está uno de los nudos esenciales del problema ecológico que debe ser desatado, si realmente queremos hacer la gran travesía hacia el nuevo paradigma.
Se trata del degaste de los derechos del corazón. En un lenguaje científico-filosófico es importante, junto con la inteligencia racional e instrumental, incorporar la inteligencia cordial o sensible (véase Muniz Sodré, Adela Cortina, Michel Maffesoli).

Toda nuestra cultura moderna ha acentuado la inteligencia racional hasta el punto de volverla irracional con la creación de instrumentos para nuestra autodestrucción y para la devastación de nuestro sistema-Tierra. Esta exacerbación ha difamado y reprimido la inteligencia sensible con el pretexto de que obstaculizaba la mirada objetivista de la razón. Hoy sabemos por la nueva epistemología y principalmente por la física cuántica que todo saber, por más objetivo que sea, viene impregnado de emoción y de intereses.

La inteligencia sensible y cordial, que reside en el cerebro límbico que posee más de 200 millones de años, cuando surgieron los mamíferos, es la sede de las emociones, de los sentimientos, del amor, del cuidado, de los valores y de sus contrarios. Nuestra realidad más profunda (previamente existe el cerebro reptil con 313 millones de años) es el afecto, el cuidado, el amor o el odio, los sentimientos básicos de la vida. El neo-cortex, sitio de la razón intelectual, empezó a formarse hace 5 millones de años, se perfeccionó como homo sapiens hace 200 mil años y culminó como homo sapiens sapiens dotado de inteligencia racional completa hace apenas cien mil años. Por lo tanto, somos fundamentalmente seres de emociones y de afectos, base de todo el discurso psicoanalítico.

Tenemos que enriquecer la inteligencia intelectual e instrumental, de la cual no podemos prescindir si queremos explicar los problemas humanos. Pero ella sola se transforma en fundamentalismo de la razón, que es su locura, capaz de crear el Estado Islámico que degüella a todos los diferentes o la shoah, la solución final para los judíos. Dice el filósofo Patrick Viveret: «Solo podemos utilizar la cara positiva de la racionalidad moderna si la utilizamos amalgamada con la sensibilidad del corazón» (Por una sobriedad feliz, 2012, 41).

Sin el matrimonio de la razón con el corazón nunca nos moveremos para amar de verdad a la Madre Tierra, reconocer el valor intrínseco de cada ser y respetarlo y para empeñarnos en salvar nuestra civilización. Bien decía el Papa Francisco: nuestra civilización es cínica, pues ha perdido la capacidad de sentir el dolor del otro. Ya no sabe llorar ante la tragedia de miles de refugiados.

La categoría central de esta visión es el cuidado como ética y como cultura humanística. Si no cuidamos la vida, la Tierra y a nosotros mismos, todo enferma y terminamos por no garantizar la sostenibilidad ni rescatar lo que E. Wilson llama biofilia, el amor a la vida. Todo lo que cuidamos también lo amamos. Todo lo que amamos también lo cuidamos.
Para mí, el núcleo de la razón instrumental analítica que nos dio la tecnociencia con sus beneficios y también con sus amenazas debe ser impregnado por el núcleo de la razón cordial y sensible. Juntas constituyen el nudo de una ecología integral.

Entonces seremos plenamente humanos. Nos sentiremos parte naturaleza y verdaderamente la propia Tierra que piensa, ama y cuida. Entonces podremos creer y esperar que aun podemos salvarnos, sin necesitar pensar como Martin Heidegger: «solamente un Dios nos podrá salvar». Yes, we kann.

Traducción de Mª José Gavito Milano

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MOSAICO, 10-XII-014

HPIM5830

Martínez Campos, 10/XII/014

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 10 de Diciembre.- SE VINIERON A manos llenas las fiestas decembrinas, aun cuando no para todos. Luminarias, luces, dinámicas y relucientes figuras electrónicas en fachadas de casas y en las calles. Jolgorio y cantos que rebosan alegría y optimismo, aun cuando no para todos. Sería dramático y deprimente afirmar que México (y el mundo) está sumido en la barbarie, en el drama, en la violencia, en la tragedia. Pero sería ingenuo y hasta irresponsable asegurar que “aquí no pasa nada” y que los medios agrandan todo y dramatizan todo lo que tocan. A veces olvidamos que el mito aquel de Pandora será falaz y mentiroso se le quita el único don sobreviviente: La Esperanza. Sí, la Esperanza, pero no ingenua, sin fundamento. Y uno de los fundamentos para fortalecerla, es que el Mundo (también México) se está volviendo más transparente. Y la transparencia descobija trampas y latrocinios de políticos, manejos sucios de liderazgos, trampas y despotismos de naciones, y da cabe para que sí, la sociedad, sus  pueblos, sus etnias se revelen y se rebelen pacíficamente para debilitar y neutralizar a los opresores. Y nos damos cuenta de nuestros errores históricos llevados a las alturas de los mitos;  pero también nos damos cuenta de nuestros potenciales en servicio de la justicia, de la verdad y de la vida. Un juicio universal que nos está resultando adelantado, pero bien asentado en nuestro Planetita extraviado, en riesgo de implosión por obra y gracia de su mejor creación: nosotros el “homo sapiens-demens”. ESTE AÑO LA Presea “Dr. José María Cavadas” fue para el ameritado médico pediatra,  Javier Saldaña Venegas, por su aportación dentro de la asociación civil “Salvemos al Lerma”, la cual según autoridades contribuyó a fomentar acciones en torno al saneamiento del otrora caudaloso río, a su paso por La Piedad. Reconocido en la sociedad y particularmente en el gremio médico local, el galardonado será premiado el próximo lunes durante sesión solemne de Cabildo, a efectuarse en la Escuela de Artes, instalación junto al jardín La Purísima, sitio en el cual estuvo funcionando el Hospital Civil cuyo último director fue precisamente el médico premiado. La autoridad municipal, en voz del secretario del Ayuntamiento César Oceguera Estrada, puso de relieve los méritos del profesional premiado al dar cuenta de su trayectoria que incluye …”su destacada participación como el último director en activo del Hospital Civil “Benito Juárez” y el primer director del Hospital Regional. Así mismo ha recibido distinciones como el médico del año, por la Asociación Médica Piedadense, así como ser acreedor al mérito estatal que otorga el Hospital Infantil de Morelia”. Participaron en el proceso de discernimiento del premio, los regidores Tatiana Ayala Aviña, Ricardo Calderón Pérez y Salvador Ramírez Estrella y el dictamen respectivo estuvo a cargo del Cabildo municipal. EN UNA ENTREVISTA para GUIA  (21/XII/2004), le pregunté al ahora médico premiado:  —Alguna vez usted me dijo que el Lerma realmente no estaba muerto. ¿Sigue manteniendo esa opinión?.         —Sí. Y entre más le movemos este asunto, entre más se estudia la problemática, de una manera particular la problemática local, estoy plenamente convencido, convencidísimo de que toda la cuenca del Lerma-Chapala, con la voluntad de los políticos, los recursos económicos y con cultura en la gente, que es lo que veo más difícil, se pueda recuperar. Nada más que se me hace que no tenemos ninguna de las tres: no hay ni voluntad política, digo que sí hay dinero pero a lo mejor hay otras prioridades y para mí, como amante de la naturaleza, esto es una prioridad. Obviamente que las autoridades ven como prioridad otras cosas; pero dinero, a lo mejor pudiera haber, los recursos económicos para ir optimizando ciertas partidas para que lo que siempre hemos nosotros, el grupo civil Salvemos al Lerma, hemos manejado. La única forma de cómo se puede dar un tratamiento integral, es que cada comunidad que está en las riberas, resuelva su muy particular problema de contaminación. Allí estamos hablando de la otra parte que falta, la cultura ecológica. Entonces, de que es factible la recuperación, no le veo ningún problema, nada más hay qué solventar esos tres aspectos: voluntad de los políticos, economía y cultura de las gentes…” . INFORMES DEL COMITÉ para la zona metropolitana La Piedad-Penjamo “ha recibido un recurso superior a los 59 millones 853 mil pesos, recursos que han sido destinados principalmente para el saneamiento  del cauce del río Lerma, obras relativas, planeación y equipamiento urbano en beneficio de los dos municipios integrantes. El alcalde piedadense Hugo Anaya Ávila, aseguró que “En un tiempo record desde la constitución de esta zona metropolitana en el año 2011 se han logrado realizar obras de gran impacto en favor de toda la población”, dijo la presidencia municipal piedadense. (www.silvianomartinez.wordpress.com).