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Apoyo al Papa Francisco contra sus detractores. Leonardo Boff

Apoyo al Papa Francisco contra sus detractores

30/12/2014

En varias partes del mundo, pero principalmente en Italia entre cardenales y personas de la Curia, y también entre grupos laicos conservadores, se está articulando una dura resistencia y demolición de la figura del Papa Francisco. Escondiéndose detrás de un escritor laico famoso, convertido, Vittorio Messori, muestran su malestar.

Así que he leído con tristeza un artículo de Vittorio Messori en el Corriere della Sera de Milán con el título: “Las opciones de Francisco: dudas sobre el rumbo del Papa Francisco” (24/12-2014). Esperó a la víspera de Navidad para tocar más profundamente al Papa. Lo que le critica es especialmente su “imprevisibilidad que sigue perturbando la tranquilidad del católico medio”. El admira la perspectiva linear “del amado Joseph Ratzinger” y bajo palabras piadosas instila insidiosamente mucho veneno. Y lo hace, como confiesa, en nombre de muchos que no tienen el valor de exponerse.

Quiero proponer un contrapunto a las dudas de Messori. Este no percibe los nuevos signos de los tiempos traídos por Francisco de Roma. Además demuestra tres insuficiencias: dos de naturaleza teológica y una de interpretación de la relevancia de la Iglesia en el Tercer Mundo.

Messori se ha escandalizado de la “imprevisibilidad” de este pastor porque “sigue perturbando la tranquilidad del católico medio”. Es necesario preguntarse por la calidad de la fe de este “católico medio”, que tiene dificultad en aceptar a un pastor que tiene olor a oveja y anuncia “la alegría del Evangelio”. Son, en general, católicos culturales habituados a la figura faraónica de un Papa con todos los símbolos de poder de los emperadores romanos paganos.

Ahora aparece un Papa “franciscano” que da centralidad a los pobres, que no “viste Prada”, que crítica valientemente el sistema que produce miseria en gran parte del mundo, que abre la Iglesia a todos los seres humanos, sin juzgarlos y acogiéndolos en el espíritu que él llamó “revolución de la ternura”, hablando a los obispos latinoamericanos.

Hay un gran vacío en el pensamiento de Messori. Estas son las dos insuficiencias teológicas: la casi ausencia del Espíritu Santo y el cristomonismo, es decir, que sólo Cristo cuenta. No hay propiamente un lugar para el Espíritu Santo. Todo en la Iglesia se resuelve únicamente con Cristo, cosa que no corresponde a lo que enseñó Jesús. ¿Por qué digo esto? Porque lo que Messori lamenta en la acción pastoral del Papa es la “imprevisibilidad”. Pues bien, esta es la característica del Espíritu, como lo afirma San Juan: “El Espíritu sopla donde quiere, escuchas su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va” (3,8). Su naturaleza es la irrupción imprevista.

Messori es rehén de una visión lineal, propia de su “amado Joseph Ratzinger” y de otros papas anteriores. Por desgracia, fue esta visión lineal la que ha hecho de la Iglesia una fortaleza, incapaz de comprender la complejidad del mundo moderno, aislada en medio de las otras Iglesias y los otros caminos espirituales, sin dialogar y aprender de los demás, iluminados también por el Espíritu. Significa blasfemar contra el Espíritu Santo pensar que los otros solo piensan errores. Por eso, es sumamente importante una Iglesia abierta como la quiere el Papa Francisco para percibir las irrupciones del Espíritu en la historia. No sin razón algunos teólogos le llaman “la fantasía de Dios”, a causa de su creatividad y novedad para la historia y para la Iglesia.

Sin el Espíritu Santo, la Iglesia se convertiría en una institución pesada y sin creatividad. En el fondo, tendría poco que decir al mundo, a no ser doctrinas sobre doctrinas, sin llevar a un encuentro vivo con Cristo y sin suscitar esperanza y alegría de vivir.

Es un don del Espíritu Santo que este Papa haya venido de fuera de la vieja y cansada cristiandad europea. No aparece como un teólogo sutil, sino como un pastor que realiza el mandato que Jesús pidió a Pedro: “Confirma a los hermanos y hermanas en la fe” (Lc 22,31). Francisco trae consigo la experiencia de las Iglesias del Tercer Mundo, particularmente de América Latina.

Hay otra insuficiencia en el pensamiento de Messori: no valorar el hecho de que hoy por hoy el cristianismo es una religión del Tercer Mundo, como ha repetido tantas veces el teólogo alemán J. B. Metz. En Europa los católicos no llegan al 25% mientras que en el Tercer Mundo son casi el 73% y en América Latina cerca del 49%.

¿Por qué no aceptar la novedad que se deriva de estas Iglesias, que ya no son Iglesias-espejo de las viejas Iglesias europeas, sino Iglesias–fuente con sus mártires, confesores y teólogos?

Podemos imaginar que en un futuro, no muy distante, la sede del primado no será ya Roma con la Curia, con todas sus contradicciones recientemente denunciadas por el Papa Francisco con palabras valientes solamente oídas por boca de Lutero y en mi libro Iglesia, carisma y poder (1984), que leído en la óptica de hoy es más bien inocente que crítico. Tendría sentido que la sede principal estuviera allí donde se encuentra la mayoría de los católicos, que está en América Latina, Asia y África. Sería seguramente una señal inequívoca de la verdadera catolicidad de la Iglesia dentro de la nueva fase globalizada de la humanidad.

Esperaba sinceramente una mayor inteligencia de fe y más apertura de Vittorio Messori, con sus méritos de católico, fiel a un tipo de Iglesia y renombrado escritor. Este Papa Francisco ha traído esperanza y aire fresco a muchos católicos y a otros cristianos que están orgullosos de él.

No perdamos este don del Espíritu por análisis más negativos que positivos, que no refuerzan la “alegría del Evangelio” para todos.

Leonardo Boff publicó Francisco de Assis y Francisco de Roma, Trotta 2014.
Traducción de MJ Gavito Milano

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¿Dónde está el nudo de la cuestión ecológica?. I y II. Leonardo Boff

¿Dónde está el nudo de la cuestión ecológica? (I)

15/12/2014

Estamos acostumbrados al discurso ambientalista generalizado por los medios de comunicación y por la conciencia colectiva. Pero hay que reconocer que restringir la ecología al ambientalismo es incidir en un grave reduccionismo. No basta una producción de bajo carbono pero manteniendo la misma actitud de explotación irresponsable de los bienes y servicios de la naturaleza. Sería como limar los dientes de un lobo con la ilusión de quitarle su ferocidad. Su ferocidad reside en su naturaleza, no en sus dientes. Algo similar ocurre con nuestro sistema industrial, productivista y consumista. Está en su naturaleza tratar a la Tierra como un mostrador de mercancías a ser colocadas en el mercado. Tenemos que superar esta visión si queremos alcanzar otro paradigma de relación con la Tierra y así parar un proceso que puede llevarnos al abismo.

Estamos cansados de medio ambiente. Queremos el ambiente entero, es decir, una visión global del sistema-Tierra, del sistema-vida y del sistema-civilización humana, formando un gran todo, hecho de redes de interdependencias, complementaciones y reciprocidades.

Con razón la Carta de la Tierra tiende a sustituir medio ambiente por comunidad de vida, pues la biología y la cosmología modernas nos enseñan que todos los seres vivos son portadores del mismo código genético de base – los veinte aminoácidos y las cuatro bases fosfatadas– desde la bacteria más originaria surgida hace 3,8 mil millones de años, pasando por las grandes selvas, los dinosaurios, los colibrís y llegando hasta nosotros. La combinación diferenciada de esos aminoácidos con las bases fosfatadas origina la diversidad de los seres vivos. El resultado de esta constatación es que un lazo de parentesco une a todos los vivientes, formando de hecho una comunidad de vida que debe ser «cuidada con comprensión, compasión y amor» (Carta de la Tierra, n. I, 2). Lo que Francisco de Asís intuía en su mística cósmica, llamando a todos los seres con el dulce nombre de hermanos y hermanas, nosotros lo sabemos por un experimento científico.

Entre esos seres vivos resalta el planeta Tierra. Desde los años 70 del siglo pasado se afirmó, en gran parte de la comunidad científica, primero la hipótesis, y desde 2001 la teoría de que la Tierra no solo tiene vida sobre ella. Ella misma está viva, y ha sido llamada por su formulador principal, James Lovelock, y en Brasil por José Lutzenberger, Gaia, uno de los nombres de la mitología griega para la Tierra viva. Ella combina lo químico, lo físico, lo ecológico y lo antropológico de forma tan sutil que se vuelve siempre capaz de producir y reproducir vida. En razón de esta constatación la propia ONU, en una famosa sesión general el 22 de abril de 2009, aprobó por unanimidad llamar a la Tierra, Madre Tierra, Magna Mater y Pachamama. Es como decir que ella es un super Ente vivo, complejo, a veces contradictorio a nuestros ojos (hace convivir el orden con el desorden), pero siempre generadora de todos los seres, en sus distintos órdenes, especialmente es gestadora de los seres vivos, máxime de los seres humanos, hombres y mujeres.

Se añade aún este dato, que, según el bioquímico y divulgador de asuntos científicos Isaac Asimov, es el gran legado de los viajes espaciales: la unicidad de la Tierra y de la humanidad. Desde allá arriba, desde las naves espaciales y la Luna, dice él y lo confirman los astronautas, no hay diferencia entre ser humano y Tierra. Ambos forman una única entidad. En otras palabras, el ser humano, dotado de inteligencia, de cuidado y de amor resulta de un momento avanzado y altamente complejo de la propia Tierra. Esta evolucionó hasta tal punto que comenzó a sentir, a pensar, a amar, a cuidar y a venerar, como ya señalaba el gran cantor y poeta argentino indígena Atahualpa Yupanqui. Y he aquí que irrumpió el ser humano en el escenario de este minúsculo planeta Tierra. Por eso se dice que el hombre deriva de humus: tierra buena y fértil; o adamah en hebreo bíblico: hijo e hija de la tierra arable y fecunda.

Todo ese proceso de la gestación de la vida sería imposible si no existiese todo el sustrato físico-químico (la escala de Mendeleiev) que se formó hace miles de millones de años en el corazón de las grandes estrellas rojas, que al explotar lanzaron tales elementos en todas las direcciones, creando las galaxias, las estrellas, los planetas, la Tierra y nosotros mismos. Por lo tanto, esta parte que parece inerte, también pertenece a la vida, porque sin ella, ayer al igual que hoy, la vida y la vida humana serían imposibles.

La sostenibilidad –categoría central de esta visión– es todo lo que se ordena a mantener la existencia de todos los seres especialmente los seres vivos y nuestra cultura sobre el planeta.

¿Qué concluimos de este rápido recorrido? Que debemos cambiar nuestra mirada sobre la Tierra, sobre la naturaleza y sobre nosotros mismos. Ella es nuestra gran madre que al igual que nuestras madres merece respeto y veneración. Es decir, conocer y respetar sus ritmos y ciclos, su capacidad de reproducción, no devastarla como hemos hecho desde el adviento de la tecnociencia y del espíritu antropocentrista que piensa que ella solo tiene valor en la medida en que nos es útil. Pero ella no necesita de nosotros, somos nosotros los que necesitamos de ella.

Este paradigma está llegando a su límite, porque la Madre Tierra está dando señales inequívocas de estar extenuada y enferma. O reinventamos otra forma de atender nuestras necesidades vitales en relación con la Tierra o ella, que está viva, podrá no querernos más sobre su suelo.

Asumir esta nueva mirada y esta nueva práctica es para mí el gran nudo y el desafío decisivo de la cuestión ecológica actual.

Leonardo Boff es autor del libreto con DVD As quatro ecologias: a ambiental, a social, a mental e a integral, Mar de Idéias, Rio 2011.

 

 

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¿Dónde está el nudo de la cuestión ecológica? (II)

15/12/2014

En el artículo anterior con el mismo título abordamos el lado objetivo de la cuestión ecológica, tratando de superar el mero ambientalismo a partir de una nueva visión del planeta, de la naturaleza y del ser humano, como la porción pensante de la Tierra.

Pero esta consideración es insuficiente si no se completa con una visión subjetiva, aquella que afecta a las estructuras mentales y los hábitos de los seres humanos. No basta ver y pensar diferente. Tenemos también que obrar diferente. No podemos cambiar simplemente el mundo. Pero siempre podemos empezar a cambiar este pedazo del mundo que somos cada uno de nosotros. Y si la mayoría incorpora este proceso daremos el salto cuántico necesario hacia un nuevo paradigma de habitar la única Casa Común que tenemos.

Nos inspira la Carta de la Tierra, en cuya redacción tuve el honor de participar bajo la coordinación de M. Gorbachov entre otros. Insatisfechos con los resultados finales de la Rio+20 un grupo, entre ellos jefes de Estado, decidió hacer una consulta a las bases de la humanidad para levantar principios y valores con vistas a una nueva relación con la Tierra y a nuestra convivencia sobre ella. Cito la parte final que resume todo:

«Como nunca antes en la historia, el destino común nos invita a buscar un nuevo comienzo… Esto requiere un cambio de la mente y del corazón. Requiere un nuevo sentido de interdependencia global y de responsabilidad universal. Concluye la Carta: “debemos desarrollar y aplicar con imaginación la perspectiva de un modo de vida sostenible a nivel local, regional, nacional y global”» (n. 16 f).

Nótese que se habla de un nuevo comienzo y no solamente de alguna reforma o simple modificación de lo mismo. Dos dimensiones son imprescindibles: un cambio en la mente y en el corazón. El cambio en la mente ya ha sido abordado en el artículo anterior: la nueva visión sistémica, envolviendo Tierra y humanidad como una única entidad. Se podría incluir también el universo entero en proceso cosmogénico dentro del cual nos movemos y del cual somos producto.

Ahora podemos profundizar, aunque sucintamente, el cambio del corazón. Para mí aquí está uno de los nudos esenciales del problema ecológico que debe ser desatado, si realmente queremos hacer la gran travesía hacia el nuevo paradigma.
Se trata del degaste de los derechos del corazón. En un lenguaje científico-filosófico es importante, junto con la inteligencia racional e instrumental, incorporar la inteligencia cordial o sensible (véase Muniz Sodré, Adela Cortina, Michel Maffesoli).

Toda nuestra cultura moderna ha acentuado la inteligencia racional hasta el punto de volverla irracional con la creación de instrumentos para nuestra autodestrucción y para la devastación de nuestro sistema-Tierra. Esta exacerbación ha difamado y reprimido la inteligencia sensible con el pretexto de que obstaculizaba la mirada objetivista de la razón. Hoy sabemos por la nueva epistemología y principalmente por la física cuántica que todo saber, por más objetivo que sea, viene impregnado de emoción y de intereses.

La inteligencia sensible y cordial, que reside en el cerebro límbico que posee más de 200 millones de años, cuando surgieron los mamíferos, es la sede de las emociones, de los sentimientos, del amor, del cuidado, de los valores y de sus contrarios. Nuestra realidad más profunda (previamente existe el cerebro reptil con 313 millones de años) es el afecto, el cuidado, el amor o el odio, los sentimientos básicos de la vida. El neo-cortex, sitio de la razón intelectual, empezó a formarse hace 5 millones de años, se perfeccionó como homo sapiens hace 200 mil años y culminó como homo sapiens sapiens dotado de inteligencia racional completa hace apenas cien mil años. Por lo tanto, somos fundamentalmente seres de emociones y de afectos, base de todo el discurso psicoanalítico.

Tenemos que enriquecer la inteligencia intelectual e instrumental, de la cual no podemos prescindir si queremos explicar los problemas humanos. Pero ella sola se transforma en fundamentalismo de la razón, que es su locura, capaz de crear el Estado Islámico que degüella a todos los diferentes o la shoah, la solución final para los judíos. Dice el filósofo Patrick Viveret: «Solo podemos utilizar la cara positiva de la racionalidad moderna si la utilizamos amalgamada con la sensibilidad del corazón» (Por una sobriedad feliz, 2012, 41).

Sin el matrimonio de la razón con el corazón nunca nos moveremos para amar de verdad a la Madre Tierra, reconocer el valor intrínseco de cada ser y respetarlo y para empeñarnos en salvar nuestra civilización. Bien decía el Papa Francisco: nuestra civilización es cínica, pues ha perdido la capacidad de sentir el dolor del otro. Ya no sabe llorar ante la tragedia de miles de refugiados.

La categoría central de esta visión es el cuidado como ética y como cultura humanística. Si no cuidamos la vida, la Tierra y a nosotros mismos, todo enferma y terminamos por no garantizar la sostenibilidad ni rescatar lo que E. Wilson llama biofilia, el amor a la vida. Todo lo que cuidamos también lo amamos. Todo lo que amamos también lo cuidamos.
Para mí, el núcleo de la razón instrumental analítica que nos dio la tecnociencia con sus beneficios y también con sus amenazas debe ser impregnado por el núcleo de la razón cordial y sensible. Juntas constituyen el nudo de una ecología integral.

Entonces seremos plenamente humanos. Nos sentiremos parte naturaleza y verdaderamente la propia Tierra que piensa, ama y cuida. Entonces podremos creer y esperar que aun podemos salvarnos, sin necesitar pensar como Martin Heidegger: «solamente un Dios nos podrá salvar». Yes, we kann.

Traducción de Mª José Gavito Milano

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Corrupción: su naturaleza y daños. Leonardo Boff

Corrupción: su naturaleza y daños

04/12/2014

He sido atacado ferozmente a través de los medios sociales por haber apoyado el proyecto político del PT y de la Presidenta Dilma Rousseff, siempre con el mismo argumento: ¿por qué no reconoce y escribe contra la corrupción? He escrito varias veces sobre el tema en este mismo periódico (Jornal Brasil online). Repaso algunas ideas como respuesta.

Según Transparencia Internacional, Brasil aparece como uno de los países más corruptos del mundo. Entre 91 países analizados, ocupa el puesto 69. La corrupción aquí es histórica, fue naturalizada, considerada como algo natural. Se la ha atacado sólo posteriormente, cuando ya ocurrió y goza de impunidad.

Este hecho solo denuncia la gravedad del crimen contra la sociedad que la corrupción representa. Todos los días se denuncian más y más hechos, como ahora la corrupción multitudinaria y milmillonaria en Petrobras, involucrando a dirigentes, partidos y grandes empresas. ¿Cómo comprender este perverso proceso criminal?

Comencemos con la palabra corrupción. Tiene su origen en la teología. Antes de hablar del pecado original, la tradición cristina decía que el ser humano vive en una situación de corrupción. San Agustín explica la etimología: corrupción es tener un corazón (cor) roto (ruptus) y pervertido. Cita el Génesis: “la tendencia del corazón está desviada desde la más tierna edad” (8,21). El filósofo Kant hacía la misma constatación al decir: «somos un leño torcido del cual no se puede sacar tablas rectas». En otras palabras: hay en nosotros una fuerza que nos incita al desvío y la corrupción es uno de ellos.

¿Cómo se explica la corrupción en Brasil? Identifico tres razones básicas entre otras: la histórica, la política y la cultural.

La histórica: somos herederos de una perversa herencia colonial y esclavócrata que marcó nuestros hábitos. La colonización y la esclavitud son instituciones objetivamente violentas e injustas. Entonces las personas para sobrevivir y guardar una mínima libertad eran empujadas a corromper. Es decir: a sobornar, conseguir favores mediante trueques, peculado (apropiación ilícita del dinero público) o nepotismo. Esa práctica dio origen al jeitinho o picaresca brasilera, una forma de navegación dentro de una sociedad desigual.

La política: la base de la corrupción política reside en el patrimonialismo y en el capitalismo sin reglas. En el patrimonialismo no se distingue la esfera pública de la privada. Los que están en el poder tratan la cosa pública como si fuese suya y organizan el Estado con estructuras y leyes que sirvan a sus intereses sin pensar en el bien común. Hay un neopatrimonialismo en la actual política que da ventajas (concesiones, medios de comunicación) a paniguados políticos.

Debemos decir que el capitalismo aquí y en el mundo es, en su lógica, corrupto, aunque sea socialmente aceptado. Él impone simplemente la dominación del capital sobre el trabajo, creando riqueza con la explotación del trabajador y con la devastación de la naturaleza. Genera desigualdades sociales que éticamente son injusticias, lo que origina permanentes conflictos de clase. Piketti tiene razón. La democracia pretendiendo ser representativa de todos, representa en realidad los intereses de los grupos dominantes y no los generales de la nación. Esta situación configura una corrupción ya estructurada y hace que acciones corruptas campeen libre e impunemente.

Cultural: La cultura dicta reglas socialmente reconocidas. Roberto Pompeu de Toledo escribió en 1994 en la Revista Vea: «Hoy sabemos que la corrupción forma parte de nuestro sistema de poder tanto como el arroz y el fríjol de nuestras comidas». A los corruptos se les considera hábiles y no los criminales que en realidad son. Como regla general podemos decir: cuanto más desigual e injusta es una sociedad y en especial un Estado, más se crea un caldo cultural que permite y tolera la corrupción.

La tendencia a la corrupción se manifiesta especialmente en los portadores de poder. Bien lo decía el católico Lord Acton (1843-1902): «el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente». Y añadía: «mi dogma es la maldad general de los hombres portadores de autoridad; son los que más se corrompen».

¿Por qué eso? Hobbes en su Leviatán (1651) nos indica una respuesta plausible: «la razón de eso reside en el hecho de que no se puede garantizar el poder sino buscando más y más poder». Lamentablemente es lo que ocurrió con sectores del PT (no con todo el partido) y de sus aliados. Levantaron la bandera de la ética y de las transformaciones sociales, pero en vez de apoyarse en el poder de la sociedad civil y de los movimientos para crear una nueva hegemonía, prefirieron el camino corto de las alianzas y de los acuerdos con el corrupto poder dominante. Garantizaron la gobernabilidad al precio de mercantilizar las relaciones políticas y abandonar la bandera la ética. El sueño de generaciones fue frustrado. Ojalá pueda ser rescatado todavía.

¿Cómo combatir la corrupción? Por medio de la transparencia total, por el aumento de auditores fiables que ataquen anticipadamente la corrupción. Como nos informa el World Economic Forum, Dinamarca y Holanda tienen 100 auditores por cada 100.000 habitantes; Brasil solamente tiene 12.800 en total, cuando necesitaríamos por lo menos 160.000. Y luchar por una democracia más participativa, que se hace vigilante y exige entereza ética a sus representantes.

Traducción de MJ Gavito Milano

Características del nuevo paradigma cosmológico emergente. Leonardo Boff

Características del nuevo paradigma cosmológico emergente

29/11/2014

Hoy se habla mucho de la quiebra de paradigmas. Pero hay un gran paradigma,el cosmológico, formulado hace ya casi un siglo, que ofrece una lectura unificada del universo, de la historia y de la vida. Nos atrevemos a presentar algunas figuras de pensamiento que lo caracterizan.

1) Totalidad/diversidad: el universo, el sistema Tierra, el fenómeno humano están en evolución y son totalidades orgánicas y dinámicas construidas por las redes de interconexiones de las múltiples diversidades. Junto con el análisis que disocia, simplifica y generaliza, es menester elaborar la síntesis mediante la cual hacemos justicia a esta totalidad. Es el holismo, no como suma, sino como la totalidad de las diversidades orgánicamente interligadas.

2) Interdependencia/re-ligación/autonomía relativa: todos los seres están interligados pues unos necesitan de otros para existir y coevolucionar. En razón de este hecho hay una solidaridad cósmica de base que impone límites a la selección natural. Pero cada uno goza de autonomía relativa y posee sentido y valor en sí mismo.

3) Relación/campos de fuerza: todos los seres viven en un tejido de relaciones. Fuera de la relación no existe nada. Junto con los seres en sí, es importante captar la relación entre ellos. Todo está dentro de campos por los cuales todo tiene que ver con todo.

4) Complejidad/interioridad: todo viene cargado de energías en distintos grados de complejidad e interacción. La energía altamente condensada y estabilizada se presenta como materia y cuando está menos estabilizada como campo energético. Dada la interrelacionalidad entre todos, los seres vienen dotados de informaciones acumulativas, especialmente los seres vivos superiores, portadores de código genético. Este fenómeno evolutivo viene a mostrar la intencionalidad del universo apuntando hacia una interioridad, una conciencia supremamente compleja. Tal dinamismo hace que el universo pueda ser visto como una totalidad inteligente y auto-organizante. Cuánticamente el proceso es indivisible pero se da siempre dentro de la cosmogénesis como proceso global de emergencia de todos los seres. Esta comprensión permite plantear la cuestión de un hilo conductor que atraviesa la totalidad del proceso cósmico que unifica todo, que hace que el caos sea generativo y el orden siempre abierto a nuevas interacciones (estructuras disipativas de Prigogine). La categoría Tao, Javé y Dios hermenéuticamente podrían llenar este significado.

5) Complementariedad/reciprocidad/caos: toda la realidad se da bajo la forma de partícula y onda, de energía y materia, orden y desorden, caos y cosmos y, a nivel humano, en forma de sapiens y de demens. Tal hecho no es un defecto, sino la marca del proceso global. Pero son dimensiones complementarias.

6) Flecha del tiempo/entropía: todo lo que existe, pre-existe y co-existe. Por lo tanto la flecha del tiempo confiere a las relaciones carácter de irreversibilidad. Nada puede ser comprendido sin una referencia a la historia racional y a su trayectoria personal. Está abierto al futuro. Por eso ningún ser está listo y acabado, sino que está cargado de potencialidades. La armonía total es promesa futura y no celebración presente. Como bien decía el filósofo Ernst Bloch: “el génesis está al final y no al comienzo”. La historia universal cae bajo la flecha termodinámica del tiempo, es decir: en los sistemas cerrados (los bienes naturales limitados de la Tierra) al lado de la evolución temporal se debe tomar en cuenta la entropía. Las energías se van disipando irremediablemente y nadie puede nada contra ellas. Pero el ser humano puede prolongar las condiciones de su vida y las del planeta. Como un todo, el universo es un sistema abierto que se autoorganiza y continuamente transciende hacia niveles más altos de vida y de orden. Estos escapan de la entropía (estructuras disipativas) y lo abren a la dimensión del Misterio de una vida sin entropía y absolutamente dinámica.

7) Destino común/personal: Por el hecho de tener un origen común y de estar todos interligados, todos tenemos un destino común en un futuro siempre en abierto. Dentro de él se debe situar el destino personal y de cada ser, ya que en cada ser culmina el proceso evolutivo. Como será este futuro y cual será nuestro destino terminal caen en el ámbito del Misterio y de lo imprevisible.

8) Bien cósmico/bien común particular: El bien común no es solo humano sino de toda la comunidad de vida, planetaria y cósmica. Todo lo que existe y vive merece existir, vivir y convivir. El bien común particular emerge a partir de la sintonía con la dinámica del bien común universal.

9) Creatividad/destructividad: El ser humano, hombre y mujer, en el conjunto de los seres relacionados y de las interacciones, posee su singularidad: es un ser exstremadamente complejo y co-creativo porque interviene en el ritmo de la naturaleza. Como observador está siempre interactuando con todo lo que está a su alrededor y esta interacción hace colapsar la función de onda que se solidifica en partícula material (principio de indeterminación de Heisenberg). Él entra en la constitución del mundo tal como se presenta, como realización de probabilidades cuánticas (partícula/onda). Es también un ser ético porque puede pesar los pros y los contras, obrar más allá de la lógica de su propio interés y en favor del interés de los seres más débiles, como puede también agredir a la naturaleza y destruir especies (nueva era del antropoceno).

10) Actitud holístico-ecológica/antropocentrismo: La actitud de apertura y de inclusión irrestricta propicia una cosmovisión radicalmente ecológica (de panrelacionalidad y religación de todo), superando el antropocentrismo histórico. Favorece además que seamos más singulares y al mismo tiempo, solidarios, complementarios y creadores. De esta manera estamos en sinergia con todo el universo, cuyo término final se oculta bajo el velo del Misterio situado en el campo de la imposibilidad humana. Lo posible se repite. Lo imposible sucede: Dios.

Leonardo Boff escribió: Opción Tierra: la solución para la Tierra no cae del cielo, Nueva Utopía 2010.

Traducción de MJ Gavito Milano

Si conociéramos los sueños del hombre blanco…Leonardo Boff

Si conociéramos los sueños del hombre blanco…

2014-11-21


  La crisis económico-financiera que aflige a gran parte de las economías mundiales ha creado la posibilidad de que los muy ricos se vuelvan más ricos de lo que nunca antes han sido en la historia del capitalismo, lógicamente a costa de la desgracia de países enteros como Grecia, España y otros, y de modo general de toda la zona del euro, tal vez con una pequeña excepción, Alemania. Ladislau Dowbor (http://dowbor.org), profesor de economía de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP) resumió un estudio del famoso Instituto Federal Suizo de Investigación Tecnológica (ETH) que compite en credibilidad con las investigaciones del MIT de Harvard. En este estudio muestra como funciona la red del poder corporativo mundial, constituida por 737 actores principales que controlan los principales flujos financieros del mundo, ligados especialmente a los grandes bancos y otras inmensas corporaciones multinacionales. Para ellos, la crisis actual es una oportunidad incomparable de realizar el mayor sueño del capital: acumular de forma cada vez mayor y de manera concentrada.

El capitalismo ha realizado ahora su sueño, posiblemente el último de su ya larga historia. Ha tocado techo. ¿Y después del techo? Nadie sabe. Pero podemos imaginar que la respuesta nos vendrá de otros modelos de producción y de consumo sino de la propia Madre Tierra, de Gaia, que, finita, no soporta más un sueño infinito. Ella está dando claras señales anticipatorias, que al decir del premio Nobel de medicina Christian de Duve (véase el libro Polvo Vital: la vida como imperativo cósmico, 1997) son semejantes a aquellos que antecedieron a las grandes destrucciones ocurridas en la ya larga historia de la Tierra (3,8 miles de millones de años). Tenemos que estar atentos pues los eventos extremos que ya estamos vivenciando apuntan a eventuales catástrofes ecológico-sociales, aun en nuestra generación.

Lo peor de todo es que ni los políticos ni gran parte de la comunidad científica ni la población se están dando cuenta de esa peligrosa realidad. Es tergiversada u ocultada, pues es demasiado antisistémica. Nos obligaría a cambiar, cosa que pocos desean. Bien decía Antonio Donato Nobre en un estudio recientísimo (2014) sobre El futuro climático de la Amazonia: «La agricultura consciente, si supiese lo que la comunidad científica sabe (las grande sequías que vendrán), estaría en las calles con carteles exigiendo al gobierno la protección de las selvas y plantando árboles en su propiedad».

Nos falta un sueño mayor que galvanice a las personas para salvar la vida en el Planeta y garantizar el futuro de la especie humana. Mueren las ideologías. Envejecen las filosofías. Pero los grandes sueños permanecen. Ellos nos guían por medio de nuevas visiones y nos estimulan a gestar nuevas relaciones sociales, con la naturaleza y con la Madre Tierra.

Ahora entendemos la pertinencia de las palabras del cacique piel roja Seattle al gobernador Stevens del Estado de Washington en 1856, cuando éste forzó la venta de las tierras indígenas a los colonizadores europeos. El cacique no entendía por qué se pretendía comprar la tierra. ¿Se puede comprar o vender la brisa, el verdor de las plantas, la limpidez del agua cristalina y el esplendor de los paisajes? Para él la tierra era todo eso, no el suelo como medio de producción.

En este contexto piensa que los pieles rojas comprenderían el por qué de la civilización de los blancos «si supieran cuáles son las esperanzas que transmite a sus hijos e hijas en las largas noches de invierno, cuáles son las visiones de futuro que ofrece para el día de mañana».

¿Cuál es el sueño dominante de nuestro paradigma civilizatorio que colocó el mercado y la mercancía como eje estructurador de toda la vida social? Es la posesión de bienes materiales, la mayor acumulación financiera posible y el disfrute más intenso que podamos de todo lo que la naturaleza y la cultura nos pueden ofrecer hasta la saciedad. Es el triunfo del materialismo refinado que alcanza hasta lo espiritual, hecho de mercancía, con la engañosa literatura de autoayuda, llena de mil fórmulas para ser felices, construida con retazos de psicología, de nueva cosmología, de religión oriental, de mensajes cristianos y de esoterismo. Es pura engañifa para crear la ilusión de una felicidad fácil.

Así y todo, por todas partes surgen grupos portadores de nueva reverencia hacia la Tierra, inauguran comportamientos alternativos, elaboran nuevos sueños de un acuerdo de amistad con la naturaleza y creen que el caos presente no es solo caótico, sino generativo de un nuevo paradigma de civilización que yo llamaría civilización de la religación, sintonizada con la ley más fundamental de la vida y del universo, que es la panrelacionalidad, la sinergia y la complementariedad.

Entonces habremos hecho la gran travesía hacia lo realmente humano, amigo de la vida y abierto al Misterio de todas las cosas. Es el camino a seguir.

Leonardo Boff


Características do novo paradigma cosmológico emergente. Leonardo Boff

Características do novo paradigma cosmológico emergente

23/11/2014

Muito se fala hoje de quebra de paradigmas. Mas há um grande paradigma, formulado já há quase um século, que oferece uma leitura unificada do universo, da história e da vida. Ousamos apresentar algumas figuras de pensamento que o caracterizam.

1) Totalidade/diversidade: o universo, o sistema Terra, o fenômeno humano estão em evolução e são totalidades orgânicas e dinâmicas construídas pelas redes de interconexões das múltiplas diversidades. Junto com a análise que dissocia, simplifica e generaliza, faz-se mister síntese pela qual fazemos justiça a esta totalidade. É o holismo, não como soma, mas como a totalidade das diversidades orgânicamente interligadas.

2) Interdependência/re-ligação/autonomia relativa: todos os seres estão interligados pois um precisa do outro para existir e coevoluir. Em razão deste fato há uma solidariedade cósmica de base que impõe limites à seleção natural. Mas cada um goza de autonomia relativa e possui sentido e valor em si mesmo.

3) Relação/campos de força: todos os seres vivem numa teia de relações. Fora da relação nada existe. Junto com os seres em si, importa captar a relação entre eles. Tudo está dentro de campos pelos quais tudo tem a ver com tudo.                                                                                            4) Complexidade/interioridade: tudo vem carregado de energias em diversos graus de intensidade e de interação. Matéria não existe. É energia altamente condensada e estabilizada e quando menos estabilizada como campo energético. Dada a interrelacionalidade entre todos, os seres vem dotados de informações cumulativas, especialmente os seres vivos superiores, portadores do código genético. Este fenômeno evolucionário vem mostrar a intencionalidade do universo apontando para uma interioridade, uma consciência  supremamente complexa. Tal dinamismo faz com que o universo possa ser visto como uma totalidade inteligente e auto-organizante. Quanticamente o processo é indivisível mas se dá sempre dentro da cosmogênese como processo global de emergência de todos os seres. Esta compreensão permite colocar a questão de um fio condutor que atravessa a totalidade do processo cósmico que tudo unifica, que faz o caos ser generativo e a ordem sempre aberta a novas interações (estruturas dissipativas de Prigogine). A categoria Tao, Javé e Deus heuristicamente poderiam preencher este significado.

4) Complementariedade/reciprocidade/caos: toda a realidade se dá sob a forma de partícula e onda, de energia e matéria, ordem e desordem, caos e cosmos e, a nível humano, da forma de sapiens e de demens. Tal fato não é um defeito, mas a marca do processo global. Mas são dimensões complementares.

5) Seta do tempo/entropia: tudo o que existe, pre-existe e co-existe. Portanto a seta do tempo confere às relações um caráter de irreversibilidade. Nada pode ser compreendido sem uma referência à sua história relacional e ao seu percurso temporal. Ele está aberto para o futuro. Por isso nenhum ser está pronto e acabado, mas está carregado de potencialidades. A harmonia total é promessa futura e não celebração presente. Como bem dizia o filósofo Ernst Bloch: “o gênesis está no fim e não no começo”. A história universal cái sob a seta termodinâmica do tempo, quer dizer: nos sistemas fechados (os bens naturais limitados da Terra) deve-se tomar em conta a entropia ao lado da evolução temporal. As energias vão se dissipando inarredavelmente e ninguém pode nada contra elas. Mas o ser humano pode prolongar as condições de sua vida e do planeta. Como um todo, o universo é um sistema aberto que se auto-organiza e continuamente transcende para patamares mais altos de vida e de ordem. Estes escapam da entropia (estruturas dissipativas de Prigogine) e o abrem para a dimensão de Mistério de uma vida sem entropia e absolutamente dinâmica.

6) Destino comum/pessoal: Pelo fato de termos uma origem comum e de estamos todos interligados, todos temos um destino comum num futuro sempre em aberto. É dentro dele que se deve situar o destino pessoal e de cada ser, já que em cada ser culmina o processo evolucionário. Como será este futuro e qual seja o nosso destino terminal caem no âmbito do Mistério e do imprevisível.

7) Bem com cósmico/bem comum particular: O bem comum não é apenas humano mas de toda a comunidade de vida, planetária e cósmica. Tudo o que existe e vive merece existir, viver e conviver. O bem comum particular emerge a partir da sintonia com a dinâmica do bem comum universal.

8) Criatividade/destrutividade: O ser humano, homem e mulher, no conjunto dos seres relacionados e das interações, possui sua singularidade: é um ser estremamente complexo e co-criativo porque intervem no ritmo da natureza. Como observador está sempre inter-agindo com tudo o que está à sua volta e esta inter-ação faz colapsar a função de onda que se solidifica em partícula material (princípio de indeterminabilidade de Heisenberg). Ele entra na constituição do mundo assim como se apresenta, como realização de probabilidades quânticas (partícula/onda). É também um ser ético porque pode pesar os prós e os contras, agir para além da lógica do próprio interesse e em favor do interesse dos seres mais débeis, como pode também agredir a natureza e dizimar espécies (nova era do antropoceno).

9) Atitude holístico-ecológica/antropocentrismo: A atitude de abertura e de inclusão irrestrita propicia uma cosmovisão radicalmente ecológica (de panrelacionalidade e re-ligação de tudo), superando o histórico antropocentrismo. Favorece outrossim sermos cada vez mais singulares e ao mesmo tempo, solidários, complementares e criadores. Destarte estamos em sinergia com o inteiro universo, cujo termo final se oculta sob o véu do Mistério situado no campo da impossibilidade humana.

10) O possível se repete. O impossível acontece: o Mistério.

La urgencia de cuidar de la Tierra y de la vida. Leonardo Boff.

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La urgencia de cuidar de la Tierra y de la vida

05/11/2014

No dia 23 de outubro de 2014 tive a palestra de abertura do Encuentro Mundial de Valores, realizado em Monterrey no México com mais de mil pessoas participando e com outros 80 paises coligados por distintos meios. Participaram conferencistas de vários paises do Ocidente e do Oriente com suas distintas visões de valores. Esse evento acontece cada ano e mobiliza muita gente da cidade e do país. Publico aqui a conferência que dei, cujas ideias básicas se encontram em meus livros e artigos.

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                               La urgencia de cuidar de la Tierra y de la vida

El Tao de la Liberación: explorando la ecología de transformación

Antes de empezar mi exposición quiero aclarar dos términos, el Tao y la ecología de transformación

       1.Aclaración de los términos

Tomamos el Tao del libro atribuido a Lao-tsé (551-479 aC) Tao Te Ching de la antigua China. El ideograma que expresa el Tao combina dos conceptos: el de camino y el de sabiduría. En su sentido originario el Tao es la Realidad Suprema y el modo como el universo funciona. Más concretamente el Tao es aquella fuerza misteriosa e inefable que nos hace caminar o crear un camino hacia la sabiduría intrínseca al universo. El Te es la manera como el Tao toma forma concreta entre nosotros. Ching significa el “libro clásico”. Análogos al concepto de Tao son el Malkuta de Jesús, el reinado, los principios de la politica de Dios en su creación o también el Dharma del budismo que significa el modo como funcionan las cosas en su orden y armonía.

Ecología de transformación representa el nuevo paradigma, capaz de transformar la actual crisis sistémica de la Tierra en un nuevo orden más alto con actitudes de cuidado y de responsabilidad colectiva frente al futuro común.

  1. El proyecto de la modernidad y sus presupuestos

Dos ejes han orientado toda la investigación que nos  costó a mi compañero, eminente pedagogo y cosmólogo Mark Hathaway, y a mí, más de 13 años de intenso trabajo: los pobres y la Tierra crucificada. Nos dimos cuenta de que la lógica que explota al trabajador, a las clases subalternas y a las sociedades, es la misma que explota la naturaleza y devasta la Tierra. Si la opción por los pobres contra la pobreza es la marca registrada de la Teología de la Liberación, entonces, hay que incluir entre los  pobres el gran Pobre que es el Planeta Tierra. Él también tiene que ser liberado y bajado de la cruz.

Esta lógica de explotación está presente en los padres fundadores del paradigma moderno como Galileo Galilei, Newton y especialmente Francis Bacon, el fundador del método científico moderno. Hasta ellos la Tierra era vista como Magna Mater, la Gran Madre que nos regala todo. Para ellos la Tierra es una sencilla res extensa, una cosa sin vida y sin propósito, algo a la total disposición del ser humano, que puede explotar todos sus bienes y servicios para su proyecto histórico.

El proyecto de estos padres fundadores se centraba en la idea de la conquista y dominación de la naturaleza, de las tierras y de los pueblos. Y así ocurrió en África, América Latina y Asia. Todo debía servir al ideal del progreso, o desarrollo ilimitado. En función de este paradigma se proyectó la tecnociencia, que ha cambiado la faz de la Tierra. No hay región o ecosistema que no hayan conquistados y sometidos al proyecto del desarrollo. El desarrollo y el crecimiento se expresan por la acumulación también ilimitada de riquezas materiales.

Ese proyecto prometeico produjo grandes comodidades para los seres humanos, desde la invención del antibiótico, que prolonga nuestras vidas, hasta llegar a la Luna y volver de ella. Pero al mismo tiempo ha creado una máquina de muerte con armas químicas, biológicas y nucleares que pueden destruir toda la vida del planeta cientos de veces. Nos hemos apropiado de nuestra propia muerte colectiva. Ya no necesitamos la intervención apocalíptica de Dios, como comentaba el historiador inglés Arnold Toynbee.

Este proyecto partía de dos presupuestos: los bienes y servicios de la Tierra eran infinitos, un baúl del cual podíamos sacar indefinidamente todo lo que queríamos. Y podríamos seguir progresando hacia el futuro también infinitamente. Pero ocurre que estos dos infinitos se han revelado ilusorios.

La Tierra es un planeta pequeño, viejo y ahora enfermo. Tiene bienes y servicios limitados y muchos no son renovables. Un planeta finito no soporta un proyecto infinito. Hemos tocado los límites físicos de la Tierra. Para que ella pueda reponer todo lo que le sacamos cada año necesita un año y medio de tiempo. Esto significa que la Tierra ya no es sostenible.

No podemos seguir infinitamente hacia el futuro porque si quisiéramos socializar el bienestar de los países ricos del Norte del mundo para toda la humanidad, necesitaríamos por los menos tres Tierras iguales a esta. Lo que evidentemente muestra los límites del crecimiento o del desarrollo ilimitados.

  1. 3. La nueva era geológica: el antropoceno

Como decía Michel Serres en su libro Guerre Totale, los seres humanos se han organizado de tal forma que están llevando a cabo una guerra implacable contra Gaia, en los suelos, en el aire, en los océanos y en todas las partes. El ser humano se ha transformado en el Satán de la Tierra. Según muchos científicos, especialmente Paul J. Creutzen, holandés y premio Nobel de química en 1995, en las últimas décadas hemos creado una nueva era geológica: el antropoceno. El antropoceno significa que la gran amenaza a la vida en la Tierra ya no es un meteoro rasante como sucedió antiguamente que, en15 grandes devastaciones, eliminó gran parte de la vida, sino que ahora la perversa amenaza de autodestrucción es el ser humano. Como decía el gran biólogo de Harvard, Edward O. Wilson, en su libro Creación: como salvar la vida en la Tierra (2006): “la especie humana es la primera especie en la historia de la vida en la Tierra que se ha hecho una fuerza geofísica destructiva” (p.38).

El proceso industrialista es tan feroz que, según los cálculos de Wilson, hace desaparecer al año entre 27-100 mil especies de organismos vivos. Esto es una verdadera devastación como en eras primitivas.

La forma como la Tierra acusa esta sistemática agresión, por ser un super-Ente vivo, Gaia, es una fiebre que no termina de subir. Es el calentamiento global que al aumentar dos grados centígrados (estamos cerca de esto) puede afectar profundamente al sistema-vida y al sistema-Tierra. Lo peor que nos puede suceder es no hacer nada, como los Encuentros Mundiales sobre el Calentamiento lo han demostrado. La Academia Norteamericana de Ciencias ya en 2002 advertía que “el paradigma de un calentamiento abrupto ya está bien establecido por la investigación científica hace más de diez años, pero este dato es poco conocido y no tomado en serio por los policymakers (los políticos)”. Este fenómeno puede ocurrir de forma rápida y dramática, en pocos años. El calentamiento puede aumentar abruptamente de 4,5 a 6 grados centígrados.

Varios científicos han declarado que con este nivel de calentamiento, ninguna forma de vida conocida puede subsistir y gran parte de la humanidad puede desaparecer. Pero como tenemos tecnologías, podemos crear islas o puertos en donde algunos millones de personas puedan salvarse, pero gran parte de la humanidad estaría condenada. Un científico especializado en oceanografía, Pieter Tans, dijo en una entrevista: “Estamos jugando a una ruleta rusa con el revólver apuntado hacia la generación de nuestros hijos y nietos” (Richard Miller, Global Climate Disruption and Social Justice, en R. Miller editor, God, Creation, and Climate Change, N.Y. 2010, p. 16-17). Esto sería una gran desgracia porque nosotros necesitamos a la Tierra. Ella no nos necesita a nosotros. Puede continuar, cubierta de cadáveres, pero sin nosotros.

Tanto Mark Hathaway como yo hemos tomado muy en serio la advertencia de la primera frase de la Carta de la Tierra, seguramente uno de los documentos más importantes del principio del siglo XXI, ya asumido por la UNESCO, en cuya redacción pude participar junto con Gorbachov, Steven Rockfeller y Maurice Strong entre otros: “Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en una época en que la humanidad debe elegir su futuro… La elección es esta: o formar una alianza global para cuidar de la Tierra y unos de otros, o arriesgar nuestra destrucción y la de la diversidad de la vida” (Prólogo).

Rechazamos la idea de que esta advertencia sea fatal y la especie humana y su proyecto civilizatorio, que tanto nos ha costado, pueda desaparecer en las próximas generaciones. Pero hay que estar atentos porque no podemos llegar atrasados ni equivocarnos. No tenemos una Arca de Noé que pueda salvarnos a todos.

Para repensar esta crisis sistémica y global, para que sea profundizada y encontremos caminos alternativos que apunten hacia otra forma de habitar la única Casa Común que tenemos, la Madre Tierra, con más cuidado, reverencia y respeto, nos propusimos producir esta obra que fue bien recibida por la comunidad científica, hasta el punto de ser galardonada en Estados Unidos por la Institución Nautilus, en el año 1210, con la medalla de oro en el campo de la Nueva Ciencia y Cosmología.

Para realizar esta tarea nos han iluminado los muchos saberes de las varias ciencias de la vida y de la Tierra, nos han ayudado las aportaciones de la sabiduría oriental y de nuestros pueblos originarios. Hemos asumido la perspectiva contemporánea del universo en cosmogénesis que nos ha permitido una visión holística y total de todo el proceso cósmico aún en expansión.

No es este el lugar para hacer la crítica del paradigma de la modernidad, al que hemos dedicado en el libro muchas páginas. Lo damos como ya desmantelado por la crítica de varias ciencias. Ha cumplido su misión histórica, pero ha agotado sus virtualidades internas. Ya no tiene nada de alternativo que ofrecernos.cDe continuar, imponiéndose con violencia, puede llevarnos al abismo. Como decía el historiador inglés Eric Hobsbawam en la última frase de su famoso libro La era de los extremos (1999): “nuestro futuro no puede ser la continuación del pasado; nuestro mundo corre el riesgo de explosión y de implosión. Tiene que cambiar. La alternativa al cambio es la oscuridad”. En otro lugar dice simplemente: “o cambiamos o morimos”.

Nunca la humanidad histórica pasó por una amenaza de esta magnitud, la de tener en sus manos su destino fatal y final. Si queremos sobrevivir, tenemos que reinventarnos como humanidad. Y como veremos, no vamos a lograrlo sin una espiritualidad que ame y respete todas las cosas, descubriendo dentro de ella aquella Energía poderosa y amorosa que sostiene el todo y que las tradiciones espirituales llamaron Tao, Shiva, Alah, de Huitzilopochtli, Inti, Javé o sencillamente Dios.

La sabiduría del universo nos lleva a pasar de una visión de la Tierra y del cosmos de máquina a organismo; de lo determinista y lo aleatorio a la manifestación creativa; de la estabilidad a la evolución; de la objetividad a la participación; de la falta de propósito al sentido.

  1. El enfrentamiento de dos cosmologías

En este momento se enfrentan dos grandes cosmologías, la dominante llamada cosmología de la dominación y la emergente cosmología de transformación.

Por cosmología entendemos la visión de mundo o cosmovisión que está en la base de las ideas, de las prácticas, de los proyectos y de las utopías de una sociedad. Cada cultura tiene su cosmología. Por ella se procura aclarar el origen, la evolución y el propósito del universo e identificar nuestro lugar en el conjunto de los seres.

La cosmología de dominación ya la hemos descrito anteriormente. Se caracteriza por ser mecanicista, atomística, deteriminística y reduccionista. La manera agresiva con la cual se relaciona con la Tierra hace que el 20% de la población mundial controle y consuma el 82,4% de los bienes y servicios naturales mientras el 80% más pobre tiene que contentarse con el 1,6% de los mismos.

Este sistema crea una doble injusticia: una social y otra ecológica. La social es el abismo entre los pocos ricos y los muchos pobres; la ecológica es la superexplotación de ecosistemas enteros con la enorme desaparición de organismos vivos y la desestabilización del equilibrio de la Madre Tierra.

La cosmología de transformación es alternativa y potencialmente salvadora. Ya tiene más de un siglo de elaboración, prácticamente desde Albert Einstein y culminó en la Carta de la Tierra. Ella sitúa toda la realidad dentro de la cosmogénesis, que es aquel inmenso proceso de la evolución que se inauguró hace ya 13,7 mil millones de años a partir del big bang. El universo, según esta comprensión, está continuamente expandiéndose, autoorganizándose y autocreándose. Su estado natural es la evolución y no la estabilidad, la transformación, no la inmutabilidad y la permanencia.

En él todo es relación en redes y nada existe fuera de esta relación. A raíz de esto, todos los seres son interdependientes y colaboran entre sí para coevolucionar y garantizar la vigencia de todos los factores del equilibrio cósmico y de la propia Tierra.

Por detrás del universo y de cada ser actúa la Energía de Fondo que fue llamada Vacío Cuántico, y que de vacío no tiene nada porque está llena de virtualidades. La denominaron también Abismo generador de donde todo  emerge o Fuente originaria de todos los entes, que los sostiene en su existencia y hace surgir continuas manifestaciones nuevas, dependiendo del nivel de complejidad alcanzada en el proceso de la cosmogénesis.

La más espectacular de ellas es seguramente para nosotros la Tierra viva, con toda la comunidad de vivientes y especialmente la presencia del ser humano consciente y libre. Él es la porción de la Tierra que siente, piensa, ama, cuida y venera. Tiene la misión ética de cuidar y guardar esta herencia sagrada recibida del universo y de Dios.

Pero en este momento vivimos tiempos de urgencia. El conjunto de las crisis actuales está creando una espiral de necesidades de cambio que, al no ser implementadas, pueden conducir al planeta a un gran caos destructivo. Pero si sabemos manejarlas podremos transformar el caos destructivo en caos generativo, capaz de ofrecer las oportunidades de un otro estadio civilizatorio, con una relación benevolente y amiga con la Tierra.

Porque la cosmología de dominación sigue siendo hegemónica y decadente, en este momento la cosmología de transformación puede sernos inspiradora. Contrariamente a la dominación de la naturaleza, puede ponernos en su seno con un profundo sentido de pertenencia, de sintonía y de sinergia. En lugar de una globalización homogeneizadora de las diferencias, este nuevo paradigma crea la oportunidad de un bioregionalismo, que valora las diferencias y comprende los biomas según el trazado ya hecho por la Tierra, sea por las montañas sea por los cursos de los ríos. Las sociedades pueden ser autosostenibles a partir de las potencialidades de las biorregiones, fundadas en el respeto a los ritmos y límites de cada una de estas biorregiones, ecologizando todos los saberes, incluyendo las tradiciones, la cultura local y la participación de las poblaciones del lugar, buscando el “bien vivir” que es la armonía entre todos, con la naturaleza y la Madre Tierra (Pachamama).

Lo que caracteriza esta cosmología de transformación es el cuidado en lugar de la dominación, el reconocimiento del valor intrínseco de cada ser en lugar de su utilización egoísta por los seres humanos, el respeto hacia todas las formas de vida y la dignidad de naturaleza y los derechos de la Tierra en lugar de la falta de respeto y su explotación ilimitada.

La fuerza de esta cosmología reside en el hecho de estar más acorde con las necesidades humanas reales y con la lógica misma del universo. Al hacerse hegemónica y al triunfar sobre la cosmología de la dominación, van a crearse las bases para otro ensayo civilizatorio en el cual el cuidado, la cooperación, la solidaridad con los más débiles, la compasión, el respeto, el amor, la alegría de vivir y una aura de espiritualidad ganaran centralidad. Esto significaría el gran viraje salvador que tanto necesitamos si decidimos aún vivir sobre este planeta.

Pero hay que ser realistas: junto con todos estos valores positivos nos acompañan también sus contradicciones, porque nuestra condición humana es la de ser sapientes y dementes, portadores de amabilidad y también de enemistad. Pero hay que crear el espacio para que la dimensión de luz tenga más derecho y triunfe sobre la dimensión de sombra.

  1. El rescate de la razón sensible o cordial

Para alcanzar estos fines tan altos se hace urgente un proceso previo: el rescate de la razón sensible o cordial como muchos autores modernos ―de ellos en lengua española Adela Cortina―, lo están postulando. Este tipo de razón se propone ser un correctivo a la irracionalidad de nuestra razón instrumental-analítica que ha creado los instrumentos de nuestra destrucción, y a la vez una complementación de esta razón intelectual, que es irrenunciable, si queremos crear y mantener los medios de nuestra subsistencia en la Tierra. Pero solo con la razón instrumental no vamos a conseguirlo. Como decía Martin Heidegger en su famosa entrevista referiéndose a la crisis de la modernidad científica: “solo un Dios nos puede salvar”.

La razón sensible o cordial tiene cerca de 210 millones de años cuando surgieron los mamíferos. En ese momento irrumpió el cerebro límbico que se sobrepone al cerebro reptil, cuya aparición se produjo hace 300 millones de años. Con el cerebro límbico surgió algo único que no existía aún en el universo conocido: el cuidado, el cariño, el sentimiento y el amor. Al dar a luz a su cría, los mamíferos muestran todos estos comportamientos. Nosotros olvidamos que somos mamíferos intelectuales. En lo más profundo de nosotros, esto lo saben los psicoanalistas, somos seres de afecto, de pasión y de sensibilidad. En la razón cordial está el mundo de las excelencias, del amor, de la solidaridad y también de lo contrario. Ahí se encuentra el lugar adecuado de los valores, de la ética y de la espiritualidad.

La razón intelectual tiene su lugar en el cerebro neocortical (neocórtex) que tiene solamente 6-7 millones de años. Es el lugar del raciocinio formal, de la lógica de los conceptos, del lenguaje, de los proyectos de intervención consciente en la naturaleza y de la elaboración de nuestras visiones. Ocurre que históricamente la razón sensible fue puesta al margen y hasta criticada porque se pensaba que iba impedir la objetividad del análisis científico. Hoy sabemos que todo saber está impregnado de sensibilidad y de intereses. Con su marginación predominó la razón instrumental-analítica creando un mundo, como decía ya Pascal, sin “esprit de finesse” y solamente con “esprit de géometrie”, frio, calculador, adecuado al sistema que se impuso, el mundo de la tecnociencia, tanto en su forma capitalista, como en su forma socialista. En el fondo la razón es poder, y poder ejercido como dominación del otro.

Hoy es fundamental añadir la razón cordial y sensible a la razón intelectual. Es la razón cordial la que nos mueve a cuidar de la naturaleza, a amar y venerar a nuestra Madre Tierra y a mantener las bases físicas y químicas que sustentan la vida, tan fuertemente amenazadas. Sin el corazón no hay salvación para nuestra Casa Común, la Tierra.

  1. Alternativas en curso, sus principios y travesías

¿Cuáles son las alternativas viables que se contraponen al paradigma vigente, enemigo acérrimo de la vida? Aquí hay que reconocer la disparidad del equilibrio de fuerzas. Como decíamos antes, la cosmología de dominación sigue todavía triunfante, pero llena de contradicciones y en plena crisis sistémica. Ya no tiene razones convincentes para imponerse. Por eso utiliza la fuerza económica, política, cultural y especialmente la militar. Su límite insuperable es que no nos puede presentar ninguna esperanza hacia el futuro, sino más crisis, sin excluir una catástrofe ecológico-social de proporciones planetarias que sacrificaría especialmente a millones de pobres.

La cosmología de transformación está brotando por todas partes en innumerables movimientos, en cuerpos de la ciencia de alto nivel, especialmente en la astrofísica y en la nueva cosmología y particularmente por el compromiso ecológico que gana más y más fuerza en las conciencias. Nuestra angustia está, en palabras de Antonio Gramsci, en que los viejos dioses no acaban de morir y los nuevos no acaban todavía de nacer. Pero tenemos una ventaja incomparable: por aquí hay camino, por aquí hay esperanza y por aquí pasa el futuro previsible para la vida, para la Tierra y para nuestra civilización.

No hay lugar para trazar un boceto, por mínimo que sea, de cómo sería este nuevo tipo de mundo necesario. Yo veo que hay cuatro principios indispensables:

  1. a) Cuatro principios fundamentales

El primero es la sostenibilidad, liberada de su cooptación por la economía. Sostenibilidad es todo lo que hacemos para garantizar la existencia y reproducción de todos los seres, especialmente de los vivos, de la vida humana y de la Madre Tierra.

El segundo es el cuidado: si no tenemos cuidado, que es un gesto generoso y amable hacia la naturaleza y hacia todos los seres, no vamos garantizar la sostenibilidad. Como nos enseña el mito del Cuidado, tan profundizado por San Agustín y Martin Heidegger, es la base ontológica de todo el ser y del actuar humano. Es la pre-condición que debe ocurrir para que irrumpa el ser, la vida y ser humano, y a la vez es el condicionador anticipado de todas nuestras acciones, para que sean buenas y no deletéreas para la Tierra.

El tercero es el principio de cooperación. Todos estamos interligados y nos ayudamos recíprocamente para mantenernos existiendo. Esto vale especialmente para los seres humanos. Cuando nuestros ancestros iban a buscar sus alimentos, no los comían inmediatamente, como suelen hacer los animales, sino que los llevaban al grupo para distribuirlos solidariamente entre todos. Lo que fue verdadero ayer, sigue valiendo hoy. Sin cooperación de todos con todos no vamos a salvar la vida en el planeta y el proyecto civilizatorio humano.

El cuarto es el principio de responsabilidad colectiva, tan bien formulado por Hans Jonas en su “Principio de Responsabilidad”. Como todos estamos interconectados, tenemos un mismo destino común. Debemos darnos cuenta del sentido salvador o perjudicial de nuestras acciones. Hoy podemos ser responsables, debido a nuestra falta de cuidado, de la destrucción de algunos ecosistemas y por ende de la propia vida en la Tierra.

  1. b) Travesías inevitables

Además debemos hacer algunas travesías impostergables hasta llegar a lo nuevo que buscamos. La gran mayoría está en curso, pero necesitan ser reforzadas. Hay que pasar:

– Del paradigma Imperio, vigente desde hace siglos, al paradigma de la Comunidad Planetaria.

–  De una sociedad industrialista que depreda los bienes naturales y tensiona las relaciones sociales, a una sociedad de sostenimiento de toda la vida y que busca la equidad social.

– De la Tierra como medio de producción y de recursos puestos en el mercado como commodities, a la Tierra como un Ente vivo, llamado Gaia, Pacha Mama o Madre Tierra.

– Del ser humano desconectado de la naturaleza al ser humano como la porción de la Tierra que en su momento de alta complejidad empezó a sentir, a pensar, a amar, a cuidar y a venerar.

– De la era tecnozoica y del antropoceno, que han devastado gran parte de la biosfera, a la era ecozoica y a la ecologización de todos los saberes y practicas humanas, y de todos unidos cooperando en la salvaguarda del sistema-vida.

– De la lógica de la competencia que se rige por el gana-pierde y opone a las personas y las trata como descartables, a la lógica de la cooperación del gana-gana, que congrega y fortalece la solidaridad entre todos. De ahí nace una cultura de paz.

– Del capital material siempre limitado y perecedero, al capital humano-espiritual que es ilimitado, hecho de cooperación, solidaridad, cuidado, compasión, reverencia y amor. El gran sueño es buscar una confraternización con todos los seres de la inmensa comunidad de vida, creando así una paz perenne con la Madre Tierra.

– De una sociedad antropocéntrica, separada de la naturaleza, a una sociedad biocentrada, que se siente parte del todo de la naturaleza y que busca ajustar sus hábitos a la lógica del proceso antropogénico, cuyas características son la sinergia, la interconectividad entre todos y la colaboración recíproca.

  1. La espiritualidad: el “sitio  Dios en el cerebro

Todo este proceso de reinvención de una nueva relación con la Tierra, conlleva una profunda espiritualidad. Se puede hablar de muchas formas sobre la espiritualidad, partiendo de las experiencias religiosas. En la perspectiva de nuestra reflexión he preferido seguir una línea que viene de la moderna neurología. Pero cabe ante todo decir que la espiritualidad no es monopolio de las religiones; es un dato antropológico de base, como lo es la inteligencia, la libido y otros. Se trata de lo profundo humano. Espiritualidad es un modo de ser, una actitud fundamental que confiere un sentido último a la vida. La espiritualidad tiene una base biológica. En investigaciones recientes hechas por neurólogos como Persinger, Ramachandran, Singer, Marsall, y otros observaron que siempre que alguien aborda temas que tienen que ver con la totalidad, con el sentido de la vida, con lo sagrado y con Dios se produce una alta excitación de las neuronas de los lóbulos frontales. Estos científicos lo denominaron el “sitio Dios en el cerebro” y otros “mystical mind”. Es como un órgano interno mediante el cual captamos el estabón misterioso y amoroso que liga y religa a todos los seres, haciendo que el cosmos predomine sobre el caos.

Cultivar hoy ese “sitio Dios”, liberado de las cenizas de materialismo y egocentrismo que lo cubren, hace surgir en la persona percepciones de bienaventuranza, de solidaridad, de compasión y de amor. En tiempos de travesía y de profundas crisis, la espiritualidad alimenta la esperanza y da un sentido a todos los padecimientos que sufrimos. De ahí se deriva una espiritualidad que puede ser desarrollada dentro del discurso ecológico, Dios como Aquella Energía vital, personal que todo anima, sustenta y orienta. Encontramos a Dios en acción dentro del proceso cosmogénico. Abrazando al mundo estamos abrazando a Dios.

  1. Un horizonte de esperanza

Estas son algunas de las configuraciones de lo que pueden ser los fundamentos necesarios para un nuevo ensayo civilizatorio, capaz de preservar la vitalidad de la Tierra para nosotros y para las futuras generaciones y garantizar un futuro para nuestra civilización. Ellas refuerzan el principio esperanza, de donde nos vienen nuevas visiones y utopías que fundan una nueva realidad viable.

Hago mías las palabras que cierran la Carta de la Tierra:

“Que nuestro tiempo se recuerde por el despertar a una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad, por la premura en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida” (final).

 Obras de Leonardo Boff sobre el tema

– con Mark Hathway, El Tao de la liberación: una ecología de la  transformación. Prefacio de Fritjof Capra, Trotta, Madrid 2014.

Ecología: grito de la Tierra, grito de los pobres, Trotta, Madrid 1996.

El evangelio del Cristo cósmico, Trotta, Madrid 2009.

La dignidad de la Tierra: ecología, mundialización y espiritualidad, Trotta, Madrid 2000.

El cuidado esencial: ética de lo humano y compasión por la Tierra, Trotta, Madrid 2002.

El cuidado necesario en la vida, en la economía, en la ecología y en la vida personal, Trotta, Madrid 2012.

La opción-Tierra: la solución para la Tierra  no cae del cielo, Sal Terrae, Santander 2008.

Del iceberg al Arca de Noé, Sal Terrae, Santander 2003.

Florecer en el yermo: de la crisis de civilización a una revolución radicalmente humana, Sal Terrae, Santander 2006.

El Planeta Tierra: crisis, falsas soluciones y alternativas, Nueva Utopía, Madrid, 2011.

Monterrey, 23 de octubre de 2014.

El clamor de los indígenas que todavía necesitamos oír. Leonardo Boff

El clamor de los indígenas que todavía necesitamos oír

30/10/2014

La causa indígena nunca ha sido resuelta en Brasil. A todas horas se oye sobre invasiones de tierras indígenas para dar lugar al agronegocio. La homologación de sus tierras es aplazada. Y hay asesinatos y suicidios misteriosos entre los guaraníes.

No obstante, ha habido algunos avances que toca reconocer, como la demarcación y homologación en área continua de la tierra Yanomami contra la presión de media docena de arroceros, apoyados por el latifundio en pro del agronegocio; la devolución de la tierra indígena xavante Marãiwatsédé en la Prelatura de São Felix do Araguaia, de donde habían sido arrancados a la fuerza hace 40 años. No ocurrió lo mismo con la tierra de los Guaraní Kaiowá, Guyraroka, pues el Supremo Tribunal Federal (STF) con los votos de los ministros Celso Mello y Carmen Lúcia rechazó el voto de relator del proceso al ministro Ricardo Lewandoski. En ningún momento se consulto a la comunidad y el latifundista que las ocupó adquirió el derecho sobre doce mil hectáreas de las tierras tradicionales.

Casos como estos son frecuentes, por más que la Funai y el CIMI (Centro indigenista misionero de la Iglesia Católica) se empeñen en su defensa. En este contexto vale la pena recordar el Manifiesto de la Comisión Indígena 500 años (1999) expresando el clamor de 98 diferentes pueblos originarios. Ellos denunciaron con vehemencia:

«Los conquistadores llegaron con hambre de oro y de sangre, empuñando en una mano el arma y en la otra la cruz, para bendecir y recomendar las almas de nuestros antepasados, lo que daría lugar al desarrollo, al cristianismo, a la civilización y a la explotación de las riquezas naturales. Estos factores fueron determinantes en el exterminio de nuestros antepasados…»

«El día 22 de abril de 1500 representa el origen de una larga y dolorosa historia… Afirmamos nuestra divergencia clara y transparente en relación a las conmemoraciones festivas del V centenario, por atentar y no respetar a nuestros antepasados, muertos en defensa de sus hijos, de sus nietos y de las generaciones futuras. Y por negar nuestro derecho a la vida como pueblos culturalmente diferentes…»

«Pretendemos sí, celebrar las conquistas a lo largo de los siglos, llenas de héroes anónimos, que la historia se niega a reconocer. Celebramos sí, las victorias que nos costaron tantas vidas y sufrimientos, y que sin embargo nos trajeron la determinación y la esperanza de un mundo más humano, de solidaridad».

«Celebraremos también el futuro, herederos que somos de un pasado de valoración de la vida, de ideales, de sueños dejados por nuestros antepasados. A pesar de las desigualdades e injusticias, somos conscientes de la importancia de contribuir a la consolidación de una humanidad libre y justa, donde indios, negros y blancos vivan con dignidad» (Jornal do Brasil del 31 de mayo de 1999). En la campaña presidencial nunca se abordó con seriedad esta demanda histórica de los indígenas.

¿Qué podríamos esperar de los portugueses que durante quince siglos recibieron la educación cristiana? Que al ver aquellos bellos cuerpos en la playa, observando curiosamente la llegada de las carabelas, exclamasen: “¡Qué bien! Descubrimos más hermanos y hermanas. Vamos a abrazarlos como miembros de la gran familia de Dios, representantes diferentes del cuerpo místico de Cristo”. Nada de eso ocurrió.

Después del primer encuentro pacífico, lleno de lirismo, descrito en la carta de Pero Vaz de Caminha, todo cambió. Vieron con codicia las riquezas de la tierra. Les hicieron la guerra, llegaron a negarles la humanidad y, a pesar de su inocencia y bondad natural, atestiguadas por todos los primeros misioneros, los consideraron faltos de salvación. Los subyugaron y se bautizaron por miedo.

Algo falló en el proceso de educación y de evangelización por parte de los europeos, especialmente de los españoles y de los portugueses, que impidió que ocurriese verdaderamente un encuentro de personas y de culturas. Lo que hubo fue una pura y simple negación de la alteridad.

El llamado “descubrimiento” equivalió a un encubrimiento y a la supresión del otro de la historia de los pueblos originarios de Brasil y de África. Tampoco significó un “encuentro” de culturas sino una invasión. Lo que realmente ocurrió fue un inmenso desencuentro, un verdadero choque de civilizaciones con el total sometimiento de los negros y de los indígenas más débiles. Hasta hoy ha quedado la marca de este acto fundacional en la forma como discriminamos a los indígenas, no respetando sus tierras sagradas y manteniendo prejuicios contra los afrodescendientes, aquellos que construyeron casi todo Brasil.

Traducción de Mª José Gavito Milano

“Estamos indo direto para o matadouro”, diz Antonio Nobre (Leonardo Boff)

“Estamos indo direto para o matadouro”, diz Antonio Nobre

01/11/2014

Antonio Donato Nobre é um dos nossos melhores cientistas, pertence ao grupo do IPCC que mede o aquecimento da Terra e um especilista em questões amazônicas. É  mundialmente conhecido como  pesquisador do INPE (Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais). Sustenta que o desmatamento para já, inclusive o permitido por lei sem prejuizo do agronegócio que de ve incorpar fatores novos da falta de água e das secas prolongadas. Enfatiza:”A agricultura consciente, se soubesse o que a comunidade científica sabe, estaria na rua, com cartazes, exigindo do governo proteção das florestas e plantando árvores em sua propriedade”. Publicamos aqui sua entrevista aparecida no IHU de 31 de outubro de 2014, dada a urgência do tema e seus efeitos maléficos notados no Sudeste, especialmente na metrópole de São Paulo. Temos que divulgar conhecimentos para assumirmos atitudes corretas e organizarmos nosso desenvolvimento a partir destes dados inegáveis:Lboff

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Eis a entrevista.

Quanto já desmatamos da Amazônia brasileira?

Só de corte raso, nos últimos 40 anos, foram três Estados de São Paulo, duas Alemanhas ou dois Japões. São 184 milhões de campos de futebol, quase um campo por brasileiro. A velocidade do desmatamento na Amazônia, em 40 anos, é de um trator com uma lâmina de três metros se deslocando a 726 km/hora – uma espécie de trator do fim do mundo. A área que foi destruída corresponde a uma estrada de 2 km de largura, da Terra até a Lua. E não estou falando de degradação florestal.

Essa é a “guilhotina de árvores” que o senhor menciona?

Foram destruídas 42 bilhões de árvores em 40 anos, cerca de 3 milhões de árvores por dia, 2.000 árvores por minuto. É o clima que sente cada árvore que é retirada da Amazônia. O desmatamento sem limite encontrou no clima um juiz que conta árvores, não esquece e não perdoa.

O sr. pode explicar?

Os cientistas que estudam a Amazônia estão preocupados com a percepção de que a floresta é potente e realmente condiciona o clima. É uma usina de serviços ambientais. Ela está sendo desmatada e o clima vai mudar.

A mudança climática…

A mudança climática já chegou. Não é mais previsão de modelo, é observação de noticiário. Os céticos do clima conseguiram uma vitória acachapante, fizeram com que governos não acreditassem mais no aquecimento global. As emissões aumentaram muito e o sistema climático planetário está entrando em falência como previsto, só que mais rápido.

No estudo o sr. relaciona destruição da floresta e clima?

A literatura é abundante, há milhares de artigos escritos, mais de duas dúzias de projetos grandes sendo feitos na Amazônia, com dezenas de cientistas. Li mais de 200 artigos em quatro meses. Nesse estudo quis esclarecer conexões, porque esta discussão é fragmentada. “Temos que desenvolver o agronegócio. Mas e a floresta? Ah, floresta não é assunto meu”. Cada um está envolvido naquilo que faz e a fragmentação tem sido mortal para os interesses da humanidade. Quando fiz a síntese destes estudos, eu me assombrei com a gravidade da situação.

Qual é a situação?

A situação é de realidade, não mais de previsões. No arco do desmatamento, por exemplo, o clima já mudou. Lá está aumentando a duração da estação seca e diminuindo a duração e volume de chuva. Agricultores do Mato Grosso tiveram que adiar o plantio da soja porque a chuva não chegou. Ano após ano, na região leste e sul da Amazônia, isso está ocorrendo. A seca de 2005 foi a mais forte em cem anos. Cinco anos depois teve a de 2010, mais forte que a de 2005. O efeito externo sobre a Amazônia já é realidade. O sistema está ficando em desarranjo.

A seca em São Paulo se relaciona com mudança do clima?

Pegue o noticiário: o que está acontecendo na Califórnia, na América Central, em partes da Colômbia? É mundial. Alguém pode dizer – é mundial, então não tem nada a ver com a Amazônia. É aí que está a incompreensão em relação à mudança climática: tem tudo a ver com o que temos feito no planeta, principalmente a destruição de florestas. A consequência não é só em relação ao CO2 que sai, mas a destruição de floresta destrói o sistema de condicionamento climático local. E isso, com as flutuações planetárias da mudança do clima, faz com que não tenhamos nenhuma almofada.

Almofada?

A floresta é um seguro, um sistema de proteção, uma poupança. Se aparece uma coisa imprevista e você tem algum dinheiro guardado, você se vira. É o que está acontecendo agora, não sentimos antes os efeitos da destruição de 500 anos da Mata Atlântica, porque tínhamos a “costa quente” da Amazônia. A sombra úmida da floresta amazônica não permitia que sentíssemos os efeitos da destruição das florestas locais.

O sr. fala em tapete tecnológico da Amazônia. O que é?

Eu queria mostrar o que significa aquela floresta. Até eucalipto tem mais valor que floresta nativa. Se olharmos no microscópio, a floresta é a hiper abundância de seres vivos e qualquer ser vivo supera toda a tecnologia humana somada. O tapete tecnológico da Amazônia é essa assembleia fantástica de seres vivos que operam no nível de átomos e moléculas, regulando o fluxo de substâncias e de energia e controlando o clima.

O sr. fala em cinco segredos da Amazônia. Quais são?

O primeiro é o transporte de umidade continente adentro. O oceano é a fonte primordial de toda a água. Evapora, o sal fica no oceano, o vento empurra o vapor que sobe e entra nos continentes. Na América do Sul, entra 3.000 km na direção dos Andes com umidade total. O segredo? Os gêiseres da floresta.

Gêiseres da floresta?

É uma metáfora. Uma árvore grande da Amazônia, com dez metros de raio de copa, coloca mais de mil litros de água em um dia, pela transpiração. Fizemos a conta para a bacia Amazônica toda, que tem 5,5 milhões de km2: saem desses gêiseres de madeira 20 bilhões de toneladas de água diárias. O rio Amazonas, o maior rio da Terra, que joga 20% de toda a água doce nos oceanos, despeja 17 bilhões de toneladas de água por dia. Esse fluxo de vapor que sai das árvores da floresta é maior que o Amazonas. Esse ar que vai progredindo para dentro do continente vai recebendo o fluxo de vapor da transpiração das árvores e se mantém úmido, e, portanto, com capacidade de fazer chover. Essa é uma característica das florestas.

É o que faz falta em São Paulo?

Sim, porque aqui acabamos com a Mata Atlântica, não temos mais floresta.

Qual o segundo segredo?

Chove muito na Amazônia e o ar é muito limpo, como nos oceanos, onde chove pouco. Como, se as atmosferas são muito semelhantes? A resposta veio do estudo de aromas e odores das árvores. Esses odores vão para atmosfera e quando têm radiação solar e vapor de água, reagem com o oxigênio e precipitam uma poeira finíssima, que atrai o vapor de água. É um nucleador de nuvens. Quando chove, lava a poeira, mas tem mais gás e o sistema se mantém.

E o terceiro segredo?

A floresta é um ar-condicionado e produz um rio amazônico de vapor. Essa formação maciça de nuvens abaixa a pressão da região e puxa o ar que está sobre os oceanos para dentro da floresta. É um cabo de guerra, uma bomba biótica de umidade, uma correia transportadora. E na Amazônia, as árvores são antigas e têm raízes que buscam água a mais de 20 metros de profundidade, no lençol freático. A floresta está ligada a um oceano de água doce embaixo dela. Quando cai a chuva, a água se infiltra e alimenta esses aquíferos.

Como tudo isso se relaciona à seca de São Paulo?

No quarto segredo. Estamos em um quadrilátero da sorte – uma região que vai de Cuiabá a Buenos Aires no Sul, São Paulo aos Andes e produz 70% do PIB da América do Sul. Se olharmos o mapa múndi, na mesma latitude estão o deserto do Atacama, o Kalahari, o deserto da Namíbia e o da Austrália. Mas aqui, não, essa região era para ser um deserto. E no entanto não é, é irrigada, tem umidade. De onde vem a chuva? A Amazônia exporta umidade. Durante vários meses do ano chega por aqui, através de “rios aéreos”, o vapor que é a fonte da chuva desse quadrilátero.

E o quinto segredo?

Onde tem floresta não tem furacão nem tornado. Ela tem um papel de regularização do clima, atenua os excessos, não deixa que se organizem esses eventos destrutivos. É um seguro.

Qual o impacto do desmatamento então?

O desmatamento leva ao clima inóspito, arrebenta com o sistema de condicionamento climático da floresta. É o mesmo que ter uma bomba que manda água para um prédio, mas eu a destruo, aí não tem mais água na minha torneira. É o que estamos fazendo. Ao desmatar, destruímos os mecanismos que produzem esses benefícios e ficamos expostos à violência geofísica. O clima inóspito é uma realidade, não é mais previsão. Tinha que ter parado com o desmatamento há dez anos. E parar agora não resolve mais.

Como não resolve mais?

Parar de desmatar é fundamental, mas não resolve mais. Temos que conter os danos ao máximo. Parar de desmatar é para ontem. A única reação adequada neste momento é fazer um esforço de guerra. A evidência científica diz que a única chance de recuperarmos o estrago que fizemos é zerar o desmatamento. Mas isso será insuficiente, temos que replantar florestas, refazer ecossistemas. É a nossa grande oportunidade.

E se não fizermos isso?

Veja pela janela o céu que tem em São Paulo – é de deserto. A destruição da Mata Atlântica nos deu a ilusão de que estava tudo bem, e o mesmo com a destruição da Amazônia. Mas isso é até o dia em que se rompe a capacidade de compensação, e é esse nível que estamos atingindo hoje em relação aos serviços ambientais. É muito sério, muito grave. Estamos indo direto para o matadouro.

O que o sr. está dizendo?

Agora temos que nos confrontar com o desmatamento acumulado. Não adianta mais dizer “vamos reduzir a taxa de desmatamento anual.” Temos que fazer frente ao passivo, é ele que determina o clima.

Tem quem diga que parte desses campos de futebol viraram campos de soja.

O clima não dá a mínima para a soja, para o clima importa a árvore. Soja tem raiz de pouca profundidade, não tem dossel, tem raiz curta, não é capaz de bombear água. Os sistemas agrícolas são extremamente dependentes da floresta. Se não chegar chuva ali, a plantação morre.

O que significa tudo isso? Que vai chover cada vez menos?

Significa que todos aqueles serviços ambientais estão sendo dilapidados. É a mesma coisa que arrebentar turbinas na usina de Itaipu – aí não tem mais eletricidade. É de clima que estamos falando, da umidade que vem da Amazônia. É essa a dimensão dos serviços que estamos perdendo. Estamos perdendo um serviço que era gratuito que trazia conforto, que fornecia água doce e estabilidade climática. Um estudo feito na Geórgia por uma associação do agronegócio com ONGs ambientalistas mediu os serviços de florestas privadas para áreas urbanas. Encontraram um valor de US$ 37 bilhões. É disso que estamos falando, de uma usina de serviços.

As pessoas em São Paulo estão preocupadas com a seca.

Sim, mas quantos paulistas compraram móveis e construíram casas com madeira da Amazônia e nem perguntaram sobre a procedência? Não estou responsabilizando os paulistas porque existe muita inconsciência sobre a questão. Mas o papel da ciência é trazer o conhecimento. Estamos chegando a um ponto crítico e temos que avisar.

Esse ponto crítico é ficar sem água?

Entre outras coisas. Estamos fazendo a transposição do São Francisco para resolver o problema de uma área onde não chove há três anos. Mas e se não tiver água em outros lugares? E se ocorrer de a gente destruir e desmatar de tal forma que a região que produz 70% do PIB cumpra o seu destino geográfico e vire deserto? Vamos buscar água no aquífero?

Não é uma opção?

No norte de Pequim, os poços estão já a dois quilômetros de profundidade. Não tem uso indefinido de uma água fóssil, ela tem que ter algum tipo de recarga. É um estoque, como petróleo. Usa e acaba. Só tem um lugar que não acaba, o oceano, mas é salgado.

O esforço de guerra é para acabar com o desmatamento?

Tinha que ter acabado ontem, tem que acabar hoje e temos que começar a replantar florestas. Esse é o esforço de guerra. Temos nas florestas nosso maior aliado. São uma tecnologia natural que está ao nosso alcance. Não proponho tirar as plantações de soja ou a criação de gado para plantar floresta, mas fazer o uso inteligente da paisagem, recompor as Áreas de Proteção Permanente (APPs) e replantar florestas em grande escala. Não só na Amazônia. Aqui em São Paulo, se tivesse floresta, o que eu chamo de paquiderme atmosférico…

Como é?

É a massa de ar quente que “sentou” no Sudeste e não deixa entrar nem a frente fria pelo Sul nem os rios voadores da Amazônia.

O que o governo do Estado deveria fazer?

Programas massivos de replantio de reflorestas. Já. São Paulo tem que erradicar totalmente a tolerância com relação a desmatamento. Segunda coisa: ter um esforço de guerra no replantio de florestas. Não é replantar eucalipto. Monocultura de eucalipto não tem este papel em relação a ciclo hidrológico, tem que replantar floresta e acabar com o fogo. Poderia começar reconstruindo ecossistemas em áreas degradadas para não competir com a agricultura.

Onde?

Nos morros pelados onde tem capim, nos vales, em áreas íngremes. Em vales onde só tem capim, tem que plantar árvores da Mata Atlântica. O esforço de guerra para replantar tem que juntar toda a sociedade. Precisamos reconstruir as florestas, da melhor e mais rápida forma possível.

E o desmatamento legal?

Nem pode entrar em cogitação. Uma lei que não levou em consideração a ciência e prejudica a sociedade, que tira água das torneiras, precisa ser mudada.

O que achou de Dilma não ter assinado o compromisso de desmatamento zero em 2030, na reunião da ONU, em Nova York?

Um absurdo sem paralelo. A realidade é que estamos indo para o caos. Já temos carros-pipa na zona metropolitana de São Paulo. Estamos perdendo bilhões de dólares em valores que foram destruídos. Quem é o responsável por isso? Um dia, quando a sociedade se der conta, a Justiça vai receber acusações. Imagine se as grandes áreas urbanas, que ficarem em penúria hídrica, responsabilizarem os grandes lordes do agronegócio pelo desmatamento da Amazônia. Espero que não se chegue a essa situação. Mas a realidade é que a torneira da sua casa está secando.

Quanto a floresta consegue suportar?

Temos uma floresta de mais de 50 milhões de anos. Nesse período é improvável que não tenham acontecido cataclismas, glaciação e aquecimento, e no entanto a Amazônia e a Mata Atlântica ficaram aí. Quando a floresta está intacta, tem capacidade de suportar. É a mesma capacidade do fígado do alcoólatra que, mesmo tomando vários porres, não acontece nada se está intacto. Mas o desmatamento faz com que a capacidade de resiliência que tínhamos, com a floresta, fique perdida.

Aí vem uma flutuação forte ligado à mudança climática global e nós ficamos muito expostos, como é o caso do “paquiderme atmosférico” que sentou no Sudeste. Se tivesse floresta aqui, não aconteceria, porque a floresta resfria a superfície e evapora quantidade de água que ajuda a formar chuva.

O esforço terá resultado?

Isso não é garantido, porque existem as mudanças climáticas globais, mas reconstruir ecossistemas é a melhor opção que temos. Quem sabe a gente desenvolva outra agricultura, mais harmônica, de serviços agroecossistêmicos. Não tem nenhuma razão para o antagonismo entre agricultura e conservação ambiental. Ao contrário. A agricultura consciente, que soubesse o que a comunidade científica sabe, estaria na rua, com cartazes, exigindo do governo proteção das florestas. E, por iniciativa própria, replantaria a floresta nas suas propriedades.