Archivo de la categoría: LOS DEBATES

Apoyo al Papa Francisco contra sus detractores. Leonardo Boff

Apoyo al Papa Francisco contra sus detractores

30/12/2014

En varias partes del mundo, pero principalmente en Italia entre cardenales y personas de la Curia, y también entre grupos laicos conservadores, se está articulando una dura resistencia y demolición de la figura del Papa Francisco. Escondiéndose detrás de un escritor laico famoso, convertido, Vittorio Messori, muestran su malestar.

Así que he leído con tristeza un artículo de Vittorio Messori en el Corriere della Sera de Milán con el título: “Las opciones de Francisco: dudas sobre el rumbo del Papa Francisco” (24/12-2014). Esperó a la víspera de Navidad para tocar más profundamente al Papa. Lo que le critica es especialmente su “imprevisibilidad que sigue perturbando la tranquilidad del católico medio”. El admira la perspectiva linear “del amado Joseph Ratzinger” y bajo palabras piadosas instila insidiosamente mucho veneno. Y lo hace, como confiesa, en nombre de muchos que no tienen el valor de exponerse.

Quiero proponer un contrapunto a las dudas de Messori. Este no percibe los nuevos signos de los tiempos traídos por Francisco de Roma. Además demuestra tres insuficiencias: dos de naturaleza teológica y una de interpretación de la relevancia de la Iglesia en el Tercer Mundo.

Messori se ha escandalizado de la “imprevisibilidad” de este pastor porque “sigue perturbando la tranquilidad del católico medio”. Es necesario preguntarse por la calidad de la fe de este “católico medio”, que tiene dificultad en aceptar a un pastor que tiene olor a oveja y anuncia “la alegría del Evangelio”. Son, en general, católicos culturales habituados a la figura faraónica de un Papa con todos los símbolos de poder de los emperadores romanos paganos.

Ahora aparece un Papa “franciscano” que da centralidad a los pobres, que no “viste Prada”, que crítica valientemente el sistema que produce miseria en gran parte del mundo, que abre la Iglesia a todos los seres humanos, sin juzgarlos y acogiéndolos en el espíritu que él llamó “revolución de la ternura”, hablando a los obispos latinoamericanos.

Hay un gran vacío en el pensamiento de Messori. Estas son las dos insuficiencias teológicas: la casi ausencia del Espíritu Santo y el cristomonismo, es decir, que sólo Cristo cuenta. No hay propiamente un lugar para el Espíritu Santo. Todo en la Iglesia se resuelve únicamente con Cristo, cosa que no corresponde a lo que enseñó Jesús. ¿Por qué digo esto? Porque lo que Messori lamenta en la acción pastoral del Papa es la “imprevisibilidad”. Pues bien, esta es la característica del Espíritu, como lo afirma San Juan: “El Espíritu sopla donde quiere, escuchas su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va” (3,8). Su naturaleza es la irrupción imprevista.

Messori es rehén de una visión lineal, propia de su “amado Joseph Ratzinger” y de otros papas anteriores. Por desgracia, fue esta visión lineal la que ha hecho de la Iglesia una fortaleza, incapaz de comprender la complejidad del mundo moderno, aislada en medio de las otras Iglesias y los otros caminos espirituales, sin dialogar y aprender de los demás, iluminados también por el Espíritu. Significa blasfemar contra el Espíritu Santo pensar que los otros solo piensan errores. Por eso, es sumamente importante una Iglesia abierta como la quiere el Papa Francisco para percibir las irrupciones del Espíritu en la historia. No sin razón algunos teólogos le llaman “la fantasía de Dios”, a causa de su creatividad y novedad para la historia y para la Iglesia.

Sin el Espíritu Santo, la Iglesia se convertiría en una institución pesada y sin creatividad. En el fondo, tendría poco que decir al mundo, a no ser doctrinas sobre doctrinas, sin llevar a un encuentro vivo con Cristo y sin suscitar esperanza y alegría de vivir.

Es un don del Espíritu Santo que este Papa haya venido de fuera de la vieja y cansada cristiandad europea. No aparece como un teólogo sutil, sino como un pastor que realiza el mandato que Jesús pidió a Pedro: “Confirma a los hermanos y hermanas en la fe” (Lc 22,31). Francisco trae consigo la experiencia de las Iglesias del Tercer Mundo, particularmente de América Latina.

Hay otra insuficiencia en el pensamiento de Messori: no valorar el hecho de que hoy por hoy el cristianismo es una religión del Tercer Mundo, como ha repetido tantas veces el teólogo alemán J. B. Metz. En Europa los católicos no llegan al 25% mientras que en el Tercer Mundo son casi el 73% y en América Latina cerca del 49%.

¿Por qué no aceptar la novedad que se deriva de estas Iglesias, que ya no son Iglesias-espejo de las viejas Iglesias europeas, sino Iglesias–fuente con sus mártires, confesores y teólogos?

Podemos imaginar que en un futuro, no muy distante, la sede del primado no será ya Roma con la Curia, con todas sus contradicciones recientemente denunciadas por el Papa Francisco con palabras valientes solamente oídas por boca de Lutero y en mi libro Iglesia, carisma y poder (1984), que leído en la óptica de hoy es más bien inocente que crítico. Tendría sentido que la sede principal estuviera allí donde se encuentra la mayoría de los católicos, que está en América Latina, Asia y África. Sería seguramente una señal inequívoca de la verdadera catolicidad de la Iglesia dentro de la nueva fase globalizada de la humanidad.

Esperaba sinceramente una mayor inteligencia de fe y más apertura de Vittorio Messori, con sus méritos de católico, fiel a un tipo de Iglesia y renombrado escritor. Este Papa Francisco ha traído esperanza y aire fresco a muchos católicos y a otros cristianos que están orgullosos de él.

No perdamos este don del Espíritu por análisis más negativos que positivos, que no refuerzan la “alegría del Evangelio” para todos.

Leonardo Boff publicó Francisco de Assis y Francisco de Roma, Trotta 2014.
Traducción de MJ Gavito Milano

Dos fantasías del fin del siglo y del milenio: EL VUELO DE LA ORUGA; LA ORUGA ENDIOSADA. Silviano Martínez Campos

DSCN3125

DOS FANTASÍAS DEL FIN DEL SIGLO Y DEL MILENIO:

EL VUELO DE LA ORUGA. LA ORUGA ENDIOSADA

Silviano Martínez Campos

+++++

 

(FANT15)

 

 

 

 

 

 

DSCN3130

EL VUELO DE LA ORUGA

Silviano Martínez Campos

 

LA PIEDAD, 23-26 de Diciembre, días navideños.

—Cuando más  necesitaba, me abandonas. Y ahora vienes, suplicante, que escriba sobre ti: ¡Me decepcionas!

Hasta el alto funcionario de   alta casa,  mexicana, de muy lejano origen  pontificio ha decretado, en la solemnidad de la academia azteca, que ¡Fuera el Creacionismo de estas tierras! Salgo sobrando y has de saber que pensaba comentarte, por si acaso lo crees y lo asimilas,  la opinión del científico inglés, aquel que augura , como plazo irreversible de doce años, para que esto no tenga  más remedio. Así que no se puede, considera.

—Académico debe ser, el mexicano,  d’esos de la religión alternativa, así sean ciencias, sistemas, nuevos liberalismos, nuevas edades o algo parecido. Pero no me hagas opinar en lo que no soy competente.

—Yo menos. Y no digo  me hayas desterrado de la academia, aun cuando lo pretendas, ni de las iglesias aunque lo pretendas, pero me desterraste de tu vida y allí están las consecuencias.

—Bueno, eres Musa, o qué, porque en mi atrevimiento, he entrevistado a Dios, al diablo, a duendes y a microbios, pero no a entidades nebulosas que ni siquiera existen.

—Has dado en el clavo, pues ni siquiera existo.

—¡Conque a tu pueblo engañaste  por milenios, si es que pueblo tenías y tienes tiempo!, si he de basarme en anterior supuesto.

—Son cosas del lenguaje y, en el “tienes”, está tu perdición. ¡Aquí me tienes!

—Reconozco el tener, no me desdigo. Tengo poder, tengo mi ciencia. Tengo dineros en las arcas llenas. Tengo saber, conocimiento, sucedáneos que mitigan mis fatigas, tengo mucho poder, te tengo a ti, te tengo, ¡Y tengo!

—Tienes mucha razón, lo tienes todo, menos a mí muchacho  presumido, que te lo  expropias todo. ¡La  regaste!: Guerras de religión, debates turbios, cruzadas bendecidas o en mi nombre pero yo estaba allí, aun cuando no en decretales ni en espadas ni en cañones ni en metrallas ni en las bombas (tontas o inteligentes), sino en el hombre que sufre que desangra, en sus cuerpos, en sus almas.

—Trambuluqueado estoy y no comprendo: compresto eres Musa, eres microbio. Te disfrazas de duende, hada y en ángel, y hasta de extraterrestre. Si no fuiste creador ¡Qué fuiste, entonces! Y si esto sabías  iba a pasar, ¡Pa’qué me creates!

—No llores muchachito, has de guardar tus lágrimas. Acepto tus lamentos y plegarias. Pero acuérdate de Job, ¡Cómo le fue por exigirme cuentas! Contigo estoy de siempre, no me rajo. Y  pido, te suplico, reproduzcas, aquella la oración que te apenaba, porque creías que no era pertinente para el Dios de las alturas que soñabas. Pero el Dios que confiesas  no se raja, está contigo donde quiera existas, te acompaña en tus penas y en tus gozos y renace y renace por lo siglos.

—Me vuelves confianzudo, así ya cambia. Pero si tú lo quieres, sale y vale. ¿Resabios maniqueos, tal vez gnósticos y todo recogido a lo largo de mi historia destemplada? Los fragmentos aquellos ¡Qué atrevidos!,  en el 73. Lo mismos, lo aseguro, lo prometo, y de paso les doy su remozada:

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN EL CIELO. Padre nuestro  porque creemos que lo eres. Tú generaste la explosión inmensa que según los astrofísicos fue el principio de la materia y después en espiral ascendente tejió las maravillas del cosmos, desde la micromolécula hasta el microcosmos de conciencia que es el hombre.

“Tu nos arrojaste a este remolino de vértigo que es la vida y nos lanzaste a una aventura dolorosa. Nos hiciste inmensos  porque colocaste dentro nuestro tendencia insaciable de conocer, de amar y nos has dado potencialidades inmensas de amar (o de odiar) de crear (o destruir)”.

Padre eres de la madeja aún no desecha del microcosmos del átomo y eres padre también de la célula que lleva en sí la vida y engendra vida. Padre eres, porque no tienes prisa, de los primeros microorganismos que despertaron azorados a la vida en la  inmensidad de los océanos vírgenes allá en aquellos tiempos para nosotros lejanísimos. Padre eres de los peces que salieron a tierra firme y transformaron sus aletas en  patas y sus branquias en pulmones  para respirar el aire aún no contaminado por la creatividad del  hombre.

Padre eres de aquellos monstruos biológicos que llamamos dinosaurios y padre eres de los cuadrumanos de los cuales nosotros dependemos por parentesco en millonésima generación. Padre eres también de las plantas y de las piedras, de los metales y de las montañas, del agua y del fuego, de las estrellas y de sus  planetas y sus posibles habitantes, y de las galaxias y sus posibles confederaciones de sociedades inteligentes.

Como padre te manifiesta en todo proceso viviente o  no viviente; en todo fenómeno social. Como padre te manifiestas en toda convulsión humana desde los tiempos de la vida de las cavernas hasta la edad en que el hombre ha amasado el uranio y el hidrógeno respondiendo a esa tendencia que le diste de crear (o destruir).

Padre te manifiestas en este tiempo doloroso para  nosotros en que nos agitamos presas de la desorientación y muchos hemos perdido la fe en la vida pero otros muchos nos renovamos y reorientamos nuestra mirada hacia el nuevo hombre, el hombre cósmico.

Padre nuestro eres (pues nos has dado como herencia todo un cosmos donde habitas) PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS.

Estás en los cielos, en el cosmos poblado de galaxias, desde el centro a la periferia del universo, rumbo a los cuatro puntos cardinales del universo.

Nuestro cielo comienza en la tierra, en este pequeño planeta al que bautizamos con el nombre de Tierra; pero tu cosmos no tiene “fin” aunque tuvo principio. No tiene fin para nuestras miradas porque los juguetes para escudriñarlo que hemos inventado están a la medida de nuestra miopía. Pero medimos su esfera con el metro de la poesía y del arte

Llenas el universo, como se ha dicho. Llenas nuestro globo y te manifiestas en cada pedazo de materia inorgánica u orgánica. En los mares y en las altas montañas, en los desiertos, en las selvas, en las llanuras, en las pequeñas poblaciones primitivas, en las grandes concentraciones urbanas y ultramodernas de lo que nosotros llamamos Europa, América, Asia, Oceanía o Africa.

Permaneces entronizado en las demás estrellas, que por millones se organizan en torno a nuestra Vía Láctea y tu cosmos se extiende más allá, a distancias que nosotros medimos en millones de años luz pero que tu las ves y las percibes fuera de nuestro tiempo y de nuestro espacio, porque trasciendes tiempo y espacio.

“Eres el Señor en la Nebulosa de Andrómeda, en la Nube de Magallanes y en las galaxias alfa, beta, gama y omega. Eres el alfa y el omega porque eres el principio de todo y eres el fin de todo. Los cielos con sus astros proclaman tu gloria. Nosotros  te glorificamos, y por eso aspiramos a que sea SANTIFICADO TU NOMBRE

Nombre indefinible. Absoluto porque no alcanzamos a percibir lo infinito por nuestras miradas limitadas; y te llamamos el Altísimo,  porque te consideramos lejos, muy lejos de nosotros, porque nos falta la fe y no reparamos en que estás dentro de nosotros porque tu Espíritu nos alimenta y dentro de ti vivimos, nos movemos y existimos, según dice de ti s preclaro mensajero. También te llamamos el Señor y Dios y el Eterno y Motor Primero, la Materia. Te buscamos.

Tu nombre ha tomado diversas denominaciones dentro de la memoria mágica de generaciones y  generaciones que te han temido o te han amado. Y eres Alá, Hitzilopoztli, Ahrimá, Astarté, Jehová o Quetalcóatl, Materia, Cosmos, Indefinido. En todos tus nombres se encuentra la angustia y el interrogante del ser que sufre y  pide compasión o del ser que goza y se proyecta (en sublimación).

Santificado sea tu nombre, tu mismo, ahora y hace miles de años y dentro de miles de años más mientras haya hombres y dentro de millones de años mientras haya aún seres inteligentes en el cosmos pasando por  su definitiva creación; y millones de millones de años multiplicados hasta el infinito sin límite ninguno, cuando ya no haya hombres sobre la Tierra como los conocemos y cuando ya sobre ningún  planeta ni estrella ni constelación ni galaxia haya seres en proceso de perfección, sino todo se haya consumado en ti, para que seas todo en todos, como dice tu mensajero, cuando HAYA VENIDO SOBRE NOSOTROS TU REINO.

Reino ciertamente aún lejano, pero que comenzamos nosotros mismos a construir, con tu ayuda, sobre la tierra. Pero ves cómo nos resistimos a construir tu reino. Tu en la persona de tu hijo Jesús te manifestaste a nosotros y nos enseñaste lo que es tu reino, “donde hay muchas moradas” para todos.

Pero hay entre nosotros resistencias no sólo a construir el reino, sino también a considerar factible que ese reino  pueda construirse y aún, que pueda existir. Hay pánicas resistencias a construir tu reino entre quienes creen que la verdad absoluta se ha descubierto ya y que son los poseedores de la misma. Otros nos resistimos a construir tu reino de justicia, aun cuando nos confesemos seguidores y la Tierra está llena de injusticia.

En cambio,  ves qué lejos está de venir tu reino de justicia: el hambre amenaza a millones de hombres a quienes se ha dicho no se preocupen del alimento, porque los pájaros no trabajan y bien que friegan en siembras y cosechas hasta invadiendo la propiedad privada, y bien que comen y beben.

Cuántos millones vegetan sin porvenir, sin alimento ni vivienda, víctimas del despotismo, tratados como cosas cuando debieran verse como centros de conciencia que de alguna manera te refleja en tu imagen.

A pesar de todo necesitamos, sin embargo, acelerar la construcción de tu reino que es don. Aún así, en el aquí y ahora, que las estructuras de poder, y esto parece una utopía, se pongan al servicio de todos pero no sólo en servicio de clanes, castas, mafias y grupos del poder o el del dinero, manejados tal vez por los  imperios que ahora se disputan la Tierra.

Aspiramos también a que líderes de la política conciban al mundo con visión planetaria de promoción humana,  pero no experimento para sus pretensiones de poder y de dominio. Y queden en los archivos de la historia las pretensiones de imperios únicos y llegue el imperio planetario, el de todos, pero sin hegemonías ni ejércitos privados, sin bancos del dinero usurpadores de los bienes comunes ni bancos de datos que niegan el saber y fomentan las ambiciones de poder y dominio y ven al hombre de carne y hueso como ficha, cifra, referente estadístico y no corazón que al amor aspira.

Que se vea al cuerpo como recipiente del amor y de la ciencia que articula al Cosmos, y no esclavo de rufianes que lo insultan con sus manejos violentos y artilugios que lo instrumentan para ganar dinero.

Que tu reino empiece a establecerse en cada uno de los países que conforman la Tierra, los desarrollados o no, los ricos y los pobres, los que hoy por hoy se organizan conforme al sistema capitalista o su tendencia se llama socialista. Los que hablan en griego, hebreo, o latín transformados una vez que el Espíritu sopló tanto en el Hebreo como en el Griego, o en el país del Lacio, en lo que hubo y hay en todos, de humanismo.

Lo sabemos, Señor, que el  implante de tu reino en estos términos y tierras, es difícil y lento. De todas maneras, que venga tu reino a través de la ciencia y de la técnica, en los avances cada vez más acelerados en sus descubrimientos, hasta que no quede rincón de la Tierra que no haya penetrado el ojo, oído, el tacto, el olfato y el gusto de la curiosidad humana.

Que no quede partícula desconocida por nosotros y tampoco rincón alguno inexplorado dentro de la entraña de la Tierra y dentro de la entraña del mar y sobre la superficie de  la Tierra en sus montañas, sus praderas, sus desiertos y en sus lagos y ríos y en sus superficies desoladas por el hielo, o las arenas.

Que el globo terráqueo sea tan transparente para el hombre como lo es un cristal. Y que no quede, después, ningún rincón ignoto para el hombre en torno a su Sol y sus planetas y tampoco enigmas en torno a su Universo, las estrellas próximas y lejanas, las nebulosas cercanas y lejanas.

Que conozcamos si definitivamente, como lo creemos algunos, tu Universo está poblado también, en todos sus rincones, por seres vivos e inteligentes, en mayor o menor proceso de crecimiento, vale decir, de su creación definitiva, porque evolución y creacionismo, teorías siempre de aproximación a lo que creaste, nunca, nunca ni ahora, serán definitivas.

Porque el miedo, el temor y el asombro ante lo que tu creaste, nos hicieron sembrar de inquisiciones y pesquisas para causar también miedo y temblor entre tu  pueblo. Pero ahora también los miedos, no a la ciencia, hacen temer que sí, que eso era cierto, sí tuvo principio, sí fue creado y ciencia y fe no son adversas porque los big-bang, los agujeros negros, innumeras galaxias y a lo mejor innumeras creaciones, signos todos lo son de que tú Existes.

Que dominemos, pues sí, sin trastocar designios, a todo tu Universo aun cuando deban pasar años por millones y millones y la naturaleza que nos diste, por obra tuya y fidelidad nuestra, se encuentre mucho, mucho transformada y las formas humanas conocidas en este siglo XX, y en el XXI, ni rastros de ellas haya y entonces pululen por el Cosmos seres cuyos ancestros nacieran aquí, en este vivero de los hombres libres, por cuanto herederos del universo mundo.

Y entonces, Señor, aun cuando habrán pasado millones de millones multiplicados al infinito, habrá venido tu reino. Mientras tanto, desde ahora, construyéndolo, contribuyendo contigo a construirlo, deseamos que  venga a nosotros tu reino,  pero no, no la nuestra sino que HAGASE, SEÑOR, TU VOLUNTAD, ASI EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO.

Prendiste en nosotros un foco de conciencia que no podrá apagar nadie. Muchos consideramos, sin embargo, a tu obra como absurdo. Pero diste conciencia a los humanos, aspiraciones que cultivan la utopía, pero la fragilidad impide realizarlas.

Qué es la Tierra, y suena a bíblico, sino una pequeña cárcel dentro de nuestro Universo inmenso. Hacemos apenas intentos para sobrepasar la placenta de nuestra Tierra y hemos logrado un poco, acercarnos apenas a la ventana de tu Cosmos.

Nuestro cuerpo es sacudido por la llamada a la unión, pero es copada por la limitación propia y del otro. Imbuiste en nuestro corazón (así expresamos nosotros nuestra emotividad y sentimientos), una inclinación irresistible a amar y ser amados, pero ya ves, qué dividido tu mundo. Nos desgarramos unos y otros, en la guerra desde que éramos tribus nómadas, en las selvas o en la arena, hasta que somos naciones; desde el pedernal, la flecha, el arco, hasta el cañón, el fusil o la bomba “inteligente”.

Nuestra sed infinita de amar o ser amado, no logra, a veces, traspasar el narcisismo, el clan o hasta la etnia, porque estamos divididos en sectores, en gremios o en clases. Tú trazaste las leyes de la marcha del mundo, pero nos hiciste libres de tal modo, que nosotros nos ajustamos, o no a ellas.

Si nos ajustamos, creamos ambientes llevaderos para gozo de todos. Si no, creamos, diseñamos, proyectamos y hacemos la guerra, usamos o abusamos de tus bienes y si el caso  amerita, nosotros mismos podremos inmolarnos, mediante la fuerza del átomo, mediante el suicidio social o transmutar con nuestra química el mismo clima, ahora mediante su cambio drástico, por terrible reacción defensiva de la madre Tierra.

Por todo esto y más y porque permites que la historia humana se vaya gestando, con auxilio de  participación directa del hombre, con suma lentitud y en medio de dolores, hágase pues tu voluntad en la Tierra. Y aunque muchas cosas nos parecen incomprensibles y absurdas, y no las entendemos, hágase, sin embargo, tu voluntad en la Tierra.

Y en los cielos: los astros, las estrellas con sus planetas y lunas, las galaxias y nebulosas, los hoyos negros que remiten a lo incomprensible, los universos paralelos y los reinos de los seres que en inconmensurable número pueblan lo creado. Ya sean lo que llamamos ángeles, ya sean los que llamamos alienígenas, ya sean universos de robots o máquinas o ya sean universos biológicos donde se siente, se ama, se goza, se canta, aunque de momento también se llore.

Que en todo el Universo, que surgió de la “Nada”, para nosotros oscura y que ahora ciframos en la matemática, en la ciencia, pero también en la intuición y en el canto,  se cante  la grandiosa, inconmensurable, admirable y bella explosión del Big-Bang. Y ya sea que tu Cosmos se extienda y se contraiga para cada vez en miríadas de millones de años y en cada eón  hacer surgir nuevas, innumeras especies de ángeles, de hombres, que todos los seres, como en el cuadro de  los cuatro Vivientes, te digan Alabado y que seas por siempre, siempre, el Santo, Santo, Santo.

O sea por el contrario que el Universo haya nacido, crezca, se reproduzca y muera, de frío, o de calor, pero después de haber “expulsado”, en el acto creador supremo por tu Nombre, a miríadas y miríadas  de vivientes para ponerlos frente a tu insondable misterio y sean  plenificados así en, en el gozo y la acción permanente.

Porque serían visitantes, turistas de todos los cuatro puntos cardinales de lo creado y serían hechos así  también el corazón del cielo, en contraste,  y además, con universos robóticos, cibernéticos y automatizados, reales o imaginarios, por lo demás virtuales. Pero aún así, que todos los seres, como en el cuadro de los cuatro Vivientes, todos te digan bendiciendo por siempre, el Santo, Santo, Santo.

Y entonces tu Tierrita, como lo dices en las tradiciones, habrá recibido el don de  transparencia, y si ahora, obediente al “crece y multiplícate”, también se vuelvas dócil al “obra la justicia”, y el pan a ti solicitado sea debidamente agradecido y por eso mismo se comparta, habrá recibido entonces para siempre el prometido Pan del Cielo.

—Allí está, mi Musita misteriosa de los vientos y pregunto, si ha de merecer mi comentario alguna opinión profesional desde tu esfera.

—Megalómano, sí, también Narciso. Navegas demasiado en las alturas y así te desentiendes lo inmediato. Crees que si traspasas universos, sofocas con palabras y con frases tu real acontecer y tu miseria. Opinas que las cosas de tu vida se extienden hacia esferas planetarias. Proyectas hacia tiempos infinitos tu finitud tan dolorosa y triste. Expresas en liturgias luminosas la oscuridad de tu conducta tibia. Remites al Big-Bang evolutivo tus rechazos a tesis creacionistas. Exaltas la creación evolutiva, para eludir plegaria y compromiso. Adoras los esquemas de tu ciencia, para copar pasión y sentimientos. Exaltas discurrir en positivo, para eludir la exultación y el arte. Te afianzas en la sombra de tu Padre, para negar el  regazo de tu Madre. Te asomas a fronteras invisibles, y luego renegar de lo visible. Espero que segunda parte, mantenga tu atención en lo concreto: si de veras compartes pan que pides y perdonas de veras las ofensas, si has sorteado el sinfín de tentaciones y si aceptas en verdad al Bien que te libera.

Como digo una cosa, digo la otra y no lo publicites: el afecto que nace, nunca muere; haré realidad tus sueños nobles; si quieres ser creador, creador eres; navegante serás si así lo quieres, por insondables mundos misteriosos; si apeteces amar, serás amado; si quieres poseer, el todo es tuyo. ¿Rey quieres ser?, tendrás tu reino. Vida quieres tener, la vida es tuya. ¿Inmortal?,  por supuesto, no menos de’eso. Pero está con cuidado: desde aquí, más no del todo en esta esfera. Pobre sería la oruga si volara, antes de que fuera mariposa. Después de Navidad vienen las cruces, después viene la Pascua de la Vida. Nada es tan fácil. Los dones se regalan pero no “gratis”. Los dones caen del cielo, pero para apararlos, de veras, te lo digo, no se vale el estar adormilado pero sí vigilante, despertado.

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora,                                    Mich., México, VENTANAS, 2—3 B, 1 de Enero del 2006)

 

++++++++++

(FANT16)

 

 

 

 

LA ORUGA ENDIOSADA

                                                         Silviano Martínez Campos

 

— ¡Riing, Riiing, Riiiiiing!

— ¡Bueno!

— ¡Malo!

—Otra vez usted, sus moditos los conozco y no le digo qué se le ofrece,  porque no ando ni tantito de ofrecido con usted ni estoy a sus órdenes. A las  órdenes sólo  estoy de Quien usted sabe y a Quien usted niega. Qué onda, o qué jáis, y no hago más entrevistas a demonios. De seguro tampoco le gustó la oración esa.

—Ni quito ni pongo, en eso de lo que usted llama oraciones. Sólo le pido, le suplico,  no cumpla su amenaza  de abordar eso de compartir  panes (ve cómo me fue en el desierto). Ni prodigar perdones (ve cómo me fue con los arrepentidos Pedro y Pablo). Ni el asunto de las tentaciones (se acaba mi negocio). Está bien, no me opongo: es siempre bienvenida su religiosidad de las alturas, no compromete. Y entre más lejos esté, en las galaxias, menos perturbaciones hay aquí, en mis fértiles terrenos.

—Lo dicho: cómo es que Miguel lo agarró de la cola, lo zangoloteo y lo lanzó a la Tierra, estando el Universo tan grandote.

—Lo dicho: no tuve tiempo de averiguarlo.

— ¡Sáquese!, voy a escribir mi segunda parte de La Oruga.

Por qué no se queda siempre en oruga, viera (y lo digo por mi experiencia aquella del Paraíso): ¡qué estimulante y seductor es arrastrarse siempre por el suelo! Tampoco, ni tantito compromete. Pero eso de sentirse ya endiosado, o de perdida ángel y aspirar a conquistar el Cosmos, aparte de ser más bien inmodesto, como que desentona en estos tiempos. ¡Oruga sí, mariposa no, oruga sí, mariposa no, oruga sí, mariposa no! ¡Duro, duro, duro!

— ¡Óigame seductor!, grilla no, razón sí, manipulación no, diálogo sí. Pero no es usted interlocutor para mí: sus olores apestosos impiden siquiera acercársele. Váyase, si lo dejan, a orquestar intrigas, a manejar guerras y a llenar cajas fuertes. A mí, lo mío, mi Tierrita, aquí, y allá la otra, la Tierra Nueva.

—¿!, ¿!, ¿!.

—Perdón, Musita adolorida de los vientos, se me cruzó un intruche. No se puede con esa chusma . En qué íbamos. Esto me recuerda, y no lo atribuyo a seductor ninguno,  aquellos rezos del rosario en la capilla,  cuando adolescente,  con las rodillas bien plantadas en la banca, mientras andaba vagando por aquellas tierras  de Africa, acompañando a Julio Estrada en sus “Cien Días de Safari”. O codeándome, ¡hazme favor!, con la realeza europea, pero en plenos Siglos XVI ó XVIII. Ya apuntaba  la megalomanía. Con razón el maestro nos conminaba cada rato en clases al grito de: ¡Ya bajen de la torre de Babilonia!

—No ha cambiado mucho la cosa en  ti: entre más viejo, más… soñador. Y no se puede con esa chusma, es verdad,  son legión: hambre, desnutrición, epidemias, violencias, terrorismos, poderes desbordados, riquezas acumuladas, injusticias por doquier, imperios únicos, cambios climáticos… Y, lo peor, los demonios interiores que  ganan la batalla con los desánimos, el enconchamiento en sí mismo, la pérdida del sentido comunitario, la muerte por hambre, o por hartazgo.

Pero a pesar de la hecatombe, yo no predico ni tirrias ni zozobras ni rencores. Ilumino la Tierra más no respondo por los eclipses tenebrosos con que tu mismo la encubres. Si he de ser camino, no respondo de las veredas elusivas que tu mismo construyes; si he de ser verdad, no respondo de tu dialéctica libresca con que llenaste bibliotecas; si he de ser vida, es cosa tuya que te escudes en esa cultura, la cultura audiovisual de  tu santa muerte.

—Me la pones difícil. Dime entonces, con qué cara pido el pan cotidiano y si lo recibo en abundancia me niego a compartirlo y mi consumismo no sólo enajena mi espíritu sino destruye con su química agraria los plantíos necesarios para que otros coman. Con qué cara entonces solicito perdones si a la mera hora se los niego a otros y siembro mi planeta de odios y rencores,  justificados con la ideología del bienestar y el orden. Cómo pido ser liberado del mal,  si yo mismo lo fomento, ya con la pasividad cómplice, haciéndome de la vista gorda, ante tantas infamias; ya negando que haya, para salir del laberinto, otras salidas que conduzcan, ellas sí, al camino, a  la verdad y a la vida.

Aún así, Padre, el PAN NUESTRO COTIDIANO DANOS HOY, pero hoy, y no mañana, pero aquí, y no en el más allá, aun cuando, eso sí, el del más allá está asegurado. El diagnóstico está hecho y nos regodeamos en repetirlo día con día, con la cantinela evasiva del neófito que no sabía pero ya sabe El que ignoraba el hambre del hermano próximo, pero la descubrió mediante el informe o la estadística. Y que mediante el informe y la estadística la quiere remediar por la dificultad que entraña el hacerlo en el aquí y en el ahora, porque realmente lo inmediato compromete y es difícil hacerlo con el que tiene al lado.

Porque es más fácil elaborar planes quinquenales, de un año, o de  sexenio, que formar comunidad liberadora de sí misma. Es más fácil recoger basura que tener la valentía y el arrojo de no tirarla. Es más fácil limpiar ríos, lagos, corrientes y estanques, que acabar con fórmulas mortíferas. Y siempre, siempre, más fácil cosechar que preparar la Tierra.

Por eso, Padre, danos el Pan que tu prometes, el “epiousios” que dicen tus sabios, el supersustancial que alimenta y trans-forma, el que nos conduce a la meta-morfosis, la trans-formación del sí mismo para entonces sí, “endiosarnos” y ser “endiosados”, pero no a la manera de los poderes, sino a tu manera, tu manera amorosa  y callada que transforma, en el silencio y la modestia, a  la oruga en mariposa.

Y así, sí, si somos fieles a la Vida, te confesemos o no, podremos aprender a compartir el pan cotidiano, hecho de la semilla que tú plantaste, amasado por nosotros que somos, eso sí, los responsables en cultivarlo,  repartir y compartirlo.

Por eso mismo, PERDONA NUESTRAS OFENSAS, de las cuales hemos colmado la Tierra. Pero no esas ofensas que te expone a diario, desde el reclinatorio, desde la asamblea ritual, desde el silencio dolorido del rincón solitario, el corazón contrito. A ese le contestas tú, Amoroso, y de  inmediato, con la caricia amorosa y la ternura de la Madre.  Porque más tardamos en solicitar perdones que tu en prodigarlos sin medida.

Sino esas ofensas de tu pueblo en la Tierra. La Tierra que ha sido devastada por la codicia y el apetito depredador del hombre. Y los bosques, selvas, ríos, lagos y mares sufren el atentado de la química humana que ignoró el equilibrio entre el crece y multiplícate, el domina la Tierra, dirígela pero  la destruyes si cometes la injusticia.

Perdón porque hicimos una civilización maravillosa pero injusta, y los Epulones de la historia extendieron sus tentáculos de conquistas por todos los rincones de tu mundo para llenar sus graneros y sus trojes, dejando a los Lázaros sólo las sobras y las míseras pepenas.

Aun cuando es maravillosa tu Tierrita y la dejaste en nuestras manos por aquello de que si no nos gustó como la creaste la hagamos como queramos, somos libres, perdónanos porque no hemos estado a la altura de nuestra prometida grandeza. No habrá maravilla tecnológica que pueda opacar el hecho de que un joven descarriado asesine, mate. Ni que un poder desbordado espante al mundo con sus armas terríficas durante una guerra invasora.

Perdona porque hemos hecho de la política, tan noble como la concebía el sabio griego, un juego de intereses innobles al servicio muchas veces de los arribismos personales o de grupo, de la transnacional petrolera o del consorcio guerrero, pero poco promotora del decantado bien común, muy predicado aún desde el púlpito, pero escasamente practicado.

Y perdón también porque hemos hecho de la cultura un negocio, más que vehículo de promoción humana, en este caso encerrado en cenáculos, tertulias y entretenimientos elitistas. Porque la música del pobre Beethoven o del inestable Mozart salió a la calle, o a la pantalla, pero para animar comerciales. Y porque renunciamos, en el aquí y el ahora, en actitud vergonzante, a cantar con las Jilguerillas o con los artistas purépechas,  la música que sale de nuestras entrañas campiranas, y al contrario nos adherimos al movimiento universal de las nuevas ondas, lo que es bueno, pero renunciamos a expresarnos como nosotros mismos.

Dejaremos pendiente, por siglos todavía, el COMO TAMBIEN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN.

—Riiiing, riiiing, riiiing. ¡Bravo, Bravo, así se hace, así se dice!, pendiente, pendiente…. ¡Duro, duro, duro!

— ¿Oíste, Musita adolorida de los vientos, una interferencia?

—No hagas caso. Nada conviene más al adversario, que un corazón empedernido.

—Aún así, en el aquí y el ahora, perdonaremos  las ofensas de masacres y holocaustos y que levante el dedo el pueblo, o nación libre de culpa, en grande o en pequeño. Pero  no se olvidará, será una ley perpetua, para que nunca, nunca más, vuelvan al mundo las  insanias.

Y por eso mismo, Padre, LIBRANOS DEL MAL. El mal para nosotros un misterio, cuando limitados tratamos de penetrar en sus causas muy profundas. Pero el mal que vivimos en la desolación y el desánimo. El mal que nos agobia por todos lados en estos tiempos finales del siglo y del milenio. Porque si terminó en el calendario un siglo y terminó un milenio, los males heredados continúan y la hecatombe del cambio no ha logrado cambiar esquemas recibidos.

Que el fin del mundo, este mundo rural y agrario por nosotros conocido, no desemboque en el fin de tu pueblo ingenuo, el que se alimenta de manera inmediata de los humores de la Madre Tierra. El que con sus guaraches o botas rústicas la acaricia y con sus manos la toca y la mima y con sus oídos, oye y escucha sus susurros en vientos y mareas y con sus ojos admira lo bien que fue hecha, aun cuando en ella predomine también la ley del toma y daca, del que se inmola para que otros vivan.

Que la sociedad tecnológica naciente, la del conocimiento y saber virtuales, no sea el fin de la especie en catastrófica, apocalíptica, autoinmolación del hombre. Y, por el contrario, el ser hombre en la nueva era implique mayor  y purificada devoción al ser vivo, aun cuando se afiance y consolide la visión del hombre cósmico, al igual que hijo de la Tierra, heredero de los cielos estrellados.

Que los miedos por el no saber y no entender lo que viene, no castren los sentimientos nobles que adornan a tu pueblo, nobles sentimientos que se vuelven amoroso apoyo solidario en tiempos de desastre y dejan manifiesto el rostro bondadoso de tu obra, de tu imagen, fructífera cosecha de la semilla sembrada en aquel por tu Palabra. Fin.

—Viene tu crítica, Musita adolorida de los vientos.

—Debes cambiar el título, debes suprimir el “fin”. Siempre hay interferencias al principio, siempre hay interferencias en el fin. Cuatro semillitas cayeron en tu suelo fértil, pero una al cruzar tu cielo resultó averiada. El fin llegará cuando todos tus esfuerzos, todos tus afanes los centres en curar la semillita insana para que ella también disfrute de los bienes de tu Tierra.

Cultivas, riegas, atiendes en tu huerto a la plantita bella, para que sea más lozana y atractiva; pero no abandones a la frágil, la lisiada, la humildita, para que ella también coma y  beba, para que ella también disfrute y se solace con la savia y el maná sabroso de la Tierra. ¿Y qué si ella, la última es después la primera? Desecha tus temores: en la gran casa ciertamente hay para todos. Y como dice el sabio, tampoco hay epulones excluídos; pero no como aquí: criterios arbitrarios no funcionan.

— Cambiemos pues al alimón, Musita, el nombre de la oruga voladora. Porque si ya vuela, eso quiere decir que algo en ella no funciona. Que se renombre pues y se le llame la oruga trepadora.

—Trepadora, es mejor, aun cuando tampoco encaja. ¿Estás seguro de alcanzar en tus afanes la inmensidad del Universo mundo? Llegarás si acaso a los planetas y a sus lunas y muy si acaso a la estrella más cercana. Cura tu fantasía, al cielo  no se llega cual la mortal oruga.

— Empiezo a comprender, Musita, los planos en que tu te desenvuelves. Otra dimensión, si es que lo entiendo, imposible de remontar por la oruga si no antes se convierte en mariposa. Cambiemos pues el nombre: la clave de la oruga voladora.

—Empíezas a entender, pero aún falta. Si centras tu saber en el entendimiento, inventas y diseñas claves. Y luego diseñas tus sistemas en torno al intelecto. Después absolutizas bibliotecas y saberes, para luego defenderlos con las armas. Es cuando te domina el miedo de perderlas y vienen los gulags, inquisiciones, tu ley inamovible del mercado, vienen las arrogancias del partido, de curias medievales; de cruzadas, antiguas y modernas, las que rescatan templos o inmolan sacrificio al dios  petróleo.

—Y así nos endiosamos los sistemas, confundimos los reinos con las curias,  y al pueblo con todo el aparato. Predicamos libertad, pero la libertad transnacional con que destruye al mundo.

—Encontramos la clave, muchachito. La oruga endiosada, es la salida. El hombre penetrado de infinito, endiosado por don aún como oruga, para que sea él mismo el que descubra el Cosmos, pero sólo convertido en mariposa.

— ¡Es fácil de entender!, haberlo dicho. Para mí que la clave, es la Palabra, pero bien en la oruga penetrada… y encarnada. Endiosada con la ley del amor y la ternura, para que no tenga más miedo y así comparta el Pan que le llega regalado y el pan cultivado con sudores. ¡La oruga endiosada desde arriba, para que ella no se endiose desde abajo!

 

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, VENTANAS, 4—5 B, 22 de Enero de 2006)

+++++

cerro-del-metate-3

 

 

 

 

 

 

+++++++++++++

( UN ENLACE SUGESTIVO: http://lavozdelmuro.net/33-imagenes-que-haran-replantearte-tu-existencia/ )

+++++

https://silvianomartinez.wordpress.com/suenos-guajiros-rusticos-vi-con-introduccion-del-11-viii-014/

http://laantenaplanetaria.wordpress.com/mi-caminar-silviano-martinez-campos/

++++++++++

 

 

DSCN3125

Si conociéramos los sueños del hombre blanco…Leonardo Boff

Si conociéramos los sueños del hombre blanco…

2014-11-21


  La crisis económico-financiera que aflige a gran parte de las economías mundiales ha creado la posibilidad de que los muy ricos se vuelvan más ricos de lo que nunca antes han sido en la historia del capitalismo, lógicamente a costa de la desgracia de países enteros como Grecia, España y otros, y de modo general de toda la zona del euro, tal vez con una pequeña excepción, Alemania. Ladislau Dowbor (http://dowbor.org), profesor de economía de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP) resumió un estudio del famoso Instituto Federal Suizo de Investigación Tecnológica (ETH) que compite en credibilidad con las investigaciones del MIT de Harvard. En este estudio muestra como funciona la red del poder corporativo mundial, constituida por 737 actores principales que controlan los principales flujos financieros del mundo, ligados especialmente a los grandes bancos y otras inmensas corporaciones multinacionales. Para ellos, la crisis actual es una oportunidad incomparable de realizar el mayor sueño del capital: acumular de forma cada vez mayor y de manera concentrada.

El capitalismo ha realizado ahora su sueño, posiblemente el último de su ya larga historia. Ha tocado techo. ¿Y después del techo? Nadie sabe. Pero podemos imaginar que la respuesta nos vendrá de otros modelos de producción y de consumo sino de la propia Madre Tierra, de Gaia, que, finita, no soporta más un sueño infinito. Ella está dando claras señales anticipatorias, que al decir del premio Nobel de medicina Christian de Duve (véase el libro Polvo Vital: la vida como imperativo cósmico, 1997) son semejantes a aquellos que antecedieron a las grandes destrucciones ocurridas en la ya larga historia de la Tierra (3,8 miles de millones de años). Tenemos que estar atentos pues los eventos extremos que ya estamos vivenciando apuntan a eventuales catástrofes ecológico-sociales, aun en nuestra generación.

Lo peor de todo es que ni los políticos ni gran parte de la comunidad científica ni la población se están dando cuenta de esa peligrosa realidad. Es tergiversada u ocultada, pues es demasiado antisistémica. Nos obligaría a cambiar, cosa que pocos desean. Bien decía Antonio Donato Nobre en un estudio recientísimo (2014) sobre El futuro climático de la Amazonia: «La agricultura consciente, si supiese lo que la comunidad científica sabe (las grande sequías que vendrán), estaría en las calles con carteles exigiendo al gobierno la protección de las selvas y plantando árboles en su propiedad».

Nos falta un sueño mayor que galvanice a las personas para salvar la vida en el Planeta y garantizar el futuro de la especie humana. Mueren las ideologías. Envejecen las filosofías. Pero los grandes sueños permanecen. Ellos nos guían por medio de nuevas visiones y nos estimulan a gestar nuevas relaciones sociales, con la naturaleza y con la Madre Tierra.

Ahora entendemos la pertinencia de las palabras del cacique piel roja Seattle al gobernador Stevens del Estado de Washington en 1856, cuando éste forzó la venta de las tierras indígenas a los colonizadores europeos. El cacique no entendía por qué se pretendía comprar la tierra. ¿Se puede comprar o vender la brisa, el verdor de las plantas, la limpidez del agua cristalina y el esplendor de los paisajes? Para él la tierra era todo eso, no el suelo como medio de producción.

En este contexto piensa que los pieles rojas comprenderían el por qué de la civilización de los blancos «si supieran cuáles son las esperanzas que transmite a sus hijos e hijas en las largas noches de invierno, cuáles son las visiones de futuro que ofrece para el día de mañana».

¿Cuál es el sueño dominante de nuestro paradigma civilizatorio que colocó el mercado y la mercancía como eje estructurador de toda la vida social? Es la posesión de bienes materiales, la mayor acumulación financiera posible y el disfrute más intenso que podamos de todo lo que la naturaleza y la cultura nos pueden ofrecer hasta la saciedad. Es el triunfo del materialismo refinado que alcanza hasta lo espiritual, hecho de mercancía, con la engañosa literatura de autoayuda, llena de mil fórmulas para ser felices, construida con retazos de psicología, de nueva cosmología, de religión oriental, de mensajes cristianos y de esoterismo. Es pura engañifa para crear la ilusión de una felicidad fácil.

Así y todo, por todas partes surgen grupos portadores de nueva reverencia hacia la Tierra, inauguran comportamientos alternativos, elaboran nuevos sueños de un acuerdo de amistad con la naturaleza y creen que el caos presente no es solo caótico, sino generativo de un nuevo paradigma de civilización que yo llamaría civilización de la religación, sintonizada con la ley más fundamental de la vida y del universo, que es la panrelacionalidad, la sinergia y la complementariedad.

Entonces habremos hecho la gran travesía hacia lo realmente humano, amigo de la vida y abierto al Misterio de todas las cosas. Es el camino a seguir.

Leonardo Boff


“El hambriento nos pide dignidad, no limosna”: el Papa Francisco en la FAO

(Tomado de Religión Digital: http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/

“Tenemos la sospecha de que queremos sacar del diccionario la solidaridad”

Papa en la FAO: “El hambriento nos pide dignidad, no limosna”

La Reina Letizia pidió “que cualquier ser humano en cualquier rincón del mundo tenga una vida mejor”

José Manuel Vidal, 20 de noviembre de 2014 a las 10:54

Recuerdo la frase de un anciano: Dios siempre perdona; los hombres, a veces; la tierra no perdona nunca

El Papa, ante la FAO/>

El Papa, ante la FAO

(José M. Vidal).- El Papa en la Cumbre de la FAO. Con un discurso profético, en el QUEdijo, entre otras cosas, que “LOShambrientos nos piden dignidad, no limosna” e iunvitó al mundo a cuidar “la hermana y madre tierra” y no dejar que se elimine del diccionario la palabra solidaridad”.

Tras la intervención de la Reina Letizia, QUE reivindicó “que cualquier ser humano en cualquier rincón del mundo tenga una vida mejor y más saludable”, entró el PAPAFrancisco, entre los aplausos de todos los PRESENTES.

Después intervino el director GENERAL de la FAO, doctor Graziano, que se dirigió al Papa en español. “Su presencia hoy con nosotros es una forma de hacer historia”

“El hambre sigue afectando a 800 millones de personas y no podemos ser indiferentes ante eso”

Pidió la “erradicación del hambre y de la miseria. La miseria no es un destino y el hambre es evitable”.
Algunas frases del discurso del papa

“Con sentido de respeto y aprecio, me presento hoy aquí”

“Le agradezco la calurosa acogida”

“Asegurar la nutrición”

“La Iglesia trata de estar atenta y solícita respecto al bienestar de las personas, especialmente de los que viven marginados y excluidos, para que se garantice su dignidad”

“Los destinos de las naciones están cada vez más entrelazados”

“Relaciones a menudo dañadas por las sospechas recíprocas, que se convierten en formas de agresión bélica y económica”

“Lo sabe bien quien carece del pan cotidiano y de un trabajo decente”

“El derecho a la alimentación SÓLO quedará garantizado si nos preocupamos por las personas que sufren los efectos del hambre”.

“Hoy se habla de derechos, olvidando con frecuencia los deberes”

“Nos preocupamos demasiado poco de LOS que pasan hambre”

“La lucha contra el hambre se ve obstaculizada por la preeminencia de la ganancia, que han REDUCIDO los alimentos a una mercancía sujeta a especulación”

“El hambriento está ahí, en la esquina de la calle, y pide carta de ciudadanía. Nos pide dignidad, no limosna” (aplausos)


“Las personas y los pueblos exigen que se pongan en práctica la justicia, no solo la legal, sino la DISTRIBUTIVA

“La primera preocupación debe ser la persona misma, aquellos que carecen de alimento DIARIO y luchan sólo por la supervivencia”

“Juan Pablo II, en la inauguración de la primera conferencia, puso en guardia a la comunidad internacional ante el riesgo de que la paradoja de la abundancia y el derroche está ante NUESTROS ojos”

“Esta paradoja sigue siendo actual”

“El segundo reto es la falta de solidaridad. Una palabra que tenemos la sospecha de que inconscientemente la queremos sacar del diccionario”

“Creciente individualismo y división”

CUANDO falta la solidaridad en un país se resiente todo el mundo”

“A los Estados se les pide que se ayuden unos a otros”

“La ley natural es una fuente inagotable de inspiración: amor, justicia, paz, elementos inseparables entre sí”

“Así, el objetivo de nutrir a la FAMILIA humana se hace factible”

“Las Iglesia trata de ofrecer también en este campo su propia contribución: atención constante a la vida de los pobres y necesitados en todas las PARTES del planeta”

“Derecho a una existencia digna”

“Compartir la riqueza económica del mundo”

“Ninguna FORMA de presión política o económica puede ser aceptable”

“Pienso en NUESTRA hermana y madre tierra. ¿Somos libres de presiones políticas y económicas para cuidarla, para evitar que se autodestruya?”

“Cuidar el planeta”.

“Recuerdo la frase de un anciano: Dios siempre perdona; los hombres, a veces; la tierra no perdona nunca”

“Cuidar la hermana tierra, la madre tierra”

“Pido al Todopoderoso que bendiga a todos”

Texto íntegro del discurso del PAPA ante la FAO

Señor Presidente,
Señoras y Señores
Con sentido de respeto y aprecio, me presento hoy aquí, en la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición. Le agradezco, señor Presidente, la calurosa acogida y las palabras de bienvenida que me ha dirigido. Saludo cordialmente al Director GENERALde la FAO, el Prof. José Graziano da Silva, y a la Directora General de la OMS, la Dra. Margaret Chan, y me alegra su decisión de reunir en esta Conferencia a representantes de Estados, instituciones internacionales, organizaciones de la sociedad civil, del mundo de la agricultura y del sector privado, con el fin de estudiar juntos las formas de intervención para asegurar la nutrición, así como los cambios necesarios que se han de aportar a las estrategias actuales. La total unidad de propósitos y de obras, pero sobre todo el espíritu de hermandad, pueden ser decisivos para soluciones adecuadas. La Iglesia, como ustedes saben, siempre trata de estar atenta y solícita respecto a todo lo que se refiere al bienestar espiritual y material de las personas, ante todo de los que viven marginados y son excluidos, para que se garanticen su seguridad y su dignidad.

1. Los destinos de cada nación están más que nunca enlazados entre sí, al igual que los miembros de una misma familia, que dependen los unos de los otros. Pero vivimos en una época en la que las relaciones entre las naciones están demasiado a menudo dañadas por la sospecha recíproca, que a veces se convierte en formas de agresión bélica y económica, socava la amistad entre hermanos y rechaza o descarta al que ya está excluido. Lo sabe bien quien carece del pan cotidiano y de un trabajo decente. Este es el cuadro del mundo, en el que se han de reconocer los límites de planteamientos basados en la soberanía de cada uno de los Estados, entendida como absoluta, y en los intereses nacionales, condicionados frecuentemente por reducidos grupos de poder. Lo explica bien la lectura de la agenda de trabajo de ustedes para elaborar nuevas normas y mayores COMPROMISOS para nutrir al mundo. En esta perspectiva, espero que, en la formulación de dichos compromisos, los Estados se inspiren en la convicción de que el derecho a la alimentación sólo quedará garantizado si nos preocupamos por su sujeto real, es decir, la persona que sufre los efectos del hambre y la desnutrición. Repito, sujeto real.
Hoy día se habla mucho de derechos, olvidando con frecuencia los deberes; tal vez nos hemos preocupado demasiado poco de los que pasan hambre. Duele constatar además que la lucha contra el hambre y la desnutrición se ve obstaculizada por la «prioridad del mercado» y por la «preminencia de la ganancia», que han reducido los alimentos a una mercancía cualquiera, sujeta a especulación, incluso FINANCIERA. Y mientras se habla de nuevos derechos, el hambriento está ahí, en la esquina de la calle, y pide carta de ciudadanía, ser considerado en su condición, recibir una alimentación de base sana. Nos pide dignidad, no limosna.

2. Estos criterios no pueden permanecer en el limbo de la teoría. Las personas y los pueblos exigen que se ponga en práctica la justicia; no sólo la justicia legal, sino también la contributiva y la distributiva. Por tanto, los planes de desarrollo y la labor de las organizaciones internacionales deberían tener en cuenta el deseo, tan frecuente entre la gente común, de ver que se respetan en todas las circunstancias los derechos fundamentales de la persona humana y, en NUESTRO caso, la persona con hambre. Cuando eso suceda, también las intervenciones humanitarias, las operaciones urgentes de ayuda o de desarrollo – el verdadero, el integral – tendrán mayor impulso y darán los frutos deseados.


3. El interés por la producción, la disponibilidad de alimentos y el acceso a ellos, el cambio climático, el comercio agrícola, deben ciertamente inspirar las reglas y las medidas técnicas, pero la primera preocupación debe ser la persona misma, aquellos QUEcarecen del alimento diario y han dejado de pensar en la vida, en las relaciones familiares y sociales, y luchan sólo por la supervivencia. El santo Papa Juan Pablo II, en la inauguración en esta sala de la Primera Conferencia sobre Nutrición, en 1992, puso en GUARDIA a la comunidad internacional ante el riesgo de la «paradoja de la abundancia»: hay comida para todos, pero no todos pueden comer, mientras que el derroche, el descarte, el consumo excesivo y el uso de alimentos para otros fines, están ante nuestros ojos. Esta es la paradoja! Por desgracia, esta «paradoja» sigue siendo actual. Hay pocos temas sobre los que se esgrimen tantos sofismas como los que se dicen sobre el hambre; pocos asuntos tan susceptibles de ser manipulados por los datos, las estadísticas, las exigencias de seguridad nacional, la corrupción o un reclamo lastimero a la crisis económica. Este es el primer reto que se ha de superar.
El segundo reto que se debe afrontar es la falta de solidaridad. Una palabra sobre la cual tenemos la sospecha que se desea sacar del diccionario. Nuestras sociedades se caracterizan por un creciente individualismo y por la división; esto termina privando a los más débiles de una vida digna y provocando revueltas contra las instituciones.

Cuando falta la solidaridad en un país, se resiente todo el mundo. En efecto, la solidaridad es la actitud que hace a las personas capaces de salir al encuentro del otro y fundar sus relaciones mutuas en ese sentimiento de hermandad que va más allá de las diferencias y LOS límites, e impulsa a BUSCAR juntos el bien común.
LOS seres humanos, en la medida en que toman conciencia de ser parte responsable del designio de la creación, se hacen capaces de respetarse recíprocamente, en lugar de combatir entre sí, dañando y empobreciendo el planeta. También a los Estados, concebidos COMO una comunidad de personas y de pueblos, se les pide que actúen de común acuerdo, que estén dispuestos a ayudarse unos a otros mediante los principios y normas que el derecho internacional pone a su disposición. Una fuente inagotable de inspiración es la ley natural, inscrita en el corazón humano, que habla un lenguaje que todos pueden entender: amor, justicia, paz, elementos inseparables entre sí. Como las personas, también los Estados y las instituciones internacionales están llamados a acoger y cultivar estos valores, – amor, justicia, paz – en un espíritu de diálogo y escucha recíproca. De este modo, el objetivo de nutrir a la familia humana se hace factible.

4. Cada mujer, hombre, niño, anciano, debe poder contar en todas partes con estas garantías. Y es deber de todo Estado, atento al bienestar de sus ciudadanos, suscribirlas sin RESERVAS, y preocuparse de su aplicación. Esto requiere perseverancia y apoyo. La Iglesia Católica trata de ofrecer también en este campo su propia contribución, mediante una atención constante a la vida de los pobres en todas las partes del planeta; en esta misma línea se mueve la implicación activa de la Santa Sede en las organizaciones internacionales y con sus múltiples documentos y declaraciones. Se pretende de este modo contribuir a identificar y asumir los criterios que debe cumplir el desarrollo de un sistema internacional ecuánime. Son criterios que, en el plano ético, se basan en pilares como la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad; al mismo tiempo, en el campo jurídico, estos mismos criterios incluyen la relación entre el derecho a la alimentación y el derecho a la vida y a una existencia digna, el derecho a ser protegidos por la ley, no siempre cercana a la realidad de quien pasa hambre, y la obligación moral de compartir la riqueza económica del mundo.
Si se cree en el principio de la unidad de la familia humana, fundado en la paternidad de Dios Creador, y en la hermandad de los seres humanos, ninguna forma de presión política o económica que se sirva de la disponibilidad de alimentos puede ser aceptable.
(Palabras improvisadas del PAPA)

Pero, por encima de todo, ningún sistema de discriminación, de hecho o de derecho, vinculado a la capacidad de acceso al mercado de los alimentos, debe ser tomado como modelo de las actuaciones internacionales que se proponen eliminar el hambre.
Al compartir estas reflexiones con ustedes, pido al Todopoderoso, al Dios rico en misericordia, que bendiga a todos los que, con diferentes responsabilidades, se ponen al servicio de los que pasan hambre y saben atenderlos con gestos concretos de cercanía. Ruego también para que la comunidad internacional sepa escuchar el llamado de esta Conferencia y lo considere una expresión de la común conciencia de la humanidad: dar de comer a los hambrientos para salvar la vida en el planeta. Gracias.

El clamor de los indígenas que todavía necesitamos oír. Leonardo Boff

El clamor de los indígenas que todavía necesitamos oír

30/10/2014

La causa indígena nunca ha sido resuelta en Brasil. A todas horas se oye sobre invasiones de tierras indígenas para dar lugar al agronegocio. La homologación de sus tierras es aplazada. Y hay asesinatos y suicidios misteriosos entre los guaraníes.

No obstante, ha habido algunos avances que toca reconocer, como la demarcación y homologación en área continua de la tierra Yanomami contra la presión de media docena de arroceros, apoyados por el latifundio en pro del agronegocio; la devolución de la tierra indígena xavante Marãiwatsédé en la Prelatura de São Felix do Araguaia, de donde habían sido arrancados a la fuerza hace 40 años. No ocurrió lo mismo con la tierra de los Guaraní Kaiowá, Guyraroka, pues el Supremo Tribunal Federal (STF) con los votos de los ministros Celso Mello y Carmen Lúcia rechazó el voto de relator del proceso al ministro Ricardo Lewandoski. En ningún momento se consulto a la comunidad y el latifundista que las ocupó adquirió el derecho sobre doce mil hectáreas de las tierras tradicionales.

Casos como estos son frecuentes, por más que la Funai y el CIMI (Centro indigenista misionero de la Iglesia Católica) se empeñen en su defensa. En este contexto vale la pena recordar el Manifiesto de la Comisión Indígena 500 años (1999) expresando el clamor de 98 diferentes pueblos originarios. Ellos denunciaron con vehemencia:

«Los conquistadores llegaron con hambre de oro y de sangre, empuñando en una mano el arma y en la otra la cruz, para bendecir y recomendar las almas de nuestros antepasados, lo que daría lugar al desarrollo, al cristianismo, a la civilización y a la explotación de las riquezas naturales. Estos factores fueron determinantes en el exterminio de nuestros antepasados…»

«El día 22 de abril de 1500 representa el origen de una larga y dolorosa historia… Afirmamos nuestra divergencia clara y transparente en relación a las conmemoraciones festivas del V centenario, por atentar y no respetar a nuestros antepasados, muertos en defensa de sus hijos, de sus nietos y de las generaciones futuras. Y por negar nuestro derecho a la vida como pueblos culturalmente diferentes…»

«Pretendemos sí, celebrar las conquistas a lo largo de los siglos, llenas de héroes anónimos, que la historia se niega a reconocer. Celebramos sí, las victorias que nos costaron tantas vidas y sufrimientos, y que sin embargo nos trajeron la determinación y la esperanza de un mundo más humano, de solidaridad».

«Celebraremos también el futuro, herederos que somos de un pasado de valoración de la vida, de ideales, de sueños dejados por nuestros antepasados. A pesar de las desigualdades e injusticias, somos conscientes de la importancia de contribuir a la consolidación de una humanidad libre y justa, donde indios, negros y blancos vivan con dignidad» (Jornal do Brasil del 31 de mayo de 1999). En la campaña presidencial nunca se abordó con seriedad esta demanda histórica de los indígenas.

¿Qué podríamos esperar de los portugueses que durante quince siglos recibieron la educación cristiana? Que al ver aquellos bellos cuerpos en la playa, observando curiosamente la llegada de las carabelas, exclamasen: “¡Qué bien! Descubrimos más hermanos y hermanas. Vamos a abrazarlos como miembros de la gran familia de Dios, representantes diferentes del cuerpo místico de Cristo”. Nada de eso ocurrió.

Después del primer encuentro pacífico, lleno de lirismo, descrito en la carta de Pero Vaz de Caminha, todo cambió. Vieron con codicia las riquezas de la tierra. Les hicieron la guerra, llegaron a negarles la humanidad y, a pesar de su inocencia y bondad natural, atestiguadas por todos los primeros misioneros, los consideraron faltos de salvación. Los subyugaron y se bautizaron por miedo.

Algo falló en el proceso de educación y de evangelización por parte de los europeos, especialmente de los españoles y de los portugueses, que impidió que ocurriese verdaderamente un encuentro de personas y de culturas. Lo que hubo fue una pura y simple negación de la alteridad.

El llamado “descubrimiento” equivalió a un encubrimiento y a la supresión del otro de la historia de los pueblos originarios de Brasil y de África. Tampoco significó un “encuentro” de culturas sino una invasión. Lo que realmente ocurrió fue un inmenso desencuentro, un verdadero choque de civilizaciones con el total sometimiento de los negros y de los indígenas más débiles. Hasta hoy ha quedado la marca de este acto fundacional en la forma como discriminamos a los indígenas, no respetando sus tierras sagradas y manteniendo prejuicios contra los afrodescendientes, aquellos que construyeron casi todo Brasil.

Traducción de Mª José Gavito Milano

¿Alquien se acuerda del cambio clilmático?. Josu Gómez, RIET

Josu Gómez: ‘¿Alguien se acuerda del cambio climático? ‘

josu

Josu Gómez es político, escritor y columnista de opinión, presidente de la Fundación Glocal y miembro de la Red Internacional de Escritores por la Tierra (RIET). En este artículo titulado ‘¿Alguien se acuerda del cambio climático?’, Gómez reflexiona sobre un hecho preocupante: que cada vez se hable menos de este fenómeno en los medios de comunicación, como si hubiera pasado de moda, cuando sus efectos son cada vez más extremos.

‘¿Alguien se acuerda del cambio climático?

Últimamente no paro de reflexionar acerca de la conciencia de nuestra sociedad en torno a un desafío al que parece no queremos hacer frente. Me refiero al cambio climático, ese que día tras día deja claro su avance imparable a fuerza de ejemplos en la naturaleza y el clima que no admiten contradicción ante un fenómeno que hoy esta ya presente en el día a día .

Y aún así, hoy, parece que el cambio climático ya no está de moda en un mundo, el nuestro, que dopado por una opinión pública que funciona a impulso de modas periodísticas mira hacía otro lado mientras en las agendas políticas las medidas de freno a este proceso que hoy vivimos son olvidadas sin contestación alguna por una sociedad civil anestesiada.

Y mientras todo eso ocurre, la naturaleza sigue mandando su mensaje a fuerza de terremotos, maremotos o temporales cada vez más virulentos.  Aun con todo ello, poco importa que los expertos del IPCC señalen las consecuencias que hoy ya sufrimos debido al cambio climático, hechos como la muerte de quince mil personas en Francia debido a la ola de calor extremo en el año 2003 o los episodios extremos que vivimos el pasado invierno en los Estados Unidos con la congelación de estados enteros.

Vivimos así en un entorno informativo en donde los temas a consumir por la ciudadanía son los que “tocan” en cada momento, y hoy el cambio climático no toca. Y no lo hace aún cuando en este mes New York acogerá la reunión preparatoria de la conferencia de las partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, un encuentro que decidirá si la humanidad es capaz o no de cambiar esta situación que a día de hoy nos condena de manera clara hacía una transformación del planeta.

Una transformación que haría que en el siglo XXI asistiéramos a la desaparición de los inviernos fríos, a desplazamientos de población en un fenómeno global migratorio, al incremento de enfermedades tropicales y parasitarias (lo que produciría una modificación en la aplicación de medicamentos hasta ahora óptimos pero no válidos bajo las nuevas características estacionales), a la pérdida de gran parte de los recursos híbridos fundamentales para la vida o la desaparición de gran parte de la flora y fauna que hoy conocemos.

Hoy toca volver a sacar a la palestra el tema del cambio climático, y no vale esconder este debate en base a argumentos sobre “temas más prioritarios” en la crisis económica que hoy vivimos, máxime cuando la lucha contra el cambio climático puede y debería ser una fuente de riqueza y desarrollo económico de la sociedad.

Por todo ello, debemos y tenemos que exigir de manera clara que sea el gobierno de España uno de los que de manera clara defiendan en la próxima Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático las medidas necesarias que hagan posible que nuestros hijos puedan recibir de nuestras manos un futuro, ese que hoy de no frenar el cambio climático desaparecerá para siempre de nuestras manos.

Josu Gómez Barrutia

MOSAICO, 9-X-014

MARTINEZ CAMPOS, 9-X-014

(con auxilio de Emmanuel)

MOSAICO

Silviano Martinez Campos.

La Piedad, 9 de Octubre.- “FRANCISCO DE ROMA Y Francisco de Asis”. Así se llama el librito de Leonardo Boff, ediciones DABAR 2013 que me regaló el Padre Alfonso (Sahagún). Acabé de leerlo y como todo lo de Leonardo Boff el autor es plenamente aleccionador y estimulante para ponernos de mejor manera en el camino de nuestra fé. En este caso Boff hace en sus artículos un paralelo entre el Santo de Asís y nuestro nuevo Papa Francisco ni que decir que para un lector interesado y no especializado en estas cuestiones es sumamente estimulante encontrarse con este tipo de literatura. Por supuesto que ha pasado más de un año del nuevo ministerio de Francisco El Papa en, cuyo trayecto del tiempo se han sucedido las novedades una a una dichas, expresadas y actuadas por francisco pero todo lo que se escribe por Boff en el paralelo del personaje de la edad media con el personaje de nuestra actualidad, Francisco, es de interés marcadamente vigente. Quien lea esto está desde luego invitado a transitar por la obra y desde luego también sin duda podrá cosechar muchos frutos. El padre Sahagún originalmente presentaba como educador que es la obrita a sus “maestros de la palabra” y sus familias con motivo de la navidad de 2013. En una cita del Maestro Ekhart, indicaba “Todas las palabras deben su poder al verbo primigenio”. ¡QUE TREMENDO CONTRASTE! Entre los temas abordados anteriormente y las informaciones de estos días en torno a la situación de nuestro México, aún cuando vale decir en realidad en muchas mas partes de nuestro averiado planetita TIERRA. Ha sacudido nuestra conciencia el acontecer violento de estos días en una región del estado de Guerrero. Violencia presumiblemente vinculada al crimen organizado incluido en esto la desaparición de unos 43 jóvenes normalistas de la región de Iguala. Esto ha cimbrado a la golpeada sociedad Mexicana y obligado a todas las instancias de orden judicial tanto local como federales a dar prioritaria atención al caso como una exigencia tanto de justicia como de información adecuada a los familiares de las presuntas víctimas como a la sociedad en general. ESTA NUEVAMENTE EN el tapete de la actualidad, por decirlo así de manera cómoda el caso del Ebola enfermedad virál nacida según todos los indicios en africa, continente sobre el que se ha ensañado. Pero el hecho de que hayan aparecido brotes en países del todavía llamado primer mundo ha intensificado la voz de alerta entre los organismos de la salud tanto los de ámbito universal como de las naciones últimamente afectadas como el caso de España o en Texas nada menos que en los Estados Unidos. Hay alerta preventiva, pues también en las fronteras de nuestro México con el país vecino. Es de recordarse el gran éxito de nuestro país para prevenir y controlar el brote, hace años del famoso virus H1N1. Desde luego que, lo que voy a escribir no tiene relación objetiva con lo anteriormente dicho. Pero es una referencia de tipo literario si se quiere, a las “amenazas” del “Ebola” y del “Sida”, como una expresión desde luego literaria de los grandes retos que en muchas dimensiones de la vida estamos enfrentando los humanos y la vida en general en nuestra TIERRA. Vaya pues el enlace de mi ficción denominada “LA INVASION”http://redescritoresporlatierra.org/2014/07/silviano-martinez-campos-la-invasion/ . POR LO VISTO, ya terminó la temporada de lluvias, si es que algún intruso ciclón, no dice lo contrario. En años anteriores se daba uno cuenta del cambio estacional cuando soplaba el aire frio días antes de terminar Septiembre, ahora quien escribe lo percibió ya avanzada la primera semana de octubre. Este año si llovió parejo, hasta el modesto pasto de los prados llegó a la rodilla. Esperemos que las cosechas sean aceptables para nuestros agricultores regionales. https://losnuevostiempos.wordpress.com/

El socialismo no se ha ido al limbo. Leonardo Boff

El socialismo no se ha ido al limbo
01/09/2014

Nuestra generación ha visto caer dos muros aparentemente indestructibles: el muro de Berlín en 1989 y el muro de Wall Street en 2008. Con el muro de Berlín se derrumbó el socialismo que existía realmente, marcado por el estatismo, el autoritarismo y la violación de los derechos humanos. Con el muro de Wall Street, se deslegitimó el neoliberalismo como ideología política y el capitalismo como modo de producción, con su arrogancia, su acumulación ilimitada (greed ist good = la avaricia es buena), al precio de la devastación de la naturaleza y de la explotación de las personas.

Se presentaban como dos visiones de futuro y dos formas de habitar el planeta, incapaces ahora de darnos esperanza y de reorganizar una convivencia planetaria en la cual puedan caber todos y que asegure las bases naturales que sustentan la vida en grado avanzado de erosión.

En este contexto resurgen, ya sean las propuestas vencidas en el pasado pero que pueden tener ahora posibilidad de realización (Boaventura de Souza Santos), tales como la democracia comunitaria y el “buen vivir” de los andinos, ya sean las del socialismo originario, pensado como una forma avanzada de democracia.

El capitalismo realmente existente (la sociedad de mercado) lo descarto de antemano, porque es tan nefasto que de continuar con su lógica devastadora puede liquidar la vida humana sobre el planeta. Hoy funciona solo para una pequeña minoría: 737 grupos económico-financieros controlan el 80% de las corporaciones transnacionales y, dentro de ellos, 147 grupos controlan el 40% de la economía mundial (según datos del famoso Instituto Tecnológico Suizo), o los 85 más ricos que acumulan el equivalente de lo que ganan 3.057 millones de pobres del mundo (Informe de Oxfam Intermón de 2014). Tal perversidad no puede prometer nada para la humanidad sino depauperación creciente, hambre crónica, sufrimiento atroz, muerte prematura y, en el límite, el armagedón de la especie humana.

El socialismo, asumido en Brasil por varios partidos, particularmente el PSB del lamentado Eduardo Campos, tiene algunas oportunidades. Sabemos que su nacimiento se encuentra entre activistas cristianos, críticos de los excesos del capitalismo salvaje, como Saint-Simon, Proudon y Fourier, que se inspiraron en los valores evangélicos y en lo que se llamó «La Gran Experiencia» que fueron los 150 años de la república comunista cristiana de los guaranís (1610-1768). La economía era colectivista, primero para las necesidades presentes y futuras y el resto para la comercialización.

Un jesuita suizo Clovis Lugon (1907-1991) expuso apasionadamente el intento en su famoso libro: “La república guaraní: los jesuitas en el poder” (Paz e Terra 1968). Un procurador de la república, el brasilero Luiz Francisco Fernandez de Souza (*1962) escribió un libro de mil páginas: “El socialismo: una utopía cristiana”. Personalmente vive los ideales que predica: hizo voto de pobreza, se viste sencillísimamente y va al trabajo en un viejo Volkswagen escarabajo.

Los fundadores del socialismo (Marx pretendió darles un carácter científico contra los otros a los que llamaba utópicos) nunca entendieron el socialismo como simple contraposición al capitalismo, sino como la realización de los ideales proclamados por la revolución burguesa: la libertad, la dignidad del ciudadano, su derecho al libre desarrollo y la participación en la construcción de la vida colectiva y democrática. Gramsci y Rosa de Luxemburgo veían el socialismo como la realización plena de la democracia.

La pregunta básica de Marx (abstrayendo la construcción teórico-ideológica discutible que creó alrededor de eso) era: ¿por qué la sociedad burguesa no consigue realizar para todos los ideales que proclama? Produce lo contrario de lo que quiere. La economía política debería satisfacer las demandas humanas (comer, vestir, vivir, instruirse, comunicarse, etc.), pero en realidad atiende a las necesidades del mercado, en gran parte inducidas artificialmente y su objetivo es el lucro creciente.

Para Marx la no consecución de los ideales de la revolución burguesa no se debe a la mala voluntad de los individuos o de los grupos sociales. Es consecuencia inevitable del modo de producción capitalista. Este se basa en la apropiación privada de los medios de producción (capital tierras, tecnología, etc.) y en la subordinación del trabajo a los intereses del capital. Tal lógica desgarra la sociedad en clases, con intereses antagónicos, repercutiendo en todo: en la política, en el derecho, en la educación etc.

En el orden capitalista, las personas tienden fácilmente, lo quieran o no, a volverse inhumanas y estructuralmente «egoístas», pues cada cual se siente urgido a cuidar primero de sus intereses y solamente después de los intereses colectivos.

¿Cual es la salida pensada por Marx y seguidores? Vamos a cambiar de modo de producción. En lugar de la propiedad privada, vamos a introducir la propiedad social. Pero cuidado, advierte Marx, el cambio del modo de producción todavía no es la solución. No garantiza la nueva sociedad, solo ofrece posibilidades de desarrollo de los individuos, que ya no serían medios y objetos sino fines y sujetos solidarios en la construcción de un mundo con verdadero rostro humano. Incluso con estas condiciones previas, las personas tienen que querer vivir según las nuevas relaciones, de lo contrario, no surgirá la nueva sociedad. Dice todavía más: «la historia no have nada; es el ser humano concreto y vivo el que have todo…; la historia no es otra cosa que la actividad de los seres humanos buscando sus propios objetivos».

Mi valoración es: iremos hacia una crisis ecológico-social de tal magnitud que, o asumimos el socialismo con modo humanístico o no tendremos cómo sobrevivir.