Archivos Mensuales: agosto 2014

El socialismo no se ha ido al limbo

2014-08-29


En memoria de Eduardo Campos.

Nuestra generación ha visto caer dos muros aparentemente indestructibles: el muro de Berlín en 1989 y el muro de Wall Street en 2008. Con el muro de Berlín se derrumbó el socialismo que existía realmente, marcado por el estatismo, el autoritarismo y la violación de los derechos humanos. Con el muro de Wall Street, se deslegitimó el neoliberalismo como ideología política y el capitalismo como modo de producción, con su arrogancia, su acumulación ilimitada (greed ist good = la avaricia es buena), al precio de la devastación de la naturaleza y de la explotación de las personas.

Se presentaban como dos visiones de futuro y dos formas de habitar el planeta, incapaces ahora de darnos esperanza y de reorganizar una convivencia planetaria en la cual puedan caber todos y que asegure las bases naturales que sustentan la vida en grado avanzado de erosión.

En este contexto resurgen, ya sean las propuestas vencidas en el pasado pero que pueden tener ahora posibilidad de realización (Boaventura de Souza Santos), tales como la democracia comunitaria y el “buen vivir” de los andinos, ya sean las del socialismo originario, pensado como una forma avanzada de democracia.

El capitalismo realmente existente (la sociedad de mercado) lo descarto de antemano, porque es tan nefasto que de continuar con su lógica devastadora puede liquidar la vida humana sobre el planeta. Hoy funciona solo para una pequeña minoría: 737 grupos económico-financieros controlan el 80% de las corporaciones transnacionales y, dentro de ellos, 147 grupos controlan el 40% de la economía mundial (según datos del famoso Instituto Tecnológico Suizo), o los 85 más ricos que acumulan el equivalente de lo que ganan 3.057 millones de pobres del mundo (Informe de Oxfam Intermón de 2014). Tal perversidad no puede prometer nada para la humanidad sino depauperación creciente, hambre crónica, sufrimiento atroz, muerte prematura y, en el límite, el armagedón de la especie humana.

El socialismo, asumido en Brasil por varios partidos, particularmente el PSB del lamentado Eduardo Campos, tiene algunas oportunidades. Sabemos que su nacimiento se encuentra entre activistas cristianos, críticos de los excesos del capitalismo salvaje, como Saint-Simon, Proudon y Fourier, que se inspiraron en los valores evangélicos y en lo que se llamó «La Gran Experiencia» que fueron los 150 años de la república comunista cristiana de los guaranís (1610-1768). La economía era colectivista, primero para las necesidades presentes y futuras y el resto para la comercialización.

Un jesuita suizo Clovis Lugon (1907-1991) expuso apasionadamente el intento en su famoso libro: “La república guaraní: los jesuitas en el poder” (Paz e Terra 1968). Un procurador de la república, el brasilero Luiz Francisco Fernandez de Souza (*1962) escribió un libro de mil páginas: “El socialismo: una utopía cristiana”. Personalmente vive los ideales que predica: hizo voto de pobreza, se viste sencillísimamente y va al trabajo en un viejo Volkswagen escarabajo.

Los fundadores del socialismo (Marx pretendió darles un carácter científico contra los otros a los que llamaba utópicos) nunca entendieron el socialismo como simple contraposición al capitalismo, sino como la realización de los ideales proclamados por la revolución burguesa: la libertad, la dignidad del ciudadano, su derecho al libre desarrollo y la participación en la construcción de la vida colectiva y democrática. Gramsci y Rosa de Luxemburgo veían el socialismo como la realización plena de la democracia.

La pregunta básica de Marx (abstrayendo la construcción teórico-ideológica discutible que creó alrededor de eso) era: ¿por qué la sociedad burguesa no consigue realizar para todos los ideales que proclama? Produce lo contrario de lo que quiere. La economía política debería satisfacer las demandas humanas (comer, vestir, vivir, instruirse, comunicarse, etc.), pero en realidad atiende a las necesidades del mercado, en gran parte inducidas artificialmente y su objetivo es el lucro creciente.

Para Marx la no consecución de los ideales de la revolución burguesa no se debe a la mala voluntad de los individuos o de los grupos sociales. Es consecuencia inevitable del modo de producción capitalista. Este se basa en la apropiación privada de los medios de producción (capital tierras, tecnología, etc.) y en la subordinación del trabajo a los intereses del capital. Tal lógica desgarra la sociedad en clases, con intereses antagónicos, repercutiendo en todo: en la política, en el derecho, en la educación etc.

En el orden capitalista, las personas tienden fácilmente, lo quieran o no, a volverse inhumanas y estructuralmente «egoístas», pues cada cual se siente urgido a cuidar primero de sus intereses y solamente después de los intereses colectivos.

¿Cual es la salida pensada por Marx y seguidores? Vamos a cambiar de modo de producción. En lugar de la propiedad privada, vamos a introducir la propiedad social. Pero cuidado, advierte Marx, el cambio del modo de producción todavía no es la solución. No garantiza la nueva sociedad, solo ofrece posibilidades de desarrollo de los individuos, que ya no serían medios y objetos sino fines y sujetos solidarios en la construcción de un mundo con verdadero rostro humano. Incluso con estas condiciones previas, las personas tienen que querer vivir según las nuevas relaciones, de lo contrario, no surgirá la nueva sociedad. Dice todavía más: «la historia no hace nada; es el ser humano concreto y vivo el que hace todo…; la historia no es otra cosa que la actividad de los seres humanos buscando sus propios objetivos».

Mi valoración es: iremos hacia una crisis ecológico-social de tal magnitud que, o asumimos el socialismo con modo humanístico o no tendremos cómo sobrevivir.

 

Leonardo Boff


MOSAICO, 28-VIII-014

Martínez Campos, 28-VIII-014

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 28 de Agosto.-  COMO PARA QUITARLE a uno lo sabiondo, si es que así lo pretende, recuerdo alguna vez, en un aula, un maestro (verdadero maestro de las sabidurías ancestrales) expuso un esquema que apenas recuerdo y si no lo digo exacto, no importa, no es examen. De lo que llamamos nuestra realidad, cada uno conoce algo que los demás no conocen. Los demás conocen de uno, algo que no conoce uno. Y, claro, uno conoce de los demás algo que no conocen de sí mismos. Y hay algo de los demás y de uno, que ninguno conoce. Y a esta dimensión es a la que debe llegar el mensaje de fondo (se refería al Evangelio, a la Buena Nueva). Y fuera de ese ámbito que refiero, alguna vez en una reunión amistosa, donde estaba un jesuita, don Luis del Valle, cuando era muy de moda la reflexión católica desde América Latina (y aún es vigente, aunque no se crea), a una afirmación de  él, hice la observación de que si eso no perturbaba conciencias. Y dijo: a quien no tiene conciencia, de las cosas, no se la perturba. Y su plática, siempre, matizada con una benevolente sonrisa. Digo esto, porque hablar uno de sí mismo, puede que a veces choque, pero pues de quién sabe uno un poco más, si no es de uno mismo. ESTO A PROPÓSITO y a manera de justificación, porque estoy viendo una nota de Carlos Ruvalcaba titulada “El arte de Raúl Anguiano en Zamora”, que aparece en la sección cultural del más reciente número de GUIA. Hace referencia la nota, a una exposición en dicha ciudad, con obra del pintor mexicano. Resulta que, hará ya 57 (cincuenta y siete años) durante mi paso efímero de unos meses por un diario capitalino, Zócalo, y dado que me defendía un poco en la redacción por mi brochazo de retórica en el internado, me  pusieron a entrevistar personalidades del arte. No debió estar tan mal lo que hice, puesto que me dieron una columnita titulada Semblanzas. Que recuerde, hice pequeñas semblanzas de su vida y obra, enfoque periodístico  pues, de Carlos Alvarado Lang, pintor  piedadense, Octaviano Valdés, académico de la lengua (me regaló un librito suyo) del poeta Alfonso Junco, a quien le pregunté cómo se aprendía a escribir y me dijo: echándose al agua, se aprende a nadar, escribiendo, se aprende a escribir. A un sacerdote marginal que no recuerdo el nombre, pero hacía buenos versos; a una pintora que me puso una avergonzada (acepto que a mis 22 años no tenía mucha experiencia de mundo en la gran ciudad de México), porque le pregunté su edad. Y a Raúl Anguiano, en su departamento por allá por la Avenida Alvaro Obregón, si mal no recuerdo. Me regaló una litografía suya, pero me apena decir que en mis andanzas descubriendo mundo y en busca de unos pesos para mí y  para mis padres, no supe ni dónde quedó la litografía. Y en ese periódico, seis años antes de meterme a estudiar periodismo y ocho antes de empezar a ejercerlo de manera profesional (ya casi cincuenta), también escribí artículos, comentarios, uno de ellos titulado “Historia del Pueblo Olvidado”, sobre Ziquítaro y sus conflictos. Muy retórico, claro, pero en el “hablé” de mi ronco pecho. Nadie es perfecto y menos si no calibra el aquí, y el ahora, a la hora de entrevistar a un amigo del mero mero. Así que hice mutis o me hicieron hacerlo. Pero fue para bien, porque desde entonces, y por nueve años más o menos, me lancé de plano al estudio en la benemérita Universidad de la Vida, lo que me ha servido de mucho a la hora de lanzarme al agua, como me dijo don Alfonso Junco. DESPUÉS DE LA matazón durante varias semanas, la diplomacia logró una tregua, que ojalá sea definitiva, entre palestinos e israelíes. Pues sí, ambas partes se atribuyen la victoria. Cuestión de propaganda. El hecho en sí, es que la diplomacia, el arte que sólo ellos conocen, desactiva un conflicto tan viejo y ojalá, ahora sí, se encuentren los caminos para desenredarlo. En nuestros tiempos cualquier conflicto donde entran las armas, pone tenso al mundo, literalmente. Hasta donde los muy marginales en el espacio y en el acontecer de aquellas tierras, percibimos que la presión en los medios fue inmensa. Afortunadamente abundan cada vez más las mentes lúcidas, y con una visión planetaria, que en esta como en otras muchas cuestiones ponen,  el interés general por encima del muy particular. Ambos intereses legítimos. Recuerdo haber visto en el Face una opinión en el sentido de que en este conflicto, sólo Dios nos salva. Me permití opinar: Dios y la ONU. LA TRAGEDIA EN Sonora, la contaminación de las aguas por productos contaminantes de lo que se responsabiliza a los de una mina, nos está obligando a que la autoridad, en sus ámbitos locales y nacionales, imponga un control más estricto en el manejo y traslado de los productos tóxicos. Día vendrá en que se irá más al fondo y se neutralice totalmente la química nociva. (www.losnuevostiempos.wordpress.com ).

Netanyahu cree que podrá aniquilar a Gaza. María Landi

(Tomado de ATRIO. WWW.ATRIO.ORG/) 

Netanyahu cree que podrá aniquilar a Gaza

gaza
Un resumen de interesantes noticias internacionales:


Pero nada puede contra la impunidad de Israel, contra los poderes fácticos que gobiernan este mundo por encima del derecho, de la ley, de la moral, de los principios y valores humanos fundamentales… Estamos viviendo un momento similar al de marzo de 2003, cuando la humanidad no pudo frenar la infame invasión y destrucción de Irak. Israel continúa matando, masacrando familias, destruyendo edificios enteros en Gaza. La cifra de muertes ya pasa de 2100 (más de 500 son niñas y niños), las personas heridas son más de 10.000. Israel miente diciendo que los cohetes de Hamas son disparados desde escuelas de la UNRWA, y ante la protesta enérgica de UNRWA, al día siguiente tiene que desmentir oficialmente la acusación; pero no importa: la carnicería continúa, ya sin pretextos, sin justificación alguna, solo repitiendo el mantra vacío y mentiroso: “Israel tiene derecho a defenderse”. Y los medios occidentales, los gobiernos, incluso respetables analistas se hacen eco y continúan usando la narrativa de la guerra y los dos demonios sin llamarle genocidio a lo que Israel está haciendo en Gaza.

Y sin embargo, contra todo pronóstico, contra las leyes mismas de la materia y de la carne, Gaza resiste. Los bebés siguen naciendo en los hospitales donde las morgues ya no tienen lugar para más cadáveres. La gente se sienta a tomar el té sobre las ruinas de lo que era su hogar. Los poetas no dejan de escribir versos y los artistas no dejan de expresarse (como el video clip que comparto abajo). Las mezquitas destruidas siguen llamando a la oración cinco veces al día. Gaza resiste, Gaza vive mientras se desangra. Toda la dignidad del mundo cabe en esos 350 km2 de tierra arrasada, agujereada, violada. Y el fantasma de 2006, 2009 y 2012 ronda por los escritorios de los jefes militares israelíes. Gaza y Palestina son una pesadilla de la que no es fácil deshacerse.

Celebrando las nuevas 'amenazas demográficas' nacidas de madres refugiadas en las escuelas de UNRWA.

Celebrando las nuevas ‘amenazas demográficas’ nacidas de madres refugiadas en las escuelas de la UNRWA.

  • Otras interesantes informaciones:
 
  • Y finalmente estos impactantes vídeos:
  • “A line to Gaza”, excelente video realizado por activistas de Edimburgo (subtitulado al español, 6:53′):
  • Homenaje a Hajo Meyer, sobreviviente del campo de concentración de Auschwitz, autor de El fin del judaísmo y militante antisionista, que murió a los 90 años el 24/8/14, después de haber firmado la carta de 327 sobrevivientes del Holocausto publicada en el NYT en defensa de Gaza:

En nosotros están todas las memorias del universo. Leonardo Boff

En nosotros están todas las memorias del universo

2014-08-22


El ser humano es el último ser de gran porte que ha entrado en el proceso de la evolución por nosotros conocido. Como no existe solamente materia y energía sino también información, ésta viene almacenada en forma de memoria en todos los seres y en nosotros a lo largo de todas las fases del proceso cosmogénico.

En nuestra memoria resuenan las últimas reminiscencias de la gran explosión que dio origen a nuestro cosmos. En los archivos de nuestra memoria se guardan las vibraciones energéticas oriundas de las inimaginables explosiones de las grandes estrellas rojas, de las cuales vinieron las supernovas y los conglomerados de galaxias, cada cual con sus miles de millones de estrellas y de planetas y asteroides. En ella se encuentran también resonancias del calor generado por la destrucción de galaxias devorándose unas a otras, del fuego originario de las estrellas y de los planetas a su alrededor, de la incandescencia de la Tierra, del fragor de los líquidos que cayeron durante 100 millones de años sobre nuestro planeta hasta enfriarlo (era hadeana), de la exuberancia de las selvas ancestrales, reminiscencias de la voracidad de los dinosaurios que reinaron, soberanos, durante 135 millones de años, de la agresividad de nuestros antepasados en su afán por sobrevivir, del entusiasmo por el fuego que ilumina y cocina, de la alegría por el primer símbolo creado y por la primera palabra pronunciada, reminiscencias de la suavidad de las brisas leves, de las mañanas diáfanas, del precipicio de las montañas cubiertas de nieve, y por fin, recuerdos de las interdependencias entre todos los seres, creando la comunidad de los vivientes, del encuentro con el otro, capaz de ternura, entrega y amor y, finalmente, del éxtasis del descubrimiento del misterio del mundo que todos llaman por mil nombres y nosotros llamamos Dios. Todo eso está sepultado en algún rincón de nuestra psique y en el código genético de cada célula de nuestro cuerpo, porque somos tan antiguos como el universo.

No vivimos en este universo ni sobre nuestra Tierra como seres erráticos. Venimos del útero común de donde vienen todas las cosas, de la Energía de Fondo o Abismo Alimentador de todos los seres, del hadrón primordial, del top-quark, uno de los ladrillitos más ancestrales del edificio cósmico, hasta el computador actual. Y somos hijos e hijas de la Tierra. Más aún, somos aquella parte de la Tierra que anda y danza, que tiembla de emoción y piensa, que quiere y ama, que se extasía y VENERA el Misterio. Todas estas cosas estuvieron virtualmente en el universo, se condensaron en nuestro sistema solar y sólo después irrumpieron concretas en nuestra Tierra. Porque todo eso estaba virtualmente allí, ahora puede estar aquí en nuestras vidas.

El principio cosmogénico, es decir, aquellas energías directoras que comandan, llenas de propósito, todo el proceso evolutivo obedecen a la lógica siguiente, tan bien expuesta por E. Morin: orden, desorden, interacción, nuevo orden, nuevo desorden, nuevamente interacción y así siempre. Con esa lógica se crean siempre más complejidades y diferenciaciones; y en la misma proporción se van creando interioridad y subjetividad hasta su expresión lúcida y consciente que es la mente humana. Y simultáneamente y también en la misma proporción se va gestando la capacidad de reciprocidad de todos con todos, en todos los momentos y en todas las situaciones. Diferenciación /interioridad/ comunión: la trinidad cósmica que preside el organismo del universo.

Todo va sucediendo procesualmente y evolutivamente sometido al no-equilibrio dinámico (caos) que busca siempre un nuevo equilibrio, a través de adaptaciones e interdependencias.

La existencia humana no está fuera de esta dinámica. Tiene dentro de sí estas constantes cósmicas de caos y de cosmos, de no-equilibrio en busca de un nuevo equilibrio. Mientras estamos vivos nos encontramos siempre enredados en esta condición. Cuanto más próximos al equilibrio total más próximos a la muerte. La muerte es la fijación del equilibrio y del proceso cosmogénico. O su paso a un nivel que demanda otra forma de acceso y de conocimiento.

¿Cómo se da esta estructura concretamente en nosotros? En primer lugar por la cotidianeidad. Cada cual vive su cotidiano que comienza con el aseo personal, la manera como vive, lo que come, el trabajo, las relaciones familiares, los amigos, el amor. Lo cotidiano es prosaico y frecuentemente cargado de desencanto. La mayoría de la humanidad vive restringida a lo cotidiano con el anonimato que él implica. Es una parte del orden universal que emerge en la vida de las personas.

Pero los seres humanos también estamos HABITADOS por la imaginación. Esta rompe las barreras de lo cotidiano y busca lo nuevo. La imaginación es, por esencia, fecunda; es el reino de lo poético, de las probabilidades de sí infinitas (de naturaleza cuántica). Imaginamos nueva vida, nueva casa, nuevo trabajo, nuevos placeres, nuevas relaciones, nuevo amor. La imaginación produce la crisis existencial y el caos en el orden cotidiano.

Pertenece a la sabiduría de cada uno articular lo cotidiano con lo imaginario, lo prosaico con lo poético y retrabajar el desorden y el orden. Si alguien se entrega sólo a lo imaginario, puede estar haciendo un viaje, vuela por las nubes olvidado de la Tierra y puede acabar en una clínica psiquiátrica. Puede también negar la fuerza seductora del imaginario, sacralizar lo cotidiano y sepultarse vivo dentro de él. Entonces se muestra pesado, poco interesante y frustrado. Rompe con la lógica del movimiento universal.

Sin embargo, cuando una persona asume su cotidiano y lo vivifica con inyecciones de creación, entonces comienza a irradiar una rara energía percibida por quienes conviven con ella.

 

Leonardo Boff